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Patarroyo: "En dos años se tendrá y se donará la vacuna contra la malaria"

El director del Instituto Inmunológico de Colombia ha retomado el estudio hace tres meses y asegura que la vacuna  se distribuirá de forma gratuita a las personas que más lo necesiten

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El director del Instituto Inmunológico de Colombia, Manuel Elkin Patarroyo, tras cinco años con la investigación paralizada, ha retomado el estudio hace tres meses y aseguró en una entrevista a Efe que en dos años se tendrá la vacuna de la malaria y que se distribuirá de forma gratuita a las personas que más lo necesiten.

El director del Instituto Inmunológico de Colombia, Manuel Elkin Patarroyo, tras cinco años con la investigación paralizada, ha retomado el estudio hace tres meses y aseguró en una entrevista a Efe que en dos años se tendrá la vacuna de la malaria y que se distribuirá de forma gratuita a las personas que más lo necesiten. EFE/Ramón de la Rocha

Tras cinco años con la investigación paralizada, el director del Instituto Inmunológico de Colombia, Manuel Elkin Patarroyo, ha retomado el estudio hace tres meses y aseguró en una entrevista a Efe que en dos años se tendrá la vacuna de la malaria y que se distribuirá de forma gratuita a las personas que más lo necesiten.

"En dos años la vamos a tener pero le ruego a la gente que entienda que estuvimos cinco años paralizados y que eso es un montón de tiempo", declaró Patarroyo, que participa en Tenerife en el foro CampusÁfrica, en el que especialistas de varios países hablan de cuestiones como la calidad biológica medioambiental, el diagnóstico de enfermedades tropicales y el desarrollo de vacunas.

Patarroyo explicó que durante cinco años no les permitieron trabajar con monos porque un grupo de animalistas decidió que se maltrataba a los monos cuando nunca, aseguró, se mataron ni se dejaron morir.

Los monos del Amazonas tienen un sistema inmunitario muy parecido al del ser humano y por esa razón era ese tipo de mono "el fundamental" para la investigación, explicó Patarroyo.

Sin embargo, cuando no se pudo demostrar que se había maltratado a los monos, se realizó una acusación por tráfico ilegal en la que se afirmaba que los primates procedía del otro lado del río Amazonas, en Perú, donde queda la estación en la que Patarroyo y su equipo realizan las investigaciones.

"En 5 millones de kilómetros cuadrados nos acusaron de que unos pocos monos venían del otro lado del río y así nos detuvieron la investigación cinco años", manifestó.

Patarroyo afirmó que reactivar la investigación fue un "lío jurídico bárbaro" porque les tocó demostrar mediante ingeniería genética que los monos provenían de Colombia y no de Perú.

El tiempo que tardaron en capturar a los monos para hacerle "una inmensa cantidad" de estudios genéticos y llevarlos a la Corte Suprema de Justicia de Colombia fue "mucho tiempo perdido" pero finalmente se dictaminó que se debía continuar con la investigación, aclaró Patarroyo.

Hace tres meses se reactivó la investigación para la vacuna en contra de la malaria pero las personas que les proporcionaban los monos se habían dispersado, ya que estuvieron cinco años sin trabajo.

Hace 30 años Patarroyo se negó a vender su patente a las industrias farmacéuticas y al respecto manifiesta que no tiene ningún interés en ganar dinero, y se pregunta "¿al lado de quiénes estoy?".

El científico explica que si hubiera donado la patente el precio de la misma hubiese aumentado a unos 60 o 70 euros y a ese precio "no se va a curar nadie", ni siquiera él mismo.

Cuando por fin exista la vacuna explica que se distribuirá, en primer lugar, en los países africanos que tienen un mayor caso de malaria y se entregará gratis gracias a un consorcio que permitirá que se produzca la vacuna y una vez producida se donará el producto, "no la patente", señaló Patarroyo.

Aclara que si esto no se ha hecho antes es porque en el mundo de la medicina se da prioridad a los intereses económicos.

Las industrias farmacéuticas "no son entidades de beneficiencia ni de caridad, y eso lo han dicho ellos", afirma.

Sin embargo, asegura que él tiene "otros intereses", como que esa vacuna sea "un beneficio para la humanidad entera", y asegura que no necesita más reconocimiento que el que le dará aparecer en un libro de las personalidades que han cambiado el mundo en el siglo XXI.

"Soy riquísimo, tengo el reconocimiento y el cariño de la gente", proclama, y afirma que ya lo ha ganado todo y que el único premio que le queda es el Nobel.

Asimismo, Patarroyo dice que siente una "admiración profunda" por Canarias ya que a través de eventos como CampusÁfrica se actúa para que se tome conciencia de que las enfermedades "no tienen fronteras" y eso es algo que "no todos los lugares del mundo lo hacen".

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