eldiario.es

9

Síguenos:

Boletines

Boletines

Menú

Violeta Assiego

Activista de DDHH y abogada. Trabaja y colabora con diferentes organizaciones en el análisis, investigación y comunicación de temas relacionados con la discriminación y los derechos humanos. Da charlas y conferencias sobre diversidad sexual y desigualdad social y de género. Coordinadora del blog '1 de cada 10'.

¿Cómo resistir al imperio de la crispación?

Hay vida más allá de Vox. Es posible que no lo parezca por el tiempo que le dedicamos en las redes sociales y en nuestras conversaciones cotidianas. Estamos preocupadas y también cabreadas, es normal. Cómo no estarlo. El lado oscuro de la derecha española ha pasado a ocupar doce escaños en Andalucía y el horario del prime time informativo en radio y televisión. Quienes alardean de llevar pistola y defender la España Viva han construido su propia ideología del género masculino para atacar al feminismo, promover el racismo institucional y relegar al ostracismo a las personas cuya vida no responda a un modelo familiar cis-hetero-tradicional. A la 'España Viva' le sobran casi tres cuartas partes de la población y cuanto más preocupadas y cabreadas estemos, los de la ideología del género masculino parecen estar mucho mejor.

De hecho, a pesar de su ceño fruncido, se lo están pasando pipa. Tanto ellos como los que, desde las redacciones y los platós de televisión, les bailan el agua como si no hubiera otros enfoques o suficientes cosas que contar. Dejamos atrás unas semanas en las que unos y otros disfrutan a lo grande viéndonos así, inquietas e indignadas. Como si esa fuera su venganza en frío por todos los sonrojos, desafíos y sudores por los que las mujeres les estamos haciendo pasar. Podría tener hasta su punto si no fuera porque esto, más allá de lo estúpido que es el revanchismo, es la ultraderecha preconstitucional tocando poder, marcando agenda repartiendo leña a progres, mujeres, migrantes y LGTB con solo el 11% de los votos.

Seguir leyendo »

Las lagunas en Derecho del licenciado Casado

“El patrimonio exclusivo de la defensa de la mujer y de la defensa de aquellas personas que son más desfavorecidas”, como dijo este jueves Pablo Casado, por supuesto que no lo tiene la izquierda. El patrimonio exclusivo de la defensa de cada una de las personas que las declaraciones de derechos humanos nos señalan como ‘vulnerables’ (no porque seamos débiles sino porque nuestros derechos son sistemáticamente vulnerados por quienes se creen superiores y ocupan posiciones sociales de poder) lo tenemos las propias personas titulares de derechos. La voz, al igual que los derechos, son patrimonio nuestro.

Sin embargo, lo que sí tienen los partidos políticos –sean de izquierda, centro o derecha, cuando legislan y gobiernan–, es la responsabilidad intransferible de que no se produzcan vulneraciones y violaciones de derechos. Es decir, cuando un partido asume el poder ejecutivo es suya la obligación última de proteger, garantizar y promover los derechos de todas las personas en su territorio, regularizadas o no. Indistintamente, por supuesto. Pero existe un importantísimo matiz. Para la efectiva aplicación de ese principio de igualdad, el artículo 14 que ahora tanto invocan Vox y Partido Popular, los gobiernos tienen que velar de forma especial y diferenciada por esas personas que formamos parte de los colectivos nombrados como vulnerables y entre lo cuáles (muy a pesar de algunos) se encuentran las mujeres pero no los hombres.

Seguir leyendo »

PP, Ciudadanos y Vox ponen en peligro el legado de Suárez

A los acomplejaditos no les gusta perder, tienen intolerancia a la derrota. Cuando no alcanzan el poder o se alejan un poco de él no tienen inconveniente en usar, de forma innoble, la falsedad de la artillería dialéctica, la más apocalíptica. En estos cuarenta años de democracia, la derecha más conservadora nunca ha terminado de aceptar las reglas del juego democrático, especialmente las que tienen como premisa que si esto funciona es porque existe una pluralidad política que puede dar la alternancia de gobierno a otras ideologías. Esa derecha ultraconservadora, en su momento acomplejada por el amor incondicional con que el pueblo español abrazó la Constitución, nunca ha estado contenta ni satisfecha con estos nuevos tiempos modernos. Por eso no ha soltado lastre ni lo va a soltar. Ya en su momento, no les gustó nada que Adolfo Suárez promoviera la ley del divorcio o despenalizará la homosexualidad. Tampoco que reconociera a la Generalitat en su exilio o legalizara a todas las organizaciones de ideología comunista y anarquista, incluido el partido de “los comunistas de toda la vida”, ese que ahora dice García Egea que hay que echar de las instituciones porque el comunismo, sugiere, no es una ideología constitucional. También fue con Suárez cuando se pusieron las primeras piedras del actual estado de las autonomías.

Llama especialmente la atención como PP y Ciudadanos, partidos que han pugnado por ser los herederos políticos de Adolfo Suárez, estén dispuestos a traicionar su legado, ese que dejó atrás el nacionalcatolicismo del franquismo y que, ahora, en tonos verdes, defiende el ultra católico Vox. El socio imprescindible para los de Casado y Rivera puedan ‘tocar poder’ en Andalucía y ensayar una fórmula de pacto (nada centrado ni integrador) que les podría permitir gobernar en el resto de España. Por supuesto que Adolfo Suárez tuvo sus luces y sus sombras, pero comprendió a la perfección la profundidad del término ‘convivencia’ al que el otro día se refería en su discurso el Rey.

Seguir leyendo »

Ellos piden cárcel. Nosotras, justicia

Claro que es infame. Es vergonzoso. No solo por Pablo Casado o Santiago Abascal que juegan su propia liga para ver quien es el macho más alfa de España. Sino por todos esos otros hombres, casados y abascales, que ahora, tras el asesinato de Laura Luelmo, resulta que tienen voz y la usan (pública y privadamente) para pedir el endurecimiento de las penas, de la prisión permanente revisable e, incluso, la cadena perpetua. Son voces que van a destiempo y por libre, que no suman, que dividen. Voces de hombres que no se escuchan cuando las mujeres y los feminismos decimos "basta ya de justicia patriarcal", esa misma que hace unos días  archivó el caso de abusos sexuales y laborales a un grupo de temporeras de la fresa en Huelva.

Ellos, estos hombres, tergiversadores de la realidad, han decidido estos días apropiarse de manera indecente de nuestra rabia, nuestra hartura, nuestro dolor y hasta de nuestro miedo. En pleno duelo, se permiten hacernos, una vez más, un mansplaining, esta vez, de feminismo. Cuando en verdad, lo que más desean, es borrarlo de la faz normativa y dejarlo como tierra baldía. Habrase visto mayor hipocresía. Estos hombres, los casados y abascales, llegan ahora galopando como si fueran un príncipe azul cuando, en realidad, son Atila. Desenfundan sus espadas de populismo punitivo para sumar votos y chupar cámara, pero bien saben ellos que esta propuesta no acabará con la violencia machista porque en sí misma es violenta y es machista.

Seguir leyendo »

El PP, la soledad y la paja en el ojo ajeno

Este miércoles, un tuit de Sofía Castañón logró poner palabras a la sensación que me rondaba desde que supe que el Partido Popular llevaba al Congreso de los Diputados una "Proposición no de ley relativa a la promoción de medidas para combatir la soledad crónica".

Hoy el PP ha llamado "soledad crónica" (un problema serio y en aumento en nuestro país) a lo que en realidad es precariedad, pobreza energética y completa falta de modelo de país. "Nos quieren en soledad y nos tendrán en común" @patiomaravillas @NachoVegasTwit pic.twitter.com/fWzZQDsgYJ

Seguir leyendo »

Asco

Cada vez que leo los hechos probados del caso de 'la manada' siento asco. Por lo que describen, por el trato humillante y denigrante que ha recibido la chica víctima de 18 años, por la prepotencia y desprecio con el que cinco tíos la dejaron tirada en el suelo después de usarla y vejarla sexualmente, por el descaro de sus defensas a la hora de culpar a la chica y enaltecer a sus clientes tildándolos de buenos chicos y  por la condena ejemplar a las mujeres que vuelve a ratificar el Tribunal Superior de Justicia de Navarra.

A pesar de saber que los hay, me cuesta creer que alguien cercano al entorno de los condenados pueda llegar a justificar o relativizar los actos por los que se les mandará de nuevo a prisión cuando lo tenga a bien el primer tribunal que les condenó. Creo que quien se sitúa en ese "si estas contra ellos, estás contra mi" se olvida de lo evidente y fácil de entender que es que nadie, absolutamente nadie, tampoco una mujer por mucho que esté de fiesta, se merece un maltrato sexual así: de usar y tirar, de aprovecharse de ella y abandonarla en medio de una escalera, después de traspasar los límites más elementales que existen de respeto a la integridad sexual. Me duele, pero este caso me produce rechazo hacia quienes se enrocan en un machismo que roza el sadismo al no querer reconocer que en el relato de los hechos hay un inequívoco trato cruel, inhumano y degradante a una chavala muy joven.

Seguir leyendo »

Es hora de hacer frente a Vox

Las ONG, movimientos sociales, feminismos, la Iglesia de base, las universidades públicas, los sindicatos, las corrientes ecuménicas, las entidades del tercer sector… deberían sentirse interpeladas a pedir al Partido Popular y a Ciudadanos que no pacten con Vox tras los resultados de las elecciones andaluzas. Presumen todas ellas, o al menos eso se desprende de sus idearios que difunden en sus web y redes sociales, de defender la diversidad, de velar por la universalidad de los derechos humanos y de incorporar la perspectiva de género en sus actividades y proyectos. 

Es a esa sociedad civil y a sus representantes, a quienes se sientan en los lustrosos despachos del Congreso de los Diputados, del Senado, de ayuntamientos e instituciones autonómicas a quien hago un llamamiento en nombre de las mujeres libres, de la clase currante, de la diversidad cultural, la racial, la étnica, la de género, la sexual y familiar; de los colectivos vulnerables cuyos derechos recoge, protege y garantiza nuestra Constitución en su Título I. Si el Partido Popular y Ciudadanos son realmente los partidos constitucionalistas que dicen ser, entenderán que los colectivos y quienes dicen defender sus intereses y derechos les insten a que no pacten con un partido que antepone valores anacrónicos tradicionales (que amenazan la vida e integridad de gran parte de la población que vive en España) por encima de los derechos humanos tachándolos de ideológicos, una vez de ideología de género y otras de comunismo. Se olvidan los de Vox de que lo de la libertad de expresión, la igualdad, la multiculturalidad, la diversidad familiar, los derechos de las mujeres, la aconfesionalidad del Estados y los acuerdos con los tratados de Derechos Humanos son derecho consolidado en la Democracia. 

Seguir leyendo »

Winnie the Pooh no miente

Lo que sucedió con Winnie the Pooh el pasado miércoles no tiene nada de gracioso ni de exótico. La censura no es una broma y cuando la policía secreta le pide a un hombre disfrazado de Winnie the Pooh que se retire del espacio público para “no molestar a los chinos” estamos ante un acto de censura política, ante un uso abusivo de la posición de poder para controlar y limitar la libertad de expresión de una persona que con sus actos y/o palabras puede molestar, ofender o criticar a quien ocupa el Poder. La Policía Nacional sabe lo delicado de lo sucedido, de ahí su empeño en dar otra versión de los hechos, una que saque a relucir lo importante que es velar por la “seguridad” e identificar a todas aquellas personas que, disfrazadas y con la cara tapada, pudieran haber supuesto una amenaza potencial a la integridad de Xi Jinping. Niegan las fuentes policiales que se diera instrucciones en ningún momento para sacar a nadie de la plaza porque saben, efectivamente, que de haberlo hecho estaríamos ante una actuación de suma gravedad. Por tanto, o miente Winnie the Pooth o la policía española no reconoce la verdad. 

Lo que sí es verdad es que la presencia del personaje infantil en la Puerta del Sol suponía una amenaza potencial, pero no a nuestra seguridad, ni siquiera a la del presidente de China que estaba a punto de recibir las llaves de la ciudad de Madrid de manos de una sonriente Manuela Carmena. El peligro radicaba en estropear la cuidada escenografía que se estaba llevando a cabo por parte de todas las autoridades habidas y por haber. Un esfuerzo por halagar y agasajar que, a ojos de quienes defendemos los derechos humanos, resulta inmoral. Es público y notorio que el mandatario chino, más allá de carecer de todo sentido del humor, encabeza uno de los gobiernos que, de forma severa,  restringe sistemáticamente los derechos y libertades de su pueblo precisamente con el pretexto de velar por la “seguridad nacional”. Algo que parece haber ignorado nuestra clase política e institucional al hacer gala de una hipocresía difícil de digerir sobre todo cuando viene de figuras significativas en el imaginario de la defensa de los derechos humanos, y estoy pensando en mi querida Manuela Carmena (no sé si se lo perdonará). 

Seguir leyendo »

Hombres, mentiras y otras excusas de compañía

Poco que celebrar. Otro 25 de noviembre en el que hay mucho, muchísimo que hacer. El tiempo pasa sin perder la esperanza, entre otras cosas, de que llegue el día en que haya hombres que, en espacios privados y sin necesidad de focos, repudien a esos que, con nombre y apellidos, acosan y agreden a las mujeres y a las niñas. Confío en que llegará la fecha en la que los hombres que ni golpean ni maltratan ni abusan desterraran de su entorno a los que sí lo hacen. Pero, mientras llega, sigo sin ver que vosotros, esos otros hombres, sin que nadie os lo pida, pongáis en su sitio y señaléis la puerta de salida a vuestros colegas, compañeros, familiares, amigos y vecinos cuando cosifican a las mujeres, adolescentes y niñas usándolas en sus compadreos sexistas, sus desahogos de un mal día, sus postureos ficticios y su barra libre de machismo, agresividad y chulería con el ‘porque yo lo valgo’ o ‘porque tú eres mía’.

No hace falta pensar mucho para saber que quienes agreden, abusan, acosan a mujeres y niñas sienten cierta impunidad y que vuestro silencio como hombres, vuestra indiferencia al mirar a otro lado, vuestro “compañerismo” es para ellos un lavado de conciencia perfecto. Vuestra presencia ausente de reproche y censura también es machismo. Sabéis, igual que yo, que detrás de cada mujer víctima de la violencia machista, de cada niña agredida sexualmente, de cada mártir de las violencias de género hay, al menos, un hombre y, no pocas veces, a ese hombre le conocéis.

Seguir leyendo »

La mujer que nos traicionó

Durante un tiempo, no tan lejano, representó todas las luchas que se podían representar: la feminista, la pacifista e, incluso, la cultural. Durante los más de 15 años que permaneció bajo arresto domiciliario, su figura se sacralizo y los motivos por los que su gobierno le prohibió la libertad de movimiento dejaron de ser un asunto doméstico para convertirse en un tema de la agenda internacional. Aquella magnética mujer no solo cautivó por su presencia, sino porque su oposición pacífica a la opresión, a diferencia de lo que había sucedido con Mándela, Gandhi o Luther King, la encabezaba una mujer. Ella, en sí y por sí misma, representaba mucho más que el hecho de enfrentarse y retar a un régimen militar sanguinario. Como mujer activista, su resistencia y negativa a abandonar su causa, la obligaba a elegir. O se quedaba dentro del orden patriarcal occidental en el que había tejido toda su vida desde muy joven o lo desafiaba luchando contra el gobierno que lo representaba violentamente en su propio país. 

Con dignidad y coraje su historia como mujer representó una ruptura total con la Ley del Agrado a la que nos vemos sometidas históricamente las mujeres en cada rincón del mundo. Da igual que seamos bolleras, heteros, trans, racializadas, migrantes… de nosotras se espera que seamos agradables, buenas madres, estupendas amigas y mejores compañeras. En resumen, que seamos comprensivas, que no demos la nota y que seamos capaces de renunciar a cualquier interés personal en beneficio del orden familiar y patriarcal. Es decir, nada de lo que hizo esta mujer al zafarse de aquel imperativo social y renunciar a regresar al país donde estaba su vida, se había formado, casado y tenía a su gente y familia. Eligió liderar la oposición democrática en su propio país por la vía pacífica y con ello asumir estar casi dos décadas arrestada en su propio hogar y, entre otras cosas, no volver a ver a su marido cuando enfermó y falleció. Renunció a ¿la libertad? Puede que ella la entendiera de otra manera tal y como refleja su frase: "la única prisión real es el miedo y la única libertad real es la libertad de no tener miedo". 

Seguir leyendo »