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Cosas de godos

El último acto social en el hotel Santa Catalina que recuerdo, anterior al del lunes pasado alrededor de Soria, fue el homenaje a Mauricio en su todavía esplendor. En los dos se repitieron las caras del establishment empresarial agradecido al muy ministro o en expectativa de tener algo que agradecerle; las caras no menores de quienes se apunta a un bombardeo; y las que cabe calificar de público en general que, en realidad, no eran noveleros propiamente dichos sino tenientes o sargentos a los que sus superiores en e l staff indicaron que debían estar allí. En cuanto a fauna política, hubo en el de Mauricio una variedad de "ismos" y entenados que brilló por su ausencia en lo del excelentísimo.

[...]El muy ministro, ya saben, quiso sentar doctrina en el Santa Catalina. Habló lo suyo del futuro de Canarias que pasa, dijo, por la potenciación de la industria; que es, paja más, paja menos, lo que recomendaba la más de media docena de informes sobre las posibilidades de desarrollo industrial canario encargados, cuando Él habitaba entre nosotros, a consultorías nacionales e internacionales; entre las que figuraba una japonesa: eran los tiempos de Japón como milagro económico de moda. Sin olvidar los anexos canarios a los sucesivos planes de desarrollo.

Uno de los hitos memorables a aquella inflación de estudios cuajados de soluciones de un futuro que ya quedó atrás fue cierto informe general de las perspectivas de desarrollo canarias. Eran cuatro regios tomos de verdosa y dura tapa con caracteres sobredorados de los que nunca más se supo. Lo presentó a la Prensa el entonces presidente del Cabildo grancanario, Federico Díaz Bertrana. No supo el hombre contestar a ciertas preguntas sobre el contenido del tocho esplendoroso y para que nos hiciéramos una idea, extendió cuasi mayestáticamente su brazo (el derecho, siempre el derecho) con la mano abierta, como quien indica a los amigos la estatura de su hijo mayor, para informar de que tal que así era la montonera de folios, uno sobre otro, de aquella maravilla. Ya en la redacción titulé la información “El conocimiento de la economía canaria asciende a 1,45 m.”, o algo parecido; para consumo interno, que no eran tiempos de andarse con bromas.

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Petróleo: el que venga detrás, que arree

El ministro Soria, su subsecretario para todo Hernández Bento y el empresario Sergio Alonso figuran entre quienes descalifican a quienes nos oponemos a las prospecciones petrolíferas. Si Soria aparece exultante con el trágala que firmará él mismo, Hernández Bento salió con la sandez señoritil de los turistas llegando en aviones de pedales y Alonso nos mandó a la Edad de Piedra. Cosas, en fin, de la derecha pepera que desprecia en la forma acostumbrada a miembros de la comunidad científica discrepantes; que ignora a las corporaciones públicas y a las asociaciones ciudadanas que han osado defender su tierra y pasa del sector empresarial que teme por sus negocios. Ya escritas estas líneas he tenido que incorporar a Asier Antona, también del PP, que nos ha salido más de pueblo que las amapolas. Asegura Antona que si Rivero no es candidato a la presidencia, se acabará la batalla de los sondeos. Para él, Rivero nos tiene a todos "secuestraditos" con sus cinco obsesiones: perpetuarse en el poder, arrinconar al PP, el petróleo, el "no por el no" (?) y José Manuel Soria. Sometido como está a Soria no puede concebir el problema sino prescindiendo de la gente común y reduciendo la discusión al círculo de mandarines. Si Soria cambiara de postura, lo haría él también. Por último se preguntó Antona si el Gobierno se opondría igual si en lugar de petróleo hay gas: yo tenía entendido que el gas y el petróleo van juntos pero, qué quieren, a lo mejor en La Palma es distinto.

No merece la pena ocuparse de esta gente, así que me centraré en un aspecto en el que no se ha insistido lo suficiente y que nos conviene tener muy presente. Me refiero a la certeza de que, en términos de tiempo histórico, el final de la era del petróleo está cerca sin que haya consenso respecto a cómo será el nuevo orden energético.

Dos textos me sirven de "fondo de pantalla" para hablar de este asunto. Uno es 'The Global 2000. Report for the president', de 1981; otro, el ensayo de Paul Roberts, de 2004, titulado, precisamente, 'El fin del petróleo'. Los dos con traducciones españolas; en Tecnos y en Ediciones B. El 'Global 2000' iba dirigido al presidente Carter y lo elaboraron el Consejo sobre Calidad Ambiental y el Departamento de Estado USA, bajo la dirección de Gerald O. Barney, físico doctorado en energía de fusión y experto en desarrollo sostenible. Era una evaluación técnica de los recursos globales del planeta y su evolución en el horizonte de 1995. Respecto al petróleo, preveía que en la década de 1990 su producción se aproximaría a la capacidad máxima prevista en los cálculos geológicos. "'La capacidad de producir petróleo no aumenta con igual rapidez que la demanda'", aseguraba por lo que es precisa "'una transición mundial para liberarse de la dependencia petrolera, pero existe aún gran incertidumbre respecto a la forma que esta transición adoptará'".

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Juego de candidatos

No dudo de la sinceridad de los tres aspirantes a la secretaría general del PSOE; aunque me hubieran convencido más de acompañarse de una confesión general y el correspondiente propósito de la enmienda que se exige a los cristianos para obtener el perdón sacramental de sus pecados. Esto equivaldría a aplicar a la genética laica del partido el "accidentalismo" que ha vuelto a alegar para apoyar a la Monarquía; como lo hiciera ya en los años 20 del siglo pasado con la dictadura de Primo de Rivera. Quiero decir, en fin, que planteamientos parecidos a los de los tres candidatos los ha hecho el PSOE cada vez que las urnas le han dado para el pelo; y que no es preciso remontarse en el tiempo para constatar que ha tenido claras oportunidades de poner en piedras de ocho las reformas partidistas que dejaron pasar, aplazándolas hasta que las ranas críen pelo. De la Historia nunca puede decirse que es agua pasada.

No hay, desde luego, razón para desconfiar más del PSOE que del PP. Los socialistas han hecho importantes aportaciones en materia de derechos y libertades civiles y de redistribución de la riqueza, pero parece que ya no son suficiente reclamo para el electorado que los dejó agarrados a la brocha para volcarse en el PP, siempre dispuesto a restañar las heridas a la unidad de destino en lo universal de sus ancestros; con el resultado de un Gobierno que confundió el culo con las témporas; que no otra cosa ha sido la utilización de su aplastante victoria como patente de corso para impulsar la involución democrática. Esta misma semana ha cambiado del bolichazo 26 leyes sin debate parlamentario con lo que culmina, por ahora, la larga serie de decretos leyes que han afectado profundamente la vida de los españoles y a no pocos de sus derechos constitucionales. A lo que cabe añadir, en el caso de Canarias, la mentalidad colonialista que pretende dejarnos a merced de Repsol; o la venta de Aena que pone las comunicaciones aéreas canarias al albur de las estrategias privadas para obtener beneficios...

La ley canaria de Educación

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El misterio del león capado

Los leones que guardan la entrada al Congreso de los Diputados impresionan tanto que el televisivo Canal de Historia se llevó las manos a la cabeza al descubrir que uno de ellos, el de la derecha creo, no tiene huevos; a pesar de que el país va sobrado, según los textos escolares de la España imperial.

Canal de Historia invadió, sin duda, la intimidad de la pareja, pero lo hizo por una buena causa ya que se ofreció de inmediato a remediar la falta acomodándole a su costa un par como Dios manda y exige la Historia desde el Cid a esta parte. La noticia hizo ver al Gobierno que su política de emasculación para sumar efectivos a la mayoría silenciosa que le es tan grata no prevé reposiciones y ante la imposibilidad de cargar el asunto a la herencia de Zapatero, adelantó la hipótesis de que bien pudiera tratarse de un "'defecto de origen'".

El caso es que, entre una cosa y la otra, he sabido que todo arranca del escultor aragonés Ponciano Ponzano, suyos son los felinos. Fue quien propuso colocarlos donde están en sustitución de las horribles farolas inaugurales contra las que bramó la Prensa de la época. Una vez aceptada la idea, resultó que no había perras suficientes, así que Ponzano moldeó las figuras en yeso y las pintó de manera que parecieran de bronce; un precedente de aquel cambullonero isleño que, es fama, tiñó de amarillo reventón el loro mal hablado que vendió como canario a una lady.

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Episodios coloniales

Era de esperar que el Tribunal Supremo bendijera las prospecciones petrolíferas. La chulería soriana de las últimas semanas y el desprecio de la delegada del Gobierno hacia los manifestantes, acogida a las tesis de la mayoría silenciosa que Rajoy sacó de los arcanos franquistas, irritaría si no estuviéramos acostumbrados a las majaderías de esta gente. Soria recibió el fallo con voladores y medias verdades. Ocultó que el Supremo no se pronunció sobre el fondo de la polémica, es decir, no entró a considerar los riesgos que la actividad entraña para la vida social y económica de las islas. Se limitó a señalar la corrección de la tramitación administrativa de los permisos por parte del Gobierno. Asimismo, pasó por alto, el muy ministro, que dos de los cinco magistrados no estuvieron de acuerdo, lo que indica, a mi entender, que cabía una interpretación diferente de la misma legalidad y que algo han tenido que ver en la que salió las presiones del Gobierno y de la petrolera. Porque a ver quién se cree que el uno y la otra permanecieron quietecitos a la espera de que la Justicia hiciera su trabajo. Soria, como Pedrosa, es de Repsol dentro y fuera de la pista. Él sabrá.

Lo que aquí interesa ahora es cuanto aclara este asunto respecto a la naturaleza colonial de la relación de Canarias con el Estado. No hace falta entrar en juridicidades para advertir que el mismo PP que promueve a muerte las prospecciones al punto de ponerse faltón con quienes disienten, se opone con igual determinación a las de Baleares y Málaga: allí alegan los peperos las mismas razones que rechazan en las islas, pero, chico, es la metrópoli. En el caso de Baleares diferencia el PP entre el Mediterráneo, un mar cerrado, y el Atlántico, todo un océano que arrastraría la basura a los países de negros, como ya indicara en su día el pepero Manuel Fernández. Es cierto que no aludió a la pigmentación de nuestros vecinos, pero el espíritu del popularizado, nunca mejor dicho, ¡que se jodan! de la diputada Fabra estaba presente.

A lo que iba: eximen a las costas peninsulares, metropolitanas de una carga que echan sobre los hombros isleños ultramarinos que habrán de asumir los riesgos para que la España pepera, cada vez más Una/Grande/ Libre, se beneficie del hipotético petróleo. Después de Repsol, claro está, que se debe a sus accionistas...

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Limpito como un San Luis

"Lo malo es que no podemos decir nada del jodío". La frase es de un amigo, republicano de toda la vida, referida al ya rey Felipe VI que ha llegado al Trono limpito como un san Luis. La dijo sin acritud, diría que agradecido porque, quieras que no, le evita el compromiso de optar por algún político candidato a la presidencia de la soñada República. En otros países con más rodaje democrático no tendría que enfrentarse a ese dilema, pero en el mercado español no hay políticos capaces de ejercer de presidente republicano al margen del partido o los partidos que lo hayan promovido. La referencia a que nada puede decirse de Felipe VI se debe a que en su comportamiento como Príncipe de Asturias nada se le puede reprochar, lo que no es poco. En general, he observado que entre quienes se proclaman republicanos hay mucho menos radicalismo que el que les viene en sentido contrario. El único consuelo es que quienes demonizan a los republicanos lo hacen de forma directamente proporcional a su grado de cultura política y de la otra. En particular, creo que ahora mismo, tal y como anda el patio, el problema central no es la opción entre Monarquía o República y que ese debate no sirve en este momento sino para relegar otras cuestiones de mayor incidencia en nuestra vida cotidiana.

Indultos, fuera

El indulto es en España medida tan excepcional que se han concedido, en los años que llevamos de democracia, un número limitado de ellos. Las fuentes dan cifras dispares aunque puede afirmarse que no llegan, aunque se acercan, a los 20.000 beneficiarios. Unos pocos miles si atendemos al número muy superior de zarandajos con los que nos las habemos. No dan, los indultados, ni para medio llenar el Santiago Bernabeu y nada significan frente a una población de 46 millones si extrapolamos las sabias teorías rajoyanas de la mayoría silenciosa. Lo que no ha impedido a los antisistema made in Venezuela y lugares menos confesables utilizarlos como arma arrojadiza sin reconocer siquiera la no discriminación al concederlos: si exceptuamos a los trincados malamente por la Policía gritando en la calle con la agravante de megafonía y a los sindicalistas piqueteros, que para esos no hay perdón de Dios, el censo de indultados comprende generosamente a policías torturadores en cumplimiento de su deber; jueces prevaricadores por causas de fuerza mayor; políticos corruptos, ladrones de cuello blanco y otras especies asimiladas que hacen funcionar el sistema. Imagino que en adelante se ampliará el número de narcotraficantes indultados para agradecer al sector su aportación al PIB.

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República, Podemos, crudo y mandangas varias

En 1899, con 60 años confesos, J. Cirilo Moreno publicó sus " Cuadros históricos de la Revolución de Septiembre en Las Palmas" dedicados " A la ex ciudadana Fraternidad; mi hermosa rubia de aquellos tiempos". Los tiempos aquellos, habrán adivinado, eran los de la Gloriosa de 1868 que destronó a la reina Isabel II y dio paso a la si te vi no me acuerdo I República que liquidarían enseguida el caballo de Pavía y los cantonalismos; con la salvedad de que Pavía entró a pie al Congreso de los Diputados: no hubo, pues, tal caballo; aunque lo pareciera, que cuando mi general pisa es que pisa de verdad.

Pero a lo que iba: le supo de tan a poco la dedicatoria que devino en cuasi introducción evocadora de "l a guapa y frescota rubia de boca de clavel [...] entradita en carnes, de pelo de oro y ojos de cielo que me enloquecía [...] la que conmigo participaba del entusiasmo por la idea republicana, nunca pospuesta a los transportes de nuestros amores". Y le recuerda a Fraternidad "l a noche aquella en que estábamos solos, y tú, poniendo sobre mis hombros tus regordetas manos de nieve y rosa, me preguntaste clavando en mí tus celestiales, azules ojos: ¿Te gusta la República?

-Sí que me gusta, Edén de mis amores, te contesté.

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Borbón y cuenta nueva

La renuncia del rey al Trono ha provocado un tsunami informativo. Desde luego, la noticia es de la máxima relevancia y se entienden los centenares, por no decir miles, de páginas de los periódicos, de programas de radio y televisión y de debates que le han dedicado. España es un país alegantín de por demás y a poco le den pie no para, pero es imposible asimilar semejante volumen informativo. Que continuará aumentando después de la proclamación como rey del Príncipe de Asturias con parada, para coger resuello, en el primer mensaje de Navidad de Felipe VI. Paciencia, pues. Para esa fecha continuaremos sin saber la razón última de la abdicación porque, seguramente, no habrá una única razón; salvo que la reduzcamos a una: el convencimiento de Juan Carlos de que era lo mejor para la continuidad de la monarquía.

Desde esta perspectiva se aprecia en el apabullamiento informativo cierta histeria de final de época provocada por el temor a que llegue el momento que no dejará de llegar. De ahí que durante tres décadas y pico no encontraran los políticos el momento de desarrollar el mandato constitucional de una ley orgánica que estableciera y ordenara el proceso de sucesión en el Trono. Hasta Franco, que gozaba de presunción de inmortalidad, hizo las previsiones sucesorias que hicieron rey a Juan Carlos sobre la marcha. Ahora son de ver las prisas para que Felipe VI sea proclamado en vísperas del Mundial de Brasil.

Bromas aparte, el primer balance del reinado que ahora acaba es que Juan Carlos ha demostrado de sobra que bobo no es. Los franquistas corrieron que le faltaba un agua y eran de tal calibre los feos que, según las leyendas urbanas de la época, Carmen Polo quiso convencer a su marido de que nombrara sucesor a título de rey a Alfonso de Borbón, de los Dampierre de toda la vida, casado por entonces con su nieta Carmen.

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