eldiario.es

9

Síguenos:

Boletines

Boletines

Violeta Assiego

Activista de DDHH y abogada. Trabaja y colabora con diferentes organizaciones en el análisis, investigación y comunicación de temas relacionados con la discriminación y los derechos humanos. Da charlas y conferencias sobre diversidad sexual y desigualdad social y de género. Coordinadora del blog '1 de cada 10'.

¿Y si Bildu fuese más democrático que Vox?

Es sencillo comprobar que el actual ideario político de Bildu –por mucho que les duela a quienes quieren vivir anclados en el pasado o prefieren optar por la estrategia de 'cuanto peor, mejor'– es más democrático y avanzado que las propuestas que ofrecen los programas y declaraciones de los líderes de Vox. Por eso, resulta incomprensible que algo tan evidente no se refleje con meridiana claridad por parte de quienes tienen la responsabilidad constitucional de informar desde la objetividad y la veracidad.

Desde que irrumpieron en la escena política Podemos y los 'gobiernos del cambio' existe un trazo cada vez más grueso en la brocha que usan quienes –desde posiciones afines, de interés o de amistad a la derecha española– tienen capacidad de influir en la opinión pública. Ante tanto frenesí por el brochazo (y el canutazo) existe el riesgo real de que, si no se pone rigor y oficio, la narcopolítica contamine el derecho a la información con su demagogia. Si desde la derecha de tres cabezas tachan de 'golpistas', 'populistas' o 'terroristas' a quienes no comulgan con sus ideas, la ciudadanía necesitamos que se confronte con la verdad.

Seguir leyendo »

Negar la violencia machista para retroceder

Más allá de la ansiedad y el temor que suscita este envalentonamiento de la ultraderecha, es importante señalar que la decisión que se ha tomado en el Parlamento andaluz de aceptar las exigencias de Vox de incluir en sus presupuestos 'la atención a la violencia intrafamiliar', es contraria a nuestra legislación y a la normativa internacional vinculante para nuestro país. Desde el Convenio del Consejo de Europa sobre Prevención y Lucha contra la Violencia contra las Mujeres y la Violencia Doméstica hasta el Convenio de Estambul, España –le guste o no al partido de Abascal–debe respetar y contemplar legalmente la distinción entre violencia de género y violencia doméstica porque debe garantizar la investigación y la efectividad en los procedimientos que luchan contra la violencia de género y la violencia doméstica. Además, hay un problema de partida y es que el mismo concepto de 'violencia intrafamiliar' no tiene ni definición ni reconocimiento legal en nuestra normativa.

Negar el tratamiento diferenciado a los distintos tipos de violencia, tal y como hace Vox –y también en los últimos años Ciudadanos y PP–, es parte del negacionismo y reduccionismo de la diferencia que está muy lejos de la lucha por la Igualdad con mayúsculas. Es en la premisa de tratar de manera particular cada violencia como se abordan sus causas estructurales. Algo que –desde enfoques de derechos– hace que se opte por hablar de 'violencia de género' como algo diferenciado de la 'violencia doméstica' o familiar. Al hacerlo, se nombra la violencia contra las mujeres como lo que es, uno de esos mecanismos sociales decisivos por los que se nos mantiene en una posición de subordinación con respecto a los hombres. Nombrarlo y enfocarlo así permite hacer frente a un sistema machista que por sí solo no sería capaz de erradicar la violencia contra la mujer. Un sistema que se resiste a desaparecer.

Seguir leyendo »

Dónde están las lágrimas

Un entierro digno. Luchar contra el olvido. Honrar la memoria de las víctimas. Tratar con respeto y dignidad a los muertos, pero también a los vivos que se quedan y lloran cada ausencia ante la indiferencia de quienes solo cumplen órdenes y banalizan el sufrimiento ajeno cuando este llega en patera, salta una valla o no tiene papeles... Entregar un lugar en la tierra para que el tiempo no evapore la conciencia ni el recuerdo, un lugar que tenga un nombre y no solo un número. Un lugar que ayude a identificar la vida que se entierra, que sirva para localizar los recuerdos. Una tumba en la que perder la mirada o imaginar en la distancia, sobre la cual hacerse preguntas sin respuesta.

Sephora va a tener una lápida. Con su nombre. Una que la honre por ser ella y por ser la primera persona migrante en recibir sepultura bajo una inscripción que no la invisibilice. Se añade un nombre a la lista de la vergüenza, esta vez no será un número junto a una fecha.

Seguir leyendo »

Sadismo en el CIE y en España

La dignidad de la persona es la esencia sagrada de la naturaleza humana y aquel que la pisotea renuncia a su alma, deshabita su condición de ser humano e inicia, desalmado, el camino hacia un abismo de oscuridad y mentiras. Quienes eligen humillar, degradar, perseguir y golpear a otros semejantes antes que respetar su vida e integridad están condenados al destierro del respeto propio y ajeno. Nutrir caprichosamente el ego, las carencias y/o los bolsillos a base de menospreciar y maltratar al diferente o al vulnerable es saborear de forma efímera la más falsa de las sensaciones, la de poder y superioridad. Por mucho empeño que pongan los defensores de las políticas fascistas, no hay ningún individuo que sea superior a otro. Nada hay que legitime a quien se sirve de su fuerza, su manada o su hegemonía para dañar a otra persona que si llamamos minoría no es por la cantidad sino por lo poco que importa socialmente lo que le pueda pasar. El desalmado, al insistir en sus actos, termina convirtiéndose en un sádico que no solo disfruta abusando de su poder sino que lejos de arrepentirse, se jacta y la recrea con una retórica perversa que desfigura por completo su humanidad y le hace perder su propia dignidad.

El pasado 18 de abril –antes de celebrarse todas las elecciones habidas y por haber– en el CIE de Aluche (competencia del Ministerio del Interior de Grande Marlaska) se volvieron a producir unos hechos que, tras la investigación de la Jueza de Control del Juzgado de lo penal, podrían ser constitutivos de un delito de "torturas" por parte de un elevado número de agentes de Policía que parece que se extralimitaron de sus funciones. Obligar a casi un centenar de personas a salir al patio bajo la lluvia y el frío y permanecer más de media hora de pie mientras eran cacheados en "un evidente clima intimidatorio" (según consta en el auto de la jueza) es, sencillamente, un trato cruel, inhumano y degradante. Innecesario, arbitrario e injustificado. Desproporcionado. Hay que añadir que este clima intimidatorio fue agravado (según los testigos) en todo tipo de gritos racistas y humillantes que provenían de algunos agentes del numeroso operativo.

Seguir leyendo »

Rocío Monasterio y su falta de educación (sexual)

Dice Audre Lorde que "no son nuestras diferencias lo que nos divide, sino la incapacidad para aceptar nuestras diferencias". Y es, precisamente, esta incapacidad de aceptar las diferencias lo que se trata de evitar con los contenidos en diversidad sexual, de género y familiar que se imparten no en todos los centros educativos, a pesar de que las leyes que buscan y velan por el interés del menor exigen que este tipo de materias se vayan incorporando en las escuelas ante las cifras, preocupantes, del acoso hacia los que representan esa diferencia, entre estos los chavales y chavalas LGTBI.

Cuando Rocío Monasterio nació, en 1973, apenas hacía tres años que Carrero Blanco había sustituido la Ley de Vagos y Maleantes por otra, la Ley sobre Peligrosidad y Rehabilitación Social. Con esta no solo permanecieron los preceptos dirigidos a perseguir y castigar cualquier práctica homosexual, sino que se incorporaron penas de hasta cinco años de cárcel o en un manicomio que curaran a estos presos, calificados como 'peligrosos' de su enfermedad. Mientras la líder de Vox crecía en Cuba, en España para los homosexuales no había perdón, solo 'curación' (aunque sea con electroshocks). Tanto fue así que con la Ley de Amnistía (1977) los presos políticos salieron de las cárceles, los homosexuales, no.

Seguir leyendo »

Un escrache embarazoso

Cuando Begoña Villacís acude a la pradera lo hace como política en activo que decide estar presente al 100% en la campaña electoral por la Alcaldía de Madrid hasta dos días antes de dar a luz. Cuando los afectados y afectadas por los desahucios hipotecarios y por arrendamientos deciden acudir al mismo lugar a protestar lo hacen no para acosar a embarazadas sino para gritar e incordiar a quienes tienen responsabilidad directa y política en las decisiones que les abocan a callejones sin salida de indignidad, fracaso y exclusión. Esto no pretende justificar el desagradable incidente que sufrió la candidata de Ciudadanos, pero sí creo que es bueno contextualizar y subrayar que los gritos y silbidos a Begoña Villacís iban dirigidos a su controvertida figura política en materia inmobiliaria y no a una mujer embarazada cualquiera que pasaba por allí. Dicho esto, es necesario reconocer que hubiera sido un acierto que alguien, en medio del tumulto y desde ese grupo de personas que se encararon con la comitiva de la política, frenara la acción protesta puesto que, si bien es cierto que ella estaba en el lugar y es una figura política con responsabilidad en la materia, igual no eran las circunstancias más adecuadas para insistir dado el avanzado estado de su embarazo.

Servida la polémica, no existe beneficio de la duda ni la presunción de equivocación para el grupo de personas que se organizaron para protestar en la pradera contra los responsables de las políticas de vivienda que no se adoptan en Madrid por la oposición directa del partido que lidera Villacís y del PP, pero también por la tibieza del PSOE y la actual alcaldesa Manuela Carmena. Se ha cargado contra los autores de la protesta, se les ha tachado de totalitarios, de antidemocráticos y se les criminaliza como si en vez de un movimiento social que defiende derechos legítimos hubieran cometido un acto de violencia extrema, cuasi-terrorismo.

Seguir leyendo »

Humillar en plan de coña

La víctima que eligió el joven de 20 años no fue casual. Se trataba de buscar una diana fácil, alguien cuya situación de desventaja no le pusiera en apuros. Una persona del que pudiera mofarse mientras mordía fácilmente el anzuelo. Al fin y al cabo, qué persona en situación de calle, que no hable español y pida limosna en la puerta de un supermercado, podría negarse aceptar 20€ y un paquete con cinco deliciosas galletas Oreo. Además, se las ofrecía un chaval de ojos claros con aspecto angelical. Lo que no sabía este hombre de origen rumano es que esas galletas que le hicieron vomitar durante cinco días no estaban rellenas de nata sino de pasta de dientes.

Aquello no fue un regalo sino otro más de los despreciables retos que el joven youtuber ReSet grababa para mostrar en su canal a los más de un millón de seguidores que tiene. Aquel suceso ofrece pocas dudas de que esa humillación no hubiera sido igual sin la condición de sinhogarismo del hombre sin hogar de 54 años, pero si alguien las tiene basta escuchar lo que el chaval dijo en su vídeo: "a lo mejor me habré pasado un poco, pero mira el lado positivo: esto le ayudará a limpiarse los dientes. Creo que no se los limpia desde que se volvió pobre".

Seguir leyendo »

Este estilo de política blanquea el acoso escolar

La vida política española está repleta de comportamientos que permiten ejemplificar con vergonzosa nitidez la indiferencia con que la sociedad asiste la mala educación, el insulto, la mentira y la ridiculización al otro "contrincante" que piensa diferente. El "acoso y derribo" al adversario político no parece tener consecuencias ni políticas ni sociales, es más, entre los afines a determinadas ideologías el uso de esa burla, insolencia y desprecio parece dar puntos e incluso te permite ocupar espacios de prime time. Ser políticamente impertinente da popularidad. 

Es cierto que nunca ha estado del todo ausente, pero en los últimos 10 meses, desde que dejó de gobernar el PP, el agravio verbal por parte de algunos líderes políticos se ha vuelto demasiado frecuente, hasta el punto de que no solo en los dos debates electorales sino durante toda la campaña y pre-campaña. Sin embargo, a diferencia de lo que queremos que suceda en los centros educativos para combatir el acoso entre iguales, en la sociedad española nos hemos llegado a inmunizar ante estos discursos y actitudes persistentes de falta de respeto y falsedad. De hecho, si algunos de estos comportamientos hubieran tenido lugar en la escuela se tendría que haber activado un protocolo contra el  acoso algo que, por otro lado, solo se abre en el 20% de los casos de acoso escolar (preocupante).

Seguir leyendo »

La movilización feminista, espacio aglutinador contra la derecha

Es indudable que el movimiento feminista, capaz de sacar a la calle a cientos de miles de personas y estar presente en el discurso mediático y social como no lo había estado antes en otras elecciones generales, ha sido pieza clave para frenar a la derecha reaccionaria que cuestiona los derechos fundamentales. No solo los de las mujeres. En su cruzada de odio y rechazo, también las personas LGTBI y la población migrante han sufrido el ataque de la familia política de Abascal. Vox tiene ansia por derogar todo lo que huela a derechos humanos y libertad porque, según propias palabras, atenta contra España y la familia tradicional. La formación de extrema derecha señala como totalitarismos las ideologías de casi la mitad de la población para cuestionar su legitimidad y defender que lo bueno es lo suyo, que debe prevalecer lo que ha votado uno de cada diez.

En medio de este fuego abierto ha sido el ataque al feminismo una de las banderas que los de Abascal han querido ondear con más fuerza y de forma más desafiante, tratando de arraigar en la opinión pública los bulos y las mentiras que difunden sobre lo que ellos llaman las 'leyes de género'. Según un sondeo de Metroscopia en el mes de marzo, el 38% de la ciudadanía cree que hay muchas más denuncias falsas de las que habitualmente se dice y el 44% que la Ley Integral de Violencia de Género desprotege a los hombres. Es este un nicho de votantes en bruto a los ojos de Vox.

Seguir leyendo »

El voto herido prefiere al leñador que mata lobos que cambiar el final de Caperucita

Las perfectas esposas votarán lo que les indiquen sus maridos, o al menos eso les harán creer a ellos. Es probable que no todas, pero una buena parte de estas, en un acto de discreta independencia, aprovechen que su voto es secreto para centrar la papeleta en la urna y de paso en este inquietante panorama político. Porque para ellas, una cosa es ir a jugar juntos al golf todos los domingos y otra, muy distinta, apuntarse al club de tiro en familia. Son perfectas, pero no tontas.

Por su parte, los perfectos maridos (que no tienen necesariamente esposas perfectas) elegirán a quien votar como han hecho siempre y se fijarán en lo que hacen ellas para reforzar o para chinchar. Si ella vota a Abascal allá que irá él sin dudar y para "exculparse", cuando alguien le pregunte, dirá que se lo ha dicho su mujer; si ella opta por Casado es probable que le surjan dudas y que si se decanta al final por el PP cuente a los cuatro vientos que lo ha hecho por su experiencia de gobierno; y si, finalmente, su señora apuesta por Rivera, hará como hace con el afterwork, lo que le pida el cuerpo en cada momento. Pero ¿si ella vota PSOE o Podemos y lo confiesa? Él saldrá reforzado para mostrar su aversión hacia ese feminismo que tachará como responsable de todos los males y problemas pasados, presentes y futuros que tengan en su relación. En todo caso, él se encargará de salir del conflicto de intereses victorioso e impoluto.

Seguir leyendo »