Una jornada en Sagunto: el pueblo que enfrentó a las dos potencias del Mediterráneo antiguo
autopista AP7 te permite llegar hasta las faldas del Casillo casi volando. Pero una buena manera de empezar a tomar contacto con esta pequeña ciudad de casi tres milenios de historia a cuestas es olvidarte de la autovía y optar por el antiguo Camino de Liria que parte desde las afueras de Valencia (el acceso se hace desde la rotonda de la carretera CV-300 -salida 311 de la AP7 Rafelbunyol, Puig, Puçol-) y se interna en un paisaje agrícola marcado por la casi omnipresencia del naranjo con alguna intromisión de olivos centenarios. Este Camino de Liria perfectamente asfaltado va justo por encima de la antigua Vía Augusta, la calzada romana que partía desde Cádiz y buscaba su final natural en Roma después de recorrer todo el litoral mediterráneo de la vieja Hispania buscando Francia a través de Los Pirineos. Seguimos, pues, el rastro milenario de millones de huellas.
Esta ruta es mucho más lenta que la autovía pero te permite acercarte a Sagunto a través del mismo paisaje de aquellos tiempos en los que la ‘amiga de Roma’ era una de las ciudades más pujantes del Levante ibérico. Y también ver viejas masías y algunas sorpresas históricas como el Molino Fortificado de Torre Gausá (Polígono, 83 -Sagunto-), una vieja torre que está ahí desde al menos el siglo XVI, o la Olivera Monumental (Camino de Gausa), un viejo olivo de tronco retorcido que lleva ahí entre 350 y 400 años. Todo eso y entrar a Sagunto como un romano. Roma. Siempre Roma.
El pueblo que causó la caída de Cartago.- Sagunto tiene un papel de centralidad en la historia de España y de todo el Mediterráneo. Y no exageramos nada en absoluto. Si nos sigues ya sabes que nos gustan mucho los lugares con historia. Y aquí hay mucho. En el año 219 antes de Cristo, la ciudad íbera de Arse era aliada de Roma y resistía un largo asedio de las tropas cartaginesas comandadas por el mítico Aníbal. La ciudad resistió ocho meses pero al final cayó y fue destruida por Cartago, que pretendía asentarse en Hispania de manera efectiva más allá de sus tradicionales puestos comerciales (Cádiz; Adra; Cartagena…). Como te decíamos, Arse era amiga de la República romana que aprovechó la ocasión para declarar la guerra a Cartago en la Segunda Guerra Púnica. Ya sabemos lo que pasó después: Cartago cayó y Roma inició la conquista de Hispania. Y Arse se convirtió en Saguntum, municipum romano de pleno derecho y uno de los focos de la romanización de la península.
Si nos has hecho caso y has entrado en la ciudad por el Camino de Liria aprovecha para dejar el coche en el entorno de la Estación de Tren y empieza a explorar los diferentes puntos de interés a pie: ahí mismo puedes ver vestigios romanos como la Domus del Atrio (Carrer de València, 63) y algunos muros con pedigrí antes de saborear el primero de los grandes platos del menú: La Domus de los Peces (Carrer de València, 2). Estamos ante uno de los yacimientos arqueológicos más interesantes y mejor musealizados de España. En este espacio puedes ver una vieja casa romana de ‘estilo pompeyano’ en la que puedes ver espectaculares pinturas murales (de peces). En torno a este importante yacimiento hay algunos monumentos de interés que merecen la pena: la Iglesia del Salvador (Carrer de València, 1), un templo del siglo XIII que se enmarca entre las llamadas iglesias de reconquista, y los restos de la Puerta Ferrisa (Carrer de la Porta Ferrisa, 1), una de las antiguas entradas de la ciudad medieval.
Y desde aquí nos metemos de lleno en la trama urbana de la ciudad: del suelo hacia arriba puedes ver un paisaje urbano marcado por las casitas tradicionades de dos o tres pisos hasta llegar al entorno de la Plaza Antiga Moreria. Aquí hay que volver a buscar bajo tierra. La Vía del Pórtico (Plaça Antiga Moreria, 9) es un trozo de calle pavimentada de 60 metros donde puedes ver viejas canalizaciones de lluvias, algunos monumentos funerarios y edificios medievales (árabes y cristianos). Y lo mejor es como está todo planteado. Un ejemplo, como sucede en la Domus de los Peces de cómo convertir un yacimiento arqueológico en un lugar visitable y, sobre todo, fácil de entender. A dos pasos de aquí puedes ver los vestigios del Circo Romano (Horts, 31).
El casco histórico de Sagunto.- La vieja Sagunto se agolpa a los pies del peñón que sirve de asiento a su espectacular castillo. La calle del Camí Real sirve de frontera entre la ciudad nueva de calles rectas y alineadas y la antigua medina medieval árabe de calles retorcidas e imposibles. Porque Sagunto fue islámica entre el 713 y el 1239. Y pasó a llamarse Morbiter (de muris veteris o muros viejos), perdiendo poco a poco su papel de capital de la zona en favor de Balansiya (Valencia). De aquellos tiempos queda un trazado de calles demencial que sólo se da un respiro en los grandes huecos que se abrieron para construir las mezquitas que se convirtieron en iglesias. Antes de empezar a ver iglesias, ermitas y viejos palacios hay que poner la vista en dos museos:
El Centro Arqueológico de Sagunto (Carrer de Cavallers, 12).- Exhibe una notable colección de piezas arqueológicas que van desde su origen como oppidum íbero hasta la Edad Moderna. Destacan las colecciones romanas e islámicas.
El Museo Histórico de Sagunto (Carrer del Castell, 23).- Aquí vas a encontrar otra muy buena colección de piezas arqueológicas que explican la riquísima historia de la ciudad con el aliciente añadido de poder explorar por dentro el Palacio del Mestre Penya, una casona impresionante del siglo XV.
Si empezamos a callejear por el laberinto saguntino desde la Calle Autonomía nos encontramos en primer lugar con la Plaza Mayor (nunca vimos una plaza mayor tan estrecha) y la Iglesia de Santa María (Carrer de Cavallers, 1). Este enorme templo se construyó sobre la Mezquita Mayor y pese a su aspecto exterior eminentemente barroco es de los mejores ejemplos de gótico ojival de toda la Comunidad Valenciana. Es digna de verse. A espaldas de la iglesia no dejes de pasar por el Palacio de los Berenguer (Carrer del Sagrari, 17), una casona del XV que alberga un interesante museo dedicado al teatro grecolatino. Pero lo que realmente mola de este edificio está en su exterior: un antiguo muro que según los expertos es la base del Templo de Diana, el único edificio que quedó en pie tras el saqueo cartaginés.
Camino a la peña del Castillo (Carrer del Castell) te vas a encontrar con la entrada a la antigua Judería de Sagunto. Las huellas de la comunidad judía de la ciudad medieval se inician en la Puerta de la Sangre (Sang Vella -Sangre Vieja- y Castell). Este viejo arco marcaba el punto de ingreso a la aljama saguntina y en calles como Sang Vella, Segovia y Rams puedes ver como algunos dinteles de piedra de las puertas tienen las ranuras donde se instalaban la Mezuzá (el pergamino sagrado, manuscrito por un escriba especializado (sofer), que contiene versículos del Deuteronomio).
De aquellos tiempos queda muy poco; algunos restos de la sinagoga en Sang Vella. Para reencontrar la huella judía hay que irse a los pies de los muros del castillo para visitar el Cementerio Judío (Cami Vell del Castell), el único de su naturaleza que se puede visitar en España. Otra joya saguntina. Destacan los Hipogeos, cuevas artificiales que sirvieron de tumbas hasta la expulsión de 1492. La Nueva Sangre.- Sangre Nueva y mucha mala leche. La calle que se encuentra en frente de la Puerta de la Vieja Sangre se llama Nueva Sangre: y no es casualidad. Es una alusión a la sangre limpia de los cristianos (la nueva) frente a la ‘sucia’ de los judíos (la vieja). Aquí puedes ver la Ermita de la Sangre (Carrer de Sang Nova, 15) un precioso templo barroco del XVII.
El Teatro Romano de Sagunto (Plaza Facundo Roca, sn).- Es, junto al Castillo, el gran monumento histórico de la localidad. Este gran teatro fue construido ya en época imperial (entre la última década del siglo I antes de Cristo y el 50 de nuestra era) y es una muestra de la importancia que tuvo la ciudad en sus tiempos de gloria. Hoy está muy reformado, pero a ambos lados del graderío moderno pueden verse los restos originales. Debió ser uno de los grandes teatros de Hispania ya que podía albergar unos 4.000 espectadores.
El Castillo de Sagunto (Carrer del Castell, sn).- Impresionante. Esta enorme ciudadela ocupa la práctica totalidad de la gran peña bajo la que se acomoda el casco histórico saguntino. En esta red de muros, fosos, torres y estancias puedes rastrear la historia del lugar desde algunos restos de la muralla íbera (siglos V-III antes de Cristo) al Siglo XX en el que se abandonó como destacamento militar. Erta tal la importancia del lugar que el Foro Romano está aquí arriba entre muros y almenas. En el centro de interpretación puedes ver como ha sido la evolución de este espacio a través de los siglos.
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