Exhumados 65 de los 150 cuerpos en la mayor fosa de Aragón:el futuro de los trabajos, pendiente de financiación y permisos
La fosa común del cementerio de Ejea de los Caballeros cierra la segunda fase de exhumación de cadáveres, un tiempo en el que se han recuperado 41 cuerpos de las aproximadamente 150 personas que se estima que fueron enterradas en este espacio durante la represión franquista. A lo largo de las dos campañas de excavación llevadas a cabo hasta la fecha, se ha sacado a la luz una parte importante de los restos, pero todavía queda mucho trabajo por delante. La recuperación de los cuerpos, su estudio antropológico, los análisis genéticos y la posterior identificación de las víctimas forman parte de un proceso que necesitará nuevas intervenciones y financiación para poder completarse.
La segunda fase de los trabajos, desarrollada durante los meses de septiembre y octubre, ha permitido avanzar en la excavación de dos espacios diferenciados del cementerio: pequeñas fosas próximas a la entrada del camposanto y el enterramiento de mayor dimensión, que podría albergar hasta 150 víctimas distribuidas en varias capas. La primera campaña, concluida a finales de 2025, permitió recuperar 24 cuerpos. Con los nuevos hallazgos, el balance alcanza ya los 65.
El director de la intervención arqueológica, Javier Ruiz, explica que el enterramiento responde a diferentes momentos de la represión. “Los primeros asesinatos, aquellos que ni siquiera entran en la cárcel, se producen en pequeñas fosas situadas a la derecha de la entrada del cementerio”, añade Ruiz.
A partir de agosto de 1936, con un sistema represivo más organizado, los registros de la prisión de Ejea permiten seguir el rastro de las personas que eran detenidas y posteriormente sacadas para ser asesinadas. “Los registros de la cárcel de Ejea, publicados por José Antonio Remón, ya nos indican que fueron enterrados en la gran fosa común”, apunta el director de la excavación. Se trata de un espacio de hasta 100 metros cuadrados, con varias capas de enterramiento, donde las investigaciones documentales y arqueológicas sitúan a buena parte de las víctimas.
Las tres campañas llevadas a cabo hasta la fecha en la fosa del cementerio de Ejea han sido realizadas por el Equipo Arqueológico Forense de Aragón dirigido por Javier Ruiz y muestran así su desacuerdo con la deriva de la próxima campaña. Desde su punto de vista, “dos equipos distintos trabajando en una misma fosa, cuando hay un equipo que lleva más de 15 años trabajando en las Cinco Villas, y sin ningún tipo de coordinación científica nuestra sobre este segundo equipo es un sinsentido y una aberracion que no contribuye a reparar a las víctimas y sus familiares”, advierte Ruiz, que explica cómo “varias familias afectadas ya han mostrado su malestar por esta situación”.
Una nueva fase con dos administraciones y equipos diferentes
La continuidad de las exhumaciones pasa ahora por completar las intervenciones arqueológicas previstas y garantizar los recursos necesarios para abordar los espacios que todavía permanecen sin excavar.
La segunda campaña ha sido financiada con fondos propios del Ayuntamiento de Ejea de los Caballeros y una subvención de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), en una actuación impulsada por la asociación memorialista Batallón Cinco Villas y ejecutada por el equipo arqueológico dirigido por Javier Ruiz. Pero esta no es la única vía de financiación prevista para continuar con el proyecto.
La Diputación Provincial de Zaragoza tiene adjudicada otra intervención a un equipo procedente de Granada. Se trata de una actuación diferenciada de los trabajos que se han desarrollado durante septiembre y octubre, con la que se pretende seguir avanzando en la recuperación de los restos. La contratación publicada para esta nueva intervención contempla un presupuesto de 100.000 euros y un plazo de ejecución de un mes y medio, con inicio contractual el 19 de octubre de 2026.
Sin embargo, que exista una adjudicación no significa que todo el calendario de excavaciones esté ya resuelto. La autorización de Patrimonio del Gobierno de Aragón y la coordinación de las distintas actuaciones son cuestiones que condicionan los siguientes pasos. En este sentido, Javier Ruiz reconoce que el futuro de la excavación dependerá de cómo se organicen las próximas intervenciones y de las decisiones que adopten las administraciones implicadas.
El temor a que la burocracia vuelva a detener los trabajos
Desde Batallón Cinco Villas, su presidente, Javier Sumelzo, observa con preocupación los plazos administrativos. La asociación lleva años impulsando este proyecto, buscando documentación, localizando familiares y tratando de conseguir los recursos económicos necesarios para abrir una de las mayores fosas comunes de Aragón.
El inicio de la segunda campaña llegó después de meses de espera. “Se debería haber hecho antes”, lamentaba Sumelzo refiriéndose a los trabajos, al tiempo que advierte de que la asociación teme que los cambios políticos derivados del próximo escenario electoral puedan comprometer las ayudas que permiten financiar estas intervenciones.
El portavoz memorialista recuerda que todavía quedaban partidas de la Diputación por ejecutar y que el permiso de Patrimonio era otro de los trámites pendientes. “Quedan dos partidas de la DPZ todavía por ejecutar y el permiso de Patrimonio del Gobierno de Aragón pendiente”, subraya.
Pero la preocupación no es únicamente administrativa. La asociación tiene miedo de que un cambio en los gobiernos de las instituciones que actualmente colaboran con el proyecto pueda traducirse en una reducción o desaparición de las ayudas destinadas a la memoria democrática. Una incertidumbre que también afecta a las familias, que llevan décadas esperando recuperar los restos de sus seres queridos. Y es que, para ellas, cada retraso supone prolongar una búsqueda que en muchos casos comenzó hace casi noventa años.
65 cuerpos recuperados todavía sin nombre
La excavación arqueológica es solo una parte del proceso. Una vez recuperados, los restos deben pasar por diferentes fases de limpieza, reconstrucción y estudio antropológico. Después llega uno de los momentos fundamentales: los análisis genéticos que permitirán comprobar si los cuerpos pueden corresponder a las personas desaparecidas cuyos familiares han aportado muestras de ADN.
En este sentido, el equipo de investigación es fundamental: Javier Ruiz lleva más de dos décadas investigando la represión en la comarca de Cinco Villas. “Nosotros no solo exhumamos, hacemos un trabajo en conjunto de investigación, excavación, estudios, atención a familiares, toma de muestras, contactos con el laboratorio, estudios antropológicos, restauración de los objetos, documentación fotográfica y planimetría”, y un largo etcétera, recuerda el arqueólogo.
Los primeros estudios, los que se han podido llevar a cabo hasta la fecha, ayudan a determinar características como el sexo, la edad aproximada, las patologías que presentaban las víctimas o las lesiones que quedaron marcadas en sus huesos. Toda esa información se cruza con la investigación histórica y documental, que permite conocer quiénes fueron detenidos, cuándo salieron de la cárcel y en qué fechas se produjeron los asesinatos.
La identificación definitiva, no obstante, depende de los resultados genéticos. En la primera campaña quedaron pendientes los análisis de los 24 cuerpos recuperados en 2025, una tarea que se suma ahora a los nuevos restos exhumados. En total, 65 cuerpos esperan a que la ciencia revele los nombres y apellidos que un día la historia les arrebató.
El proceso requiere además localizar a los familiares y recoger muestras de ADN que permitan establecer las posibles correspondencias. La asociación Batallón Cinco Villas y el equipo arqueológico han trabajado en esa búsqueda, conscientes de que detrás de cada cuerpo recuperado hay una familia que espera una respuesta. El objetivo es que los restos puedan salir definitivamente de la fosa y regresar a sus lugares de origen para recibir una sepultura digna.
Una intervención que todavía tiene recorrido
Los 65 cuerpos recuperados representan un avance importante, pero también permiten dimensionar el trabajo que queda por hacer. Si se confirma la estimación de 150 víctimas, todavía habría alrededor de 85 personas pendientes de recuperación e identificación. Y la continuidad del proyecto dependerá de que las administraciones mantengan su compromiso económico, de que se resuelvan los permisos necesarios y de que el nuevo equipo técnico lleve a cabo las siguientes intervenciones, todo ello en un momento de inestabilidad política y social, y con un proceso electoral a las puertas.
La actuación adjudicada por la Diputación contempla un plazo de un mes y medio, aunque todavía es necesario concretar cómo se encadenarán los trabajos arqueológicos posteriores y qué calendario se establecerá para completar la excavación. Por el momento, no hay una fecha definitiva anunciada para el comienzo de una nueva campaña que permita dar continuidad a todas las actuaciones pendientes.
Mientras tanto, la asociación memorialista insiste en que no se puede perder el ritmo alcanzado. La fosa de Ejea es un proyecto que ha necesitado años de investigación y de búsqueda de financiación, y que ahora empieza a ofrecer resultados visibles para las familias.
De los aproximadamente 150 cuerpos que se calcula que permanecen en este enterramiento, 65 ya han podido ser recuperados. El siguiente reto es que los trabajos no vuelvan a detenerse, que cada resto pueda ser estudiado y que, finalmente, las víctimas recuperen también sus nombres.
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