Corvo, la isla portuguesa que apaga las luces durante cinco noches para ayudar a las crías de estas aves marinas

Una pardela cenicienta.

Laura Cuesta

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Cada otoño, la pequeña isla portuguesa de Corvo, en el archipiélago de las Azores, apaga durante cinco noches el alumbrado público para ayudar a las crías de aves marinas a llegar al océano. La medida busca reducir la contaminación lumínica durante uno de los momentos más delicados de la vida de estos animales: el primer vuelo que hacen los polluelos desde el nido hasta el mar. 

Las protagonistas de esta historia son las pardelas cenicientas atlánticas (Calonectris borealis), unas aves marinas que pasan alrededor de tres meses en sus nidos antes de alzar el primer vuelo. Cuando llega ese momento, algo que ocurre entre octubre y noviembre, abandonan sus refugios durante la noche. Es problema es que el alumbrado de las calles y los edificios puede desorientarlas y atraerlas hacia las zonas habitadas.

Según los resultados preliminares del seguimiento realizado en Corvo por el proyecto EELabs y la Sociedade Portuguesa para o Estudo das Aves (SPEA), el 85% de las caídas de ejemplares jóvenes desorientados se produce precisamente cuando el alumbrado público, como las farolas, está encendido. 

Algunos de estos animales terminan estrellándose contra edificios o aterrizando en carreteras, donde se enfrentan a peligros como el paso de vehículos, los depredadores y la deshidratación. Además, una vez en el suelo, a estas aves inexpertas les cuesta volver a iniciar el vuelo, por lo que necesitan ayuda.

Apagón voluntario y labores de rescate

Para evitar estos accidentes, Corvo lleva años poniendo en marcha una iniciativa que consiste en apagar el alumbrado público durante cinco noches consecutivas en otoño, coincidiendo con el periodo en el que las crías de estos pájaros abandonan sus nidos. “Estas acciones se llevan a cabo durante el periodo de emancipación de las crías, a partir de las 21:00h”, explica la SPEA en su web.

Los vecinos de la isla no quedan al margen en estas cinco noches, y participan activamente en las labores de vigilancia y rescate de estos animales. Durante los días que dura el apagón, recorren las calles para localizar a las aves que han caído al suelo y, cuando encuentran alguna, la recogen con cuidado y la introducen en una caja de cartón. Al día siguiente, las liberan en un lugar seguro cerca del océano para que puedan continuar su viaje.

La iniciativa de Corvo, que empezó en 2017, forma parte de un esfuerzo de conservación más amplio que se desarrolla en todo el archipiélago de las Azores. Se trata de la campaña “SOS Cagarro”, puesta en marcha en 1995 por el Gobierno regional para proteger a las crías de pardela cenicienta. La campaña afirma que desde 2015 se han rescatado más de 30.000 de estos polluelos en las islas.

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