La maldición del cuatripartito
La política aragonesa ha vivido otra luctuosa semana: otra más.
Esta vez la desgracia le ha tocado a la exconsejera Marta Gastón. Una persona muy apreciada, con un carácter fuerte y tenaz, vehemente, trabajadora como pocos en su gremio –a veces, por mucho que lo consideremos superado, hay que echar mano de todos estos ingredientes para lidiar con un ámbito aún masculinizado en los primeros niveles– y que, como escribimos al conocer su fallecimiento, pilotó el despegue de la economía aragonesa que hemos empezado a avistar en esta década.
Que las medallas del presente no te abrumen: las grandes inversiones que están germinando ahora en la comunidad se fraguaron mucho antes, no en una venturosa noche de Vive Latino escuchando a Taburete. Gracias –entre otros, claro– a la gestión de Gastón hemos sido testigos del despliegue de las energías renovables –más allá de algunas malas prácticas en la actualidad–, de la implantación de proyectos como la gigafactoría o el complejo agroalimentario de bonÀrea en Épila, o bien la transformación de Zaragoza en un puntal logístico a nivel nacional.
Lo cierto es que uno empieza a pensar que algún tipo de nube negra se posó en algún momento sobre el Gobierno del socialista Javier Lambán. Porque las desdichas se han ido sucediendo en los últimos años, ya desde la misma segunda legislatura del exdirigente ejeano.
Quiero recordar un dato: en el primer semestre de 2021, el presidente, el vicepresidente y el consejero de Hacienda del Ejecutivo afrontaron al mismo tiempo graves enfermedades con las mismas seis letras de las que todos queremos huir.
En verano del año pasado fue el propio Javier Lambán quien falleció, tras cinco años en los que la principal nota fue la dignidad y el estoicismo con que afrontó sus dolencias tanto durante sus labores de gobierno como posteriormente.
Este septiembre, el exvicepresidente autonómico y exlíder del PAR Arturo Aliaga, otra persona con la política y la gestión pública en la sangre durante décadas.
Esta semana ha sido Marta Gastón, a quien todos los partidos han recordado con cariño.
Por último, y también como ellos, no me quiero olvidar de Ricardo Almalé, exdirector general de Relaciones Institucionales. Era un buen amigo y por eso, sí, soy especialmente objetivo: su despedida, tan jodidamente temprana –los tacos están minusvalorados–, supuso un menoscabo para la política aragonesa al mismo nivel que cualquiera de los anteriores. Sobre todo, por su proyección.
Rosario de irregularidades en el IAF
Técnicamente no ha sido un protagonista de la semana, pero tiene potencial para terminar haciéndolo.
El director gerente del Instituto Aragonés de Fomento, Daniel Rey, deberá dar explicaciones por las irregularidades denunciadas por Comisiones Obreras en una rueda de prensa la semana pasada. En elDiario.es las hemos documentado y te las acabamos de contar. Puedes leer aquí un primer capítulo, pero te adelanto que habrá más.
No son pocas.
La más llamativa en cuanto a las cifras tiene que ver con un despido de 102.500 euros al exsubdirector gerente del organismo, Jesús López Cabeza, aprobado por el Consejo de Dirección y que despierta múltiples dudas: entre otras cuestiones, por qué se autorizó esta elevada cantidad tratándose de un alto directivo o por qué volvió, después de su “jubilación forzosa”, a su puesto de funcionario autonómico.
El Gobierno de Aragón rehúsa proporcionar el informe jurídico que, según el propio Consejo de Dirección, respaldó la indemnización a López Cabeza.
Tras esta, hay además una plaza para un puesto directivo resuelta en apenas unas horas y con unos requisitos a la medida; al menos un contrato conocido con una empresa del hermano de Daniel Rey, y el papel del mismo director gerente en los procesos selectivos: participó directamente como mínimo en uno de ellos al aprobar la bolsa.
Las revelaciones de CCOO van más allá, y apuntan a un clima laboral muy complicado debido, entre otras cuestiones, a que se dio curso a las propias denuncias hechas públicas.
Para el papel de 'protagonista de la semana', Rey compite, eso sí, con el exasesor de Natalia Chueca en el Ayuntamiento que, como te contamos días atrás, acaba de ganar una plaza por concurso-oposición en Zaragoza Deporte Municipal con serias dudas sin resolver. Su designación ha generado indignación en el sector de la formación deportiva –léelas aquí–, más al recordar episodios como el informe económico-financiero que hizo para justificar la inversión pública en la nueva Romareda, con un irreal apartado de ingresos –aquí lo tienes–.
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