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Entre Francia y Grecia

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Lo acontecido el domingo en las urnas de la zona euro, en Grecia, acrecienta la necesidad de que algo cambie para que no perdamos la libertad de la que parece disfrutamos por derecho divino, cuando en verdad ha sido obtenida por las luchas sociales y de liberación del género humano desde que la humanidad es humanidad.

Siglo XX, cambalache, nos decía un conocido tango? Por lo que llevamos visto el siglo XXI parece que quiere seguir su curso. De nuevo resurge en la Europa de la Unión el fantasma nazista de la "Golden Down", algo que nunca hubiérase deseado ver. La Golden Dawn fue fundada por Samuel Mathers en Inglaterra en 1887. Expresaba su certeza de que existían seres dotados de poderes sobrehumanos, seres que conducirían a los elegidos de la raza humana. Con ella entró en contacto el fanático Karl Haushoffer que, junto con su correligionario Rudolf Hess y bajo la pérfida sombra del genocida dictador nazi Adolf Hitler crearían la "Sociedad Thule". ¿Y los herederos ideológicos de estos fanáticos son los que han ganado electoralmente en Grecia? ¿No se asemeja lo que en este Estado sucede al caos y la barbarie de la Alemania de los años treinta del pasado siglo XX?

El discurso del crecimiento y del reparto justo de la riqueza debe volver a dominar la esfera política de la toma de decisiones si queremos evitar fantasmas como el que ya se ciernen sobre Grecia, y cercenar lo que esta crisis sin solución aún implementada ha motivado; si queremos evitar el resurgimiento del nazismo.

El paro y la inflación crearon en Alemania lo que crearon, y en Grecia más de lo mismo. Sólo aprendiendo del pasado histórico es posible evitar que los errores se repitan. Y el paro es en España y en Canarias el que es. No, no es para tomárselo a broma. ¿Dar dinero a la banca, a Bankia, mientras sigue creciendo el paro?

Paul Krugman nos describe cuando afirma que los europeos sienten una irritación inmensa como consecuencia de la crisis y de las medidas que están tomando sus gobernantes, encaminadas a aplicar una exigencia de austeridad cada vez más radical. Según Krugman, esos mismos ajustes no han hecho más que agravar el problema del paro, sin lograr siquiera su objetivo de restaurar la confianza en la economía europea, sin visos de crecimiento y al borde de una probable recesión, en la que el estado español nuevamente se encuentra. Para el Premio Nobel, el empecinamiento alemán de apostar únicamente por las políticas restrictivas tiene mucho que ver en la actual situación por la que atraviesa Europa que, de prolongarse, podría derivar en una pérdida de fe en la democracia. Krugman concluye diciendo que la crisis de la zona euro está destruyendo el sueño europeo y la unión entre los eurosocios: si no se aplica un cambio en las pretendidas soluciones con las que se trata de combatir la crisis, el retroceso de la democracia será entonces el verdadero problema.

¿Y qué es lo que ya está pasando?

La Historia humana no es un papel muerto que se lee para aprender de memoria. Es una ciencia viva interdinámica que se escribe día a día desde el interactuar de todos, y que cíclicamente puede volver a resurgir. El triismo político priista canario no podrá encerrarse eternamente en la entropía de un sistema electoral deficitario si los números rojos de su gestión siguen siendo cada vez más rojos. Sólo la eficacia y la gestión responsable gana la confianza de los pueblos. O la desesperación cuando la ineficacia reina. Una desesperación nunca querida, nunca deseada, pero que existe, subsiste y persiste en el subconsciente colectivo que según Jung en todos late.

Tómense las medidas que deban tomarse para que nunca flore. Miremos ahora a Francia expectantes, pero precavisos. Porque quizás sea ésta una de las últimas oportunidades que la Historia nos ofrece.

José Carlos Gil Marín

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