Aragón: el profesorado peor pagado
Empecemos por el principio. Desde CCOO llevamos años denunciando las condiciones del profesorado aragonés. De hecho, el pasado 12 de marzo presentamos un informe con el título 'Aragón: seguimos siendo el profesorado peor tratado de España'. Allí denunciamos negro sobre blanco que el profesorado aragonés es el que menos cobra de toda España y el más precario, con una tasa de interinidad en torno al 40%. La respuesta del Departamento de Educación entonces fue acusarnos de hacer mal los cálculos, cuando no de mentir. Ahí está la hemeroteca.
Por ello nos alegra que el presidente Jorge Azcón haya declarado que los profesores aragoneses han sido durante muchos años los peor pagados de España. En CCOO ya lo sabíamos. Somos una organización seria. Hacemos los informes con rigor y profesionalidad, y estamos orgullosos de ello. Ojalá pudiéramos decir lo mismo de los que dirigen el Departamento de Educación. Quizá fueron ellos los que hicieron mal los cálculos.
Resulta llamativo, casi diría que poético, que una realidad discutida cuando la denuncia un sindicato se convierta después en argumento de una promesa presidencial.
Lamentablemente, aquí acaban las alegrías. El anuncio de Jorge Azcón de una subida del 7,75% para el profesorado aragonés en 2027 obliga a detenerse y preguntar qué hay detrás del escaparate. Porque la mejora de una nómina se agradece, pero la honestidad al explicarla se exige.
Hay que ver de dónde sale ese aumento. El acuerdo estatal suscrito por CCOO junto a otras organizaciones sindicales contempla un incremento del 4,5% para 2027 y un 0,5% adicional correspondiente a 2026. Esas mejoras se han negociado con el Gobierno de España para el conjunto de las empleadas y empleados públicos de todo el país. Naturalmente, incluyen al profesorado aragonés, pero su origen no está en el Ejecutivo de Aragón. Azcón no debería presentar como mérito propio lo que no lo es.
La subida específicamente autonómica prevista para 2027 es del 2,25%. Y ni siquiera, porque si bien la subida estatal es del 5% de todo el salario, la aragonesa es el 2,25% de una parte. Ese porcentaje supone 59€ brutos por profesor y 53€ por maestro. Ese es todo el esfuerzo que cabe atribuir al presidente Azcón.
Antes, además, debe aclarar sus cuentas. El 4,5% estatal, el 0,5% adicional y el 2,25% autonómico suman un 7,25%. El anuncio presidencial habla de un 7,75%. Resulta curioso que los errores sobre los salarios son al alza al anunciarlos y a la baja cuando efectivamente se pagan, como bien saben miles de profesores aragoneses.
Si el Gobierno de Aragón considera suficiente su aportación, que explique cuánto nos acerca esa subida salarial al resto del profesorado español. Como por alguna razón pensamos que no lo va hacer, lo aclararemos nosotros.
Lo primero que tenemos que decir es que los incrementos generales del Estado también benefician al profesorado de las demás comunidades autónomas por lo que no reducen la diferencia con otras comunidades, ni nos acercan a la media.
Además, hay otro factor: aquí hay una modesta subida salarial, pero en otras comunidades también la hay. Y en algunos casos no tan modesta. Ya nos gustaría a los docentes aragoneses cobrar como en Andalucía, Valencia, Castilla y León o Galicia. Comunidades autónomas todas ellas gobernadas por el PP y menos ricas que Aragón, pero que pagan mucho mejor a sus docentes.
En todo caso, como al señor Azcón lo que le preocupa es que dejemos de ser los últimos y pasemos a penúltimos, nos toca hablar de los docentes extremeños. Ellos van a tener una subida también pequeñita, casi idéntica a la nuestra. Por ello, y dado que nos llevan ventaja, a pesar de los anuncios del presidente Azcón, en Aragón seguiremos siendo el profesorado peor pagado de España. Nos pasa como a Aquiles y la tortuga.
En CCOO tenemos razones para reivindicar lo conseguido en la negociación estatal, y al mismo tiempo exigir con datos y seriedad al Gobierno de Aragón que dejemos de ser los docentes peor pagados de España.
El presidente por su parte puede elegir entre explicar las cuentas y negociar o seguir buscando titulares de fantasía. El profesorado ya ha esperado demasiado. La educación pública necesita compromisos que resistan la lectura de una nómina. Las medallas pueden esperar.
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