El Frente Amplio se fija como meta alcanzar la barrera del 10% de los votos para iniciar la “remontada”
“Comienza la remontada”. Ese es el mantra que, desde hace días repiten los principales dirigentes del Frente Amplio de cara a la carrera contrarreloj que tienen por delante durante las próximas tres semanas para hacer despegar en las encuestas a una marca recién creada. La misión no es sencilla: el Frente Amplio ha nacido debilitado por el fracaso de las negociaciones de unidad con Podemos y, además, las encuestas detectan desde hace tiempo una importante fuga de apoyos hacia el PSOE. Pero la coalición se ha fijado como objetivo superar la barrera del 10% de los votos, una cifra a partir de la cual podría empezar a sortear los efectos más perniciosos del sistema electoral.
Desde su lanzamiento, la alianza ha seguido esa línea discursiva para intentar recuperar algo del terreno perdido en el inicio de la precampaña, que la izquierda alternativa ha comenzado enfangada en el reparto de las listas y las negociaciones entre partidos. Y, tras el parón de la semana pasada por el accidente ferroviario de Urda (Toledo), el Frente Amplio ha retomado los actos con el mismo objetivo declarado. Así lo señaló el jueves la candidata, Ada Colau, en un desayuno informativo celebrado en Madrid en el que dijo que la meta “a corto plazo” es llegar al 10% para “multiplicar a más del doble los escaños” y situarse “como fuerza determinante para garantizar que puede haber un Gobierno progresista”.
En la misma línea se expresaba la semana pasada el ministro de Derechos Sociales y portavoz de campaña del Frente Amplio, Pablo Bustinduy, que pronosticaba que, si la alianza alcanza el 10% en los sondeos, “se producirá un clic, un punto de inflexión”. Los motivos, dijo, son dos: que “el sistema electoral español provoca que, por encima del 10%, los resultados en escaños se multipliquen” y que superar la barrera de las dos cifras de porcentaje de voto provocaría que “la gente diga 'hay partido, se puede hacer'”.
Por ahora, no obstante, ninguna encuesta de las publicadas en medios de comunicación señala que el Frente Amplio tenga una estimación de voto de dobles dígitos. El sondeo de Ateneo del Dato para elDiario.es de la semana pasada —elaborado antes del accidente de Urda— estima que la alianza contaría ahora mismo con el 6,8% de los apoyos, aunque algunos trackings internos de la izquierda —también previos a la tragedia ferroviaria— pronostican entre 16 y 18 actas para la formación.
Fuentes del Frente Amplio, no obstante, consideran “realista” el objetivo de alcanzar el 10% de los votos si la alianza consigue hacer “una buena campaña” electoral en el tiempo que queda hasta los comicios. Las estimaciones internas de la formación son que, actualmente, reúne en torno al 7,5% o el 8% de los apoyos, por lo que necesitaría crecer sensiblemente en las próximas semanas. Pero las fuentes consultadas consideran que, una vez ha quedado atrás la compleja y conflictiva negociación de las listas, la alianza tiene margen para hacerlo.
Cunde la sensación, además, de que la dimisión de Óscar Puente como ministro de Transportes —anunciada por sorpresa el pasado martes por el propio dirigente— supondrá un “punto y aparte” en la precampaña electoral y evitará que la izquierda quede atrapada en el debate sobre si el ministro debía o no continuar en su cargo. “Ahora pasamos de hablar de la dimisión a tomar la iniciativa con asuntos como la subida del salario mínimo”, sostiene una fuente de la alianza, que asegura que, sin la presión de tener que justificar la presencia de Puente en el Consejo de Ministros, “puede volver a retomarse el debate de la vivienda” y, además, la izquierda tendrá más argumentos para defender su “modelo de sociedad y valores”.
La competencia de partidos territoriales
Los estrategas del Frente Amplio consideran que, según vaya avanzando la campaña, las fuerzas estatales irán tomando fuerza en detrimento de las de ámbito territorial y se impondrá el fenómeno del voto dual, por el cual votantes de partidos nacionalistas en las elecciones autonómicas eligen opciones estatales en las generales. Porque ese es uno de los principales problemas de la alianza: que, en muchas de las provincias en las que se está jugando obtener o no un diputado, hay formaciones de ámbito territorial en muy buen estado de forma, como es Adelante Andalucía en Sevilla o Málaga o el BNG en el caso de A Coruña o Pontevedra.
Estas fuentes del equipo demoscópico del Frente Amplio explican que, según sus cálculos, crecer unos pocos puntos durante la campaña electoral es clave para obtener diputados en esas circunscripciones. Y creen, además, que el crecimiento es mayor cuando se van superando determinados hitos. “En nuestros modelos, subir del 7% al 9% te da seis escaños, pero pasar de ese 9% al 11% te da 12 o 13 diputados más”, plantea un dirigente, que señala que, con el 10% de los votos, el cálculo medio es que el Frente Amplio obtendría 21 diputados y que, a partir de ahí, cada décima ganada tiene mucho más valor.
A priori, el Frente Amplio tiene asegurado tener representación en las circunscripciones de Madrid y Barcelona, las que más escaños reparten. Pero las fuentes consultadas explican que la aspiración es, con una ganancia de intención de voto no demasiado grande en términos porcentuales, amarrar también diputados en Sevilla, Málaga, Zaragoza o Asturias. Más complicado parece obtener representación en las provincias gallegas o las vascas, admiten, habida cuenta de la fortaleza allí del BNG y EH Bildu.
No obstante, otras fuentes expertas en el análisis demoscópico y conocedoras del comportamiento electoral del espacio a la izquierda del PSOE no son tan optimistas y consideran que, con la fortaleza de Vox y la dispersión del voto progresista, el umbral de voto necesario para que el Frente Amplio amarre en torno a una veintena de escaños se sitúa más bien en torno al 11,5% de los votos. En lo que sí coinciden es en que pequeñas subidas en porcentaje de voto suponen fuertes ganancias por los efectos del sistema electoral.
En concreto, estas fuentes consultadas explican que un resultado por debajo del 7% reduciría al Frente Amplio a la mínima expresión y solo le garantizaría obtener representación por Madrid y Barcelona, más los diputados que aporte Compromís - Front Valencià —donde están presentes tanto IU como Podemos y Movimiento Sumar— en la Comunitat: unos siete u ocho escaños en total. Por el contrario, un resultado de entre el 7,5% y el 8,5% de los votos permitiría a la alianza asegurar 10 u 11 escaños y lograr actas en Balears, Canarias o Sevilla, según estas estimaciones. Y si el resultado se situara entre el 8,5% y el 9,5%, explica esta fuente, el resultado se dispararía y permitiría alcanzar sillones en Asturias o Zaragoza.
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