eldiario.es

Menú

Casa Hugo: el comercio que fundó “una gran persona”

El popular establecimiento de confección de Santa Cruz de La Palma, que se caracteriza por un trato exquisito al cliente y precios ajustados, fue creado por Hugo Martín Guerra en 1949, y desde sus inicios facilitó las compras dando crédito. A principios de los años 60 vendió los primeros vaqueros y más tarde fue el pionero en comercializar los calcetines ‘Punto Blanco’.

- PUBLICIDAD -
María, Chano, Queque, Paco y Belén (de izquierda a derecha) en Casa Hugo. Foto: LUZ RODRÍGUEZ

María, Chano, Queque, Paco y Belén (de izquierda a derecha) en Casa Hugo. Foto: LUZ RODRÍGUEZ

Los que fueron sus clientes lo recuerdan como “una gran persona, un comerciante que creó fidelidad porque le facilitó la vida a mucha gente que no estaba bien económicamente”. Hugo Martín Guerra, que falleció hace ocho años, fundó Casa Hugo, el popular comercio de confección de Santa Cruz de La Palma, en 1949 y desde sus inicios dio crédito, basado en la confianza, a sus compradores, un sistema que siguen manteniendo en la actualidad sus hijos. “Nosotros permitimos pagar a plazo, siempre lo hemos hecho, y el cliente va haciendo abonos cuando puede, aunque a veces hemos perdido dinero porque, como en todo, hay malos y buenos, pero el balance es positivo”, ha recordado a LA PALMA AHORA Hugo Martín Álvarez, que regenta el establecimiento junto a sus hermanos y otros familiares.

Casa Hugo, que este año celebra su 65 aniversario, se ha caracterizado por una exquisita atención al cliente y unos precios ajustados. Comenzó su andadura con solo dos empleados, el propio fundador y una dependienta. En la actualidad, viven de la empresa ocho familias. Es la segunda generación la que está al frente del negocio, pero la tercera ha elegido otras salidas profesionales. “Todos han estudiado y no van a continuar”, asegura Hugo Martín.

Al popular comercio acuden a realizar sus compras clientes de todas las edades. “Aquí vienen jóvenes, gente mayor, de mediana edad; intentamos tener ropa para todos”, señala Hugo, quien reconoce que la crisis les ha afectado. “Todos estamos atravesando malos momentos, y el que diga lo contrario, miente; nosotros hemos tenido que ajustar precios, hacer ofertas, porque hay muchas familias que dependen del paro para comer”. “Todo depende del trabajo, antes teníamos el plátano, Venezuela y la construcción, y se acabaron los tres pilares; hay que generar empleo para que la gente tenga poder adquisitivo, de lo contrario, el comercio se reciente porque primero está la comida”, subraya. “El comercio en Santa Cruz de La Palma está muy flojito; en un lugar donde la cuarta parte de la población activa está en paro, imagínese la situación”, dice.

Hugo Martín Álvarez en el almacén de Casa Hugo. Foto: LUZ RODRÍGUEZ.

Hugo Martín Álvarez en el almacén de Casa Hugo. Foto: LUZ RODRÍGUEZ.

Desde su fundación, Casa Hugo ha experimentando la lógica evolución que imponen los tiempos. “En el año 1949 la confección prácticamente no existía, solo se vendían telas, botones, tiras bordadas, y a principios de los 60 empezaron a llegar vaqueros, camisas, pantalones de trabajo…Las camisas antes se confeccionaban con la tela que se compraba”, detalla. Queque, hermano de Hugo, recuerda que “el primer vaquero que llegó a la tienda era de la marca ‘Rancho Colorado’, de manufacturas Royadel, y fue toda una novedad, el cliente lo aceptó muy bien, aunque esta prenda era ya tradicional fuera de la Isla”.

En los primeros tiempos del negocio “se vendía mucha muselina y mucho dril para el campo, porque era un tejido fuerte para confeccionar pantalones, y también gabardina y piezas de sábana”, explica Queque. “Mi padre tenía también prendas infantiles; a la gente que venía de Venezuela le gustaban las bragas o ‘pantaletas’ –como las llaman allí- de las marcas ‘Cañamás’ y ‘La Tortuga”.

Queque conoce bien la historia del negocio familiar. “Los calcetines se traían del extranjero, pero mi padre fue un innovador y Casa Hugo fue el primer comercio en vender unos calcetines buenos, de la marca Punto Blanco; se arriesgó a comercializar un producto de calidad, y hasta hoy”. “Y las primeras camisas de confección eran de la marca Iker”. Como su hermano Hugo, Queque también alude a los tiempos de bonanza. “Cuando el bolívar estaba fuerte, venían los familiares de gente de aquí que estaba en Venezuela y hacían buenas compras; no adquirían una camisa, sino seis, y no un polo, sino 10, y muchos suéteres; era cuando el bolívar valía, pero eso se perdió desgraciadamente”.

Paco, el otro hijo de Hugo, tiene emocionadas palabras para su padre. “Fue un hombre que prácticamente empezó de la nada, y a base de esfuerzo y trabajo logró sacar adelante una empresa que cumple su 65 aniversario; quiero expresar mi agradecimiento a él y a sus empleados, y a todos los que han contribuido a crear Casa Hugo”.

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha