Por qué los ciudadanos palestinos de Israel votaron en masa: “Queríamos demostrar nuestro poder al Gobierno”
No hay duda de que los grandes protagonistas, inesperados, de las elecciones generales de Israel del 27 de octubre han sido los ciudadanos palestinos que, con sus votos, pueden producir un cambio de rumbo y acabar con el gobierno de Benjamín Netanyahu, que ha reprimido, castigado y estigmatizado a esta minoría.
Son más de 2 millones que conviven con los casi 8 millones de judíos en el Estado hebreo y el pasado martes acudieron a las urnas de forma masiva para reclamar sus derechos y reivindicar su propia ciudadanía, frente al Ejecutivo ultranacionalista y racista de Netanyahu que la ha puesto en duda en los pasados tres años —al mismo tiempo que perpetraba un genocidio contra los palestinos de Gaza y aceleraba la limpieza étnica en Cisjordania—.
La participación de los palestinos-israelíes, descendientes de aquellos que permanecieron en el Estado de Israel en 1948 tras la Nakba, alcanzó cifras históricas en estas elecciones, superando en algunos lugares la media nacional del 77,9%. Según el Instituto de la Democracia de Israel, la participación de los ciudadanos palestinos aumentó casi un 25%, comparado con los comicios de 2022, un cambio sustancial en la tendencia abstencionista de esta comunidad.
Los datos de participación se han visto plasmados en la mayor representación de los partidos palestinos en el Parlamento israelí: 19 escaños de un total de 120. Y ahora esos escaños son clave para la formación de un nuevo gobierno porque ninguno de los dos bloques judíos ha conseguido la mayoría necesaria (61). Por un lado, el bloque ultraderechista encabezado por Netanyahu ha logrado 53 escaños; por otro lado, el llamado bloque “del cambio” o anti-Netanyahu, liderado por el general retirado Gadi Eisenkot, ha conseguido 48 diputados.
Voto también por Gaza y Cisjordania
“Estoy muy orgullosa por los resultados que hemos conseguido. A pesar de la sensación de que no pertenecemos a la comunidad israelí, la mayoría de nosotros salió a votar”, afirma a elDiario.es una mujer palestina, residente de Haifa, madre de tres hijos y doctora en uno de los principales hospitales públicos de la ciudad (la tercera más grande de Israel y con alrededor del 15% de población palestina). Prefiere ocultar su identidad, pero no esconde los motivos que la llevaron a votar en esta ocasión. “Voté para echar a Ben Gvir, Smotrich y Netanyahu. Sobre todo para que Ben Gvir deje en paz a los presos palestinos”, dice la mujer en referencia a los dos ministros más radicales y xenófobos del Gobierno saliente.
Itamar Ben Gvir, ministro de Seguridad Nacional, ha reprimido a la población palestina de Israel y, en concreto, ha convertido las cárceles del país en un infierno para los presos palestinos, tal y como han denunciado ONG israelíes, palestinas e internacionales. La policía israelí, bajo su mando, ha permitido que el crimen organizado campe a sus anchas en las localidades de mayoría palestina, donde los asesinatos se han disparado desde 2025. Mientras, el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, es el que más ha favorecido el movimiento colono en la Cisjordania ocupada.
“También espero que mi voto pueda servir para mejorar la vida de los palestinos en Gaza y Cisjordania”, agrega la mujer de Haifa, que no olvida a los más de 2 millones de habitantes de la Franja y los más de 3 millones de palestinos en el territorio cisjordano, que no tienen derecho a voto. También en su nombre han votado los palestinos de Israel, que suelen tener parientes y amigos en los territorios ocupados.
De las dos formaciones integradas mayoritariamente por palestinos-israelíes, la Lista Conjunta (11 escaños) es la que aboga por el fin de la ocupación y la creación de un Estado palestino independiente. Mientras, el partido islamista moderado Ra’am (8 escaños) se preocupa más de la comunidad palestina dentro de Israel. Ambas son fundamentales para que la oposición pueda formar una coalición que desbanque a Netanyahu, bien apoyando su investidura o participando en la misma.
Sin embargo, la mayor parte de los partidos que integran el bloque opositor prometieron en campaña electoral que no pactarían con los palestinos, en medio del discurso racista y de los intentos de la extrema derecha de descalificar de la carrera electoral a esas dos fuerzas políticas. El mismo día 27, a medida que la participación aumentaba en las localidades de mayoría palestina y Netanyahu sentía su continuidad en el poder amenazada, el mandatario arremetió contra los partidos y los votantes árabes, en concreto de Ra’am, advirtiendo de que estaban “robando las elecciones”. Posteriormente, su partido, el Likud, ha ido más allá y ha acusado a Ra'am de recibir financiación exterior para la compra de votos y el fraude electoral, algo que sus rivales han calificado de estrategia para deslegitimar los resultados y retrasar la inauguración de la nueva Knéset (Parlamento).
Desde Haifa, la votante afirma que no es novedoso el veto de los partidos judíos a los palestinos y que se basa en el “racismo” y en la ideología “del movimiento sionista”, que comparte la mayoría de los ciudadanos judíos, afirma. “Al final, los israelíes tendrán que hablar con nosotros y tienen que saber que no nos vamos a ir a ninguna parte y no vamos a ser los ‘buenos ciudadanos’ que quieren que seamos”, concluye.
Negociaciones con los partidos judíos
El voto palestino también es una reacción a los intentos de silenciar y marginar aún más a esta comunidad que, históricamente, no ha gozado de los mismos derechos de los judíos en Israel y, desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, ha sido perseguida y castigada de forma colectiva.
Otro residente palestino de Haifa, Fathi Marshood, dice tener algo de esperanza en que los partidos de la oposición acaben pactando con los partidos palestinos. Pero advierte en una conversación con elDiario.es: “Esto debe ocurrir rápido, si no, Netanyahu va a conseguir atraer a diputados de otros partidos para llegar a la mayoría para formar gobierno. Los va a comprar fácilmente, prometiéndoles puestos [en el gobierno], lo ha hecho antes, y también puede usar otras estrategias”. De hecho, señala que ya hay algunos partidos opositores que se han abierto a cooperar con la Lista Conjunta y Ra'am.
El líder del partido centrista Demócratas, Yair Golan, es el único que ha apoyado abiertamente un acuerdo con los partidos palestinos. El jueves, se reunió con el cabeza de lista de Ra’am, Mansur Abás, y publicó en X una foto estrechándole la mano, rompiendo así un tabú importante en este momento. “Es hora de actuar. Nuestra responsabilidad es no perder la oportunidad de cambio y salvar a Israel”, escribió. El viernes, Yair Lapid, ex primer ministro de Israel que concurrió a las elecciones en la lista Juntos (la tercera fuerza más votada, con 12 escaños), aseguró en X que las negociaciones para formar un gobierno están teniendo lugar de forma discreta y pidió al público que tenga paciencia para ver progresos porque “algo está ocurriendo detrás del silencio”.
Sin embargo, el líder del partido Israel Beiteinu, que obtuvo 7 escaños, cerró las puertas a pactar con los palestinos. “¡No nos sentaremos con los partidarios del terrorismo! Quien quiera apoyar a los terroristas será maldito. Ese no es el sitio de Israel”, publicó en su cuenta de Facebook. Avigdor Líberman, citado por EFE.
Marshood explica por qué los palestinos han votado masivamente: “Primero, queríamos demostrar a este Gobierno que tenemos poder; segundo, para cambiar el gobierno y, tercero, para mejorar la vida dentro de las comunidades palestinas” en Israel. El hombre lleva años trabajando con la sociedad civil en Haifa y dice que los partidos palestinos tienen que actuar ahora a nivel local, con las organizaciones sociales, para “reconstruir la resiliencia de las comunidades” palestinas, que se han visto muy afectadas por las políticas de Netanyahu, señala.
“Es la mejor oportunidad que tenemos para generar un cambio verdadero porque los partidos palestinos tienen ahora mucho poder”, dice convencido. Agrega que el cambio también puede beneficiar a los palestinos en Gaza y Cisjordania, que “tienen muchas expectativas” respecto a lo que pueden lograr los palestinos-israelíes con sus votos. “Los cambios no van a ser directos y tomarán tiempo, pero puede haber algunos cambios positivos porque ningún gobierno va a comportarse como el de Netanyahu y tendrá que escuchar a la comunidad internacional”.
Votar en el desierto
Uno de los colectivos más castigados por el Gobierno saliente son los ciudadanos beduinos del desierto del Neguev, en el sur de Israel, muchos de los cuales viven en aldeas no reconocidas oficialmente, sin servicios públicos y en las que tampoco hay colegios electorales. El movimiento de base Zazim (con más de 350.000 miembros, tanto israelíes judíos como palestinos) lleva años apoyando a las comunidades beduinas para que ejerzan su derecho al voto. Según el Instituto de la Democracia de Israel, la participación de la población beduina del Neguev se disparó el día 27, alcanzando el 80%, comparado con alrededor del 51% en las elecciones del 2022.
Raluca Ganea, la directora ejecutiva de Zazim, explica a elDiario.es que para estas comunidades del desierto, que suman más de 300.000 habitantes, “votar significa desplazarse, a veces durante horas, con pocos vehículos privados y sin transporte público”. De cara a las elecciones de esta semana, la organización trabajó durante tiempo con mujeres beduinas para concienciarlas sobre la democracia y la importancia de votar: “Algunas ni sabían que tenían derecho al voto porque en sus aldeas no hay un ayuntamiento ni un lugar donde votar”, dice Ganea. Ellas, a su vez, hablaron con más mujeres en sus comunidades y cada mujer también influyó en sus familias y ayudaron a movilizar el voto. Voluntarias de Zazim ayudaron con sus vehículos privados a transportar a las votantes a los colegios el pasado martes.
El movimiento también desplegó a muchos voluntarios, hombres israelíes judíos, para llevar a cabo “presencia protectiva” en los colegios electorales del Neguev, ante posibles intimidaciones o ataques de la extrema derecha: “Entrenamos a los voluntarios para rebajar la tensión, para asegurarnos de que las elecciones eran realmente libres y transparentes. No queríamos poner a hombres beduinos porque, si había algún incidente, iban a pagar el precio, podían ser detenidos o algo peor”. La directora señala que la combinación de ambas acciones, el trabajo a nivel comunitario con las mujeres y el despliegue de cientos de voluntarios el día de las elecciones, funcionó de forma “espectacular”.
Destaca que, en algunos lugares del Neguev, los votos se multiplicaron por dos o por tres, especialmente el voto femenino, y la mayor parte fueron para el partido Ra’am, que tiene una ideología más conservadora con la que pueden identificarse los beduinos. Ganea destaca que Ben Gvir ha sido quien empujó a los palestinos a las urnas, porque hizo que sus vidas fueran “miserables”, especialmente las de los beduinos del Neguev, donde las autoridades israelíes han demolido muchas viviendas y aldeas enteras. “Los ciudadanos se dieron cuenta de que tenían que deshacerse de él para salvarse a sí mismos, por eso salieron a votar. Nosotros sólo les ayudamos”.
El Gobierno de Netanyahu ha intentado en los pasados años detener la labor de Zazim y deslegitimarla, pero Ganea defiende que actúa a favor de la democracia y en apoyo de una de las comunidades más desfavorecidas dentro de la minoría palestina. Ahora la organización impulsa una campaña para que los partidos judíos de la oposición se abran a pactar con los palestinos: “La única esperanza para el futuro de la democracia israelí es reconocer que los votos de los palestinos son igual de válidos y aceptar a los ciudadanos palestinos como ciudadanos de Israel”.
Las autoridades israelíes han vetado la entrada a la periodista de elDiario.es que iba a cubrir las elecciones generales del 27 de octubre.
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