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''Los actores tenemos una fuente dentro y no la frena la falta de subvención''

La actriz grancanaria interpreta a Edith en el filme del venezolano Carlos Álvarez Novoa Las cartas de Malex, que se estrena en el Monopol el 22 de noviembre.

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Orihuel

Orihuela

La actriz grancanaria Herminia Orihuela está en un dulce momento de su carrera como actriz. El pasado mes de julio representó en Nueva York con la compañía isleña Donaldson Producciones la obra Solo yo culpable en el Fresh Fruit Festival, con una gran acogida. Tuvo el privilegio de presentar la primera gala del inminente Festival Internacional de Cine de Gáldar, un aliciente más antes de ver los resultados en pantalla de su "mayor reto", interpretar a Edith en el filme del venezolano Carlos Álvarez Novoa, Las cartas de Malex, que se estrena en el Monopol el 22 de noviembre.

Buenas, Hermi; muchas gracias por participar en esta entrevista.

¿Qué expectativas tiene de su trabajo en Las cartas de Malex y de la película en sí?

Mis expectativas ya están cubiertas, ya yo cumplí mi sueño, soy feliz (risas). El trabajar al lado de todos los compañeros, conocer a gente nueva, a Carlos Álvarez Novoa, fue increíble. Nos sacamos miles de fotos juntos, la humildad de ese hombre confirma que cuánto más alto estás en cualquier escala, más humilde, sencillo y genuino eres. Él es la prueba, es muy humilde. Estaba siempre con la cámara sacándose fotos con nosotros como si fuéramos gente importante. Es un pedazo de actor, muy risueño, gran compañero, fue de las cosas más bonitas de la película. Mi personaje, Edith, me gustó mucho, es en general muy dramático, ya sabes que la trama va mucho del pasado al presente, que es donde está ella. Hago de italiana afincada en las Islas, para el acento conté con mi compañera de piso, que es italiana y me ayudó mucho. Tengo curiosidad por ver cómo ha salido eso (risas). Trabajo con Carmelo Alcántara, es mi pareja en la historia, y es genial, en la trama nos descubrimos los dos y estamos enamorados el uno del otro. Con el director, Carlos Reyes, que ya lo conocía de antes, genial.

La película se estrena en el Monopol el día 22, ¿qué dice el equipo de la película sobre el filme?

Tenemos un WhatsApp conjunto todo el equipo y estaba tranquilo hasta el mes de septiembre. Entonces, desde la frase de Carlos Reyes de "ya tenemos película", hicieron una previsualización en Tenerife con el equipo técnico y José Luis de Madariaga, uno de los actores que vive en Tenerife, fue invitado a verla. Me dijo que estaban todos flipando, incluso me dio las gracias por mi interpretación y dije ¡por favor! si Madariaga me dice eso? .

Las críticas de la organización del neoyorquino Fresh Fruit Festiva sobre Solo yo culpable fueron muy positivas, ¿está de acuerdo con lo que se ha dicho?

El feedback que tuvimos fue genial, por ahora lo tenemos en inglés, pero ya lo he hablado con Donaldson y voy a traducir la crítica que nos escribieron para ponerlo en la página de Facebook, además de fotos del festival. Estaban encantadísimos en la organización del festival. Se hace en Manhattan, en el Downtown, que no es para nada latina, es más pijita, digamos, así que todos los asistentes fueron angloparlantes; nadie entendió lo que dijimos. Pero salieron emocionados, como si se entendiera bien, una interpretación súper fina, muy delicada. Salimos privados de allí. El Fresh Fruit se lleva haciendo 11 años, pero es la primera vez que introducen el castellano. Dane Joseph, quien nos escribió la carta en la que nos elogia, nos dijo que el director del festival, que por lo visto es muy parco en palabras, en la reunión privada de la organización se salió hablando de nosotros. Dane nos lo comentó impresionado porque el tipo es como muy serio, que tienen que traernos de nuevo. El año que viene se dan los premios de esta edición, así que a lo mejor tenemos que ir a recoger alguno.

Por lo que sé, el festival va más allá del puro teatro

Sí, no fui a ver todos los espectáculos, pero se incluía danza, canto y videocreaciones, además de teatro. Nuestra obra tiene danza también.

¿Cómo surgió lo de ir a Nueva York, y qué se le pasó por la cabeza en ese momento?

Bueno, este año me lo he pedido sabático de clases y demás, porque quería viajar. Ya tenía mi billete a Tailandia, sólo de ida. Me llamó José Luis Donaldson, que se encargó de enviar la solicitud para participar, y me anunció la posibilidad de ir a Nueva York. Yo dije ¡cómo! Y empezamos a cuadrar fechas y coincidían con las de mi salida a Tailandia. Pensé, Hermi, soy una persona libre que no quiere estar encasillada en su trabajo y ya está, pero es que era actuar en un festival neoyorquino. Ya empecé a emocionarme, primero con la duda del cambio de planes, pero luego feliz. No me arrepiento para nada, por supuesto.

¿Hubo muchos nervios entre las bambalinas de la Gran Manzana?

Como siempre, creo, sí que momentos antes, cuando empezábamos a alimentarnos unos a otros, en plan, ¡vamos a actuar en Nueva York en cinco minutos! al sacarnos la foto antes de salir a escena éramos todos como? ¡madre mía! Pero luego igual, con el mismo respeto hacia el público que en cualquier ocasión. Estuvimos a punto de ir a Washington con la misma obra, pero hubo un cambio y al final nos vinimos.

Ha trabajado en cine, La Isla interior, con Félix Sabroso y Dunia Ayaso, en teatro, con textos de la talla de Marianela y Ay Carmela. ¿Qué representa Solo yo culpable en su trayectoria?

No ha sido el mayor reto profesionalmente, lo que pasa es que me ha dado la oportunidad de viajar muchísimo. Hace dos años fuimos a otro festival en México, Nueva York, ahora. Trabajar con la compañía es maravilloso, son una familia, en lo personal me ha aportado un montón de cosas. En lo profesional, Elena es un personaje muy bonito, somos dos prisioneras en la cárcel y ha sido un trabajo intenso tanto interna como externamente. Mi mayor reto ha sido trabajar en Las cartas de Malex, aunque cada reto es importante.

¿Cómo es su personaje en Solo yo culpable?

Somos dos mujeres en escena, bastante diferentes. Casualmente, en la vida real, Bárbara, que hace de Paula, es más suave, grosso modo, y yo tengo más carácter. En la obra es todo lo contrario, ella tiene más genio, más cerrada dentro de sí misma, que le cuesta el contacto físico, con el mundo. Mi personaje es más externa, más abierta y mucho más ingenua, en mi mundo de felicidad. Estoy en la cárcel porque mato a mi marido cuando está con otra, y eso era como imposible y me vuelvo loca, pero en el fondo es una chica muy ingenua y sencilla. Fue un reto, era como simplificarme a mí misma, lo más sencillo de mí sacarlo a flote.

¿Tiene pensado trabajar en teatro a corto plazo?

Uno de los próximos proyectos en los que voy a participar será con Profetas del Mueble Bar, en El amor de don Perlimplín con Belisa en el jardín, de Lorca. La estrenamos en noviembre.

¿Cómo le plantearon la idea de presentar la primera edición del Festival Internacional de Cine de Gáldar?

No sé cómo surgió, me llamó la organización y me lo ofreció y dije que sí. Presento la primera gala, para mí es una responsabilidad enorme, primer año, primer día, primer todo, en mi pueblo, que hace mucho que no vivo allí, muchas cosas. Por otro lado me han llamado dos directores para actuar en dos cortos de los que concursan. En el festival te daban un lema y 48 horas para rodarlo y presentarlo allí sobre la marcha, en exteriores de Gáldar. Fue muy bonita la experiencia.

Es cierto que hay varios festivales de pequeño formato, como el Festivalito de La Palma, o el Movi Fest y el Miradas Doc de Tenerife ¿Qué valor cree que tiene la realización de un festival de cine que rompe con la dependencia de las capitales?

Me parece una idea maravillosa, por qué no en Gáldar. Tenemos el Guaires, que está genial, y montón de movimiento. Podía haber sido otro pueblo, sí, pero me parece genial que sea en el mío.

Lejos de decaer, parece que el movimiento cinematográfico de las Islas se dinamiza, con la presencia de filmes tanto nacionales como extranjeros y la proliferación de cineastas locales. Debe ser un bálsamo para el gremio de actores.

Tengo una teoría, y es que antes, como supuestamente había dinero, la gente esperaba a que le dieran la gran subvención para ponerse las pilas. Ahora, como todos dicen que no hay, ya no esperan la subvención, se ponen las pilas solos, con el trabajo que realmente quieren hacer. Claro que siempre esperas la remuneración económica, pero como en teoría no la hay, no se espera, sino que sacan el proyecto del cajón. Ahí está Damián Vallejo (actor y director), que cuando trabajamos en el corto Juliette me dijo que quería que fuera la protagonista en un largometraje que ha escrito. Ha pedido subvención, y con que le den algo de dinero nos ponemos en marcha, ya no se esperan millones para eso. Por eso están saliendo tantos proyectos, sale más arte de los sitios. En verano estuve en Detroit, que está en banacarrota sí, pero cómo está floreciendo el arte en las calles, la gente sin un duro ayudándose mutuamente. Los actores tenemos una fuente por ahí adentro y no la frena falta de subvención, ningún político, ninguna palabra catastrófica, no la frena nada.

¿Cuál ha sido su mejor papel hasta la fecha?

El que me encantó hacer, que todavía lo recuerdo muy bonito fue el de ¡Ay Carmela!, fue maravilloso, una cosa increíble, y era cuando todavía era amateur, ya estaba empezando a cobrar. Recuerdo que la hicimos por el Norte, y la función en Agaete fue de esas que hablan muchos artistas que te vas a no sé dónde, yo me fui a ese lugar, que no sé dónde es. Recuerdo que la obra ya se había acabado, sabes que acaba ella en el escenario con la música (tararea la canción de ¡Ay Carmela!) mientras que los milicianos que van a matar ya están en el público. Yo, Carmela, los milicianos entre el público, yo estaba erizada y si el texto se acababa aquí, yo seguí hasta el infinito, yo estaba hablando con los milicianos, o sea, estaba en otra época, otro lugar y otro todo. Cuando salí del escenario, se levantó todo el mundo, estaba rebosando, era increíble, la gente fuera en la calle quería que lo repitiéramos porque se quedaron otros sin verlo? pero es que para mí no era ni público, eran los milicianos, una cosa muy rara. Tito Santana, que lo dirigía, Gustavo Mendoza, el actor, y todos no paraban de preguntarme qué me había pasado cuando salí como la Macarena, con todos los llantos, y yo todavía, en shock, un éxtasis. He tenido momentos maravillosos, pero Carmela ha sido como mi personaje lindo.

¿Cine o teatro?

Yo no puedo elegir. Antes era siempre teatro, pero ya no puedo elegir. Me enamoré de los dos y los necesito a los dos en mi vida. Me encanta el cine, me encantó hacerlo, tiene la facilidad (dice, haciendo el gesto del entrecomillado) de que puedes repetir. En el teatro ya estás ahí, ¡ya estás ahí! Y punto. Pero necesito esa inmediatez, esa adrenalina.

O sea, que teatro.

No, no puedo elegir ya.

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