Vuelve la Unipol a Santa Cruz de Tenerife en víspera electoral

Cinco años después de que comenzara su desmantelamiento definitivo y tras un intento fallido en 2023, la Unidad de Intervención Policial (Unipol) de la Policía Local de Santa Cruz de Tenerife volverá a las calles. Al menos eso es lo que pretende el alcalde, José Manuel Bermúdez, que ha firmado una instrucción para que este cuerpo de refuerzo esté plenamente operativo antes de que finalice 2026, es decir, a seis meses de las elecciones municipales.

La decisión responde, según ha informado el consistorio, a una “demanda social creciente”: el aumento de la percepción de inseguridad en barrios de la periferia y el incremento de pequeños delitos, según su versión. 

Bermúdez justifica la recuperación de la unidad alegando carencia de recursos estatales (Policía Nacional) en el municipio. “No podemos permanecer indiferentes ante los vecinos que piden más presencia policial”, ha señalado el regidor, quien considera que los motivos legales que llevaron a su suspensión en 2021 por resoluciones judiciales han sido “removidos”.

Los sindicatos son muy críticos con esta visión, sobre todo si se tiene en cuenta cuál está siendo la respuesta de los jefes ante ese mismo panorama que sirve de excusa al alcalde: “No nos mandan a los barrios, no hay protocolo, organización, no hay respuesta al incremento de población y a la mayor presencia de turistas”, dicen. Si hubiera tanta urgencia en atender la demanda vecinal, “no esperarían a diciembre”. Lo que realmente ocurre, sostienen, es que “quieren esperar a tener furgones y uniformes lustrosos para hacer la presentación pública del cuerpo antes de que empiece el año electoral”. 

El mismo alcalde, los mismos fantasmas

No es la primera vez que el alcalde Bermúdez intenta poner en pie este cuerpo policial presuntamente de élite. El alcalde, que ha gobernado la ciudad durante la mayor parte de las últimas dos décadas (con el paréntesis del mandato de Patricia Hernández entre 2019 y 2020), defendió siempre la Unipol hasta que siete sentencias firmes obligaron a su disolución.

Bermúdez dice que los obstáculos legales se han removido, cosa que no opinan los sindicatos. Jesús Illada, del Csif, recuerda que hasta 2021 la Unipol funcionó como grupo especializado mediante unas plazas con mayor remuneración en la Relación de Puestos de Trabajo (RPT) del Ayuntamiento para compensar las condiciones y la exclusividad exigida por el empleo. Además, los agentes que la integraban superaban pruebas físicas específicas. La unidad desapareció después de que el consistorio se negara a acatar las siete sentencias firmes que le obligaban a adscribir de forma definitiva a los agentes a sus puestos en lugar de mantenerlos en una comisión de servicio de carácter temporal.

La escasez de plantilla es la mayor grieta a la que se enfrenta ahora este nuevo plan. El sindicato CSIF ha sido tajante: la plantilla está “en cuadro”. Según sus estimaciones, la Policía Local de Santa Cruz tiene un déficit de 158 efectivos

Aunque en febrero de 2026 se incorporaron 38 nuevos agentes, los sindicatos advierten de que crear una unidad especializada a estas alturas supone “desvestir un santo para vestir a otro”. Todos los agentes que sean adscritos a la Unipol dejarán de prestar servicio en otras áreas de responsabilidad de este cuerpo policial, lo que se traducirá en mayor carga para los demás y, consecuentemente, peor servicio a la ciudadanía.

Ni coches ni uniformes

La situación material no es mucho mejor. Las denuncias sindicales apuntan a un parque móvil “desolador” y a una falta de suministros básica que raya en lo inverosímil. Jesús Illada, del CSIF, asegura que de los 24 coches que nos quedan, sólo hay siete u ocho operativos.

Además, los agentes aseguran que desde 2021 no reciben ropa nueva, y han ironizado diciendo que pronto tendrán que patrullar “en tenis” en lugar de con botas reglamentarias. En cuanto al presupuesto, aseguran que no existe una partida específica que garantice la formación y peligrosidad de los agentes de la Unipol, por lo que concluyen que se trata de una operación de “marketing político”.

“Vestir a agentes de negro y subirlos a un furgón no crea una unidad de élite si no hay detrás una base legal, formación técnica y, sobre todo, medios materiales dignos”, sostienen los portavoces sindicales.