La primera derrota del curso baja a tierra al Tenerife
La pegada que no tuvo el Tenerife se la quedó este viernes el Real Sporting, un equipo con más cuajo para encontrar las suyas y obrarlas, antes con un gol anulado por el VAR y, definitivamente, con el tanto de Sarco. Con 0-1 y veintipico minutos por jugar, el equipo de Cervera se atragantó obligado al empate y descubrió —lo más amargo— que los cambios lo empeoraron.
Esta primera derrota de la temporada devuelve a los blanquiazules a la realidad esperable cuando se tope con partidos como el de hoy, cuando el dominio del medio juego y las caídas repetidas al área no se convierten en goles y, a cambio, cede cada vez que el rival encuentra un remate limpio.
De regreso a tierra firme, descubrió —esta noche al menos— que solo Jesús Álvarez y Víctor Moreno mantienen una línea regular entre los nuevos. Como una semana antes, opacados por jugar con el marcador de cara, a Pecar y Krdzalic se los comió el escenario y Noel López fue el manojo de indecisiones de sus primeros meses en la isla. De Miguel desesperó igual y hasta Dani Fernández —un remedio de última hora para cuando ya era impensable que jugara— se unió a un cuarto de hora final tan voluntarioso como desquiciante.
Cervera había desvelado que andaba con la duda del ocupante del flanco derecho del ataque, visto que Chapela le da unas cosas, Noel otras y ninguno un punto más de velocidad. A buen entendedor, el tercer titular del año en el puesto debía de ser Baba. Y así fue. Se debut en el Heliodoro confundió aún más al técnico.
Diocou se quedó al descanso en la caseta y en la grada la sensación de que al chico le vino grande la faena. Flojo en las pugnas y tapando la línea, incapaz de irse con un regate. Por hacer un diagnóstico amable, o se lo comió el escenario o está muy verde. Se verá.
Aun si un Baba en la línea deseable, el Tenerife se bastó con los habituales y este Jesús Álvarez que luce muy fiable para ganar la primera parte a los puntos, salvado lo del gol de Rosas corregido por el VAR por unas manos de Konrad que no penalizó el árbitro.
Volvió a tirar la línea arriba, se empachó de duelos ganados, se anticipó más y se encontró con un par de caídas clarísimas en las que a Víctor y Gallego —como Jesús de Miguel en la mejor del tramo final del encuentro— optaron por la finalización cuando un pase extra habilitaba un remate encarado con el portero.
Los egos mal digeridos impidieron colocar por delante a los locales —un sinfín de esfuerzos solidarios que será la base del camino hacia la permanencia— hasta dejar el resultado abierto a lo que diera la segunda entrega. Gallego y Nacho Gil otra vez en un punto extra, Juanjo probándose con un tiro lejano (m. 9) que obligó a Yáñez, David pidiendo con hechos que cese este debate cansino sobre la propiedad del lateral izquierdo y César devuelto a su rol, rápido delante y detrás.
En oposición, un Sporting oscurecido por la aplicación de su rival, fiado a lo poco que pudo filtrar en largo o a la corta Corredera, a la pelea de Guille Rosas por el flanco de David y a lo que no pudo cazar Juan Otero entre los centrales. Lució un equipo desatado cuando pudo jugar liberado por las bandas y echó de menos a este Gelabert tan dotado al pie, hoy esa versión del jugador sobrado de talento que no busca el partido cuando el partido no le encuentra.
Con todo, el Sporting tuvo la constancia suficiente para golpear antes y mejor —como en el primer acto— porque no le pudo el reloj ni lo empeoraron los cambios. Andando veinte minutos, hizo virtud de dos pases y una carrera la izquierda de su ataque. El largo de Diego Sánchez para la aparición de Iosifov a la espalda de César en lo que se hacía con el control y Landazuri lo encaraba medio segundo a destiempo, sin tiempo para ganarle el duelo, tarde para tratar de cortar la asistencia cayendo a la corta de Sarco.
Tan simple, tan rápido y tan fácilmente se puso en ventaja el Sporting que el golpe aturdió al Tenerife. Cervera lo quiso arreglar en dos andanadas. En la primera dio galones de ocho a Krdzalic (no correspondidos) y se apareció Dani Fernández para ocupar la banda antes de Baba y de Noel. Ni a la tercera. Fuera de onda, al muchacho solo le cupo un pase con pinta de peligroso que no halló un definidor.
Los dos últimos movimientos agigantaron la desesperación del Heliodoro. Pecar amagó y amagó y De Miguel fue a lo suyo —que es hacer goles, hoy no—, desentendido de un equipo que ganó seis puntos cantando afinado y perdió los tres primeros yendo por separado a la guerra.
(0) CD Tenerife: Dani; César, Landázuri, León, David Rodríguez; Baba Diocou (Noel López m.46), Juanjo (Krdzalic, m.74), Jesús Álvarez, Nacho Gil (Dani Fernández, m. 74); Víctor Moreno (Pecar, m.81) y Enric Gallego (De Miguel, m.81).
(1) Real Sporting de Gijón: Rubén Yáñez; Guille Rosas, Duñabeitia, Pablo, Cuenca (Diego Sánchez, m. 58); Konrad (Sarco m. 58), Corredera, Nacho Martín (Loum, m. 46), Iosifov; Gelabert (Iker m.78) y Juan Otero.
Gol: 0-1, m.68: Sarco.
Árbitro: Daniel Miranda Bolaño (Comité Extremeño). Amonestó a David Rodríguez (m. 90+1) y a los visitantes Guille Rosas (m. 44), Nacho Martín (m. 46), Pablo Vázquez (m. 56), Loum (m. 60) y Duñabeitia (m.63).
Incidencias: partido de la tercera jornada de la Liga de Segunda División 26-27. Estadio Heliodoro Rodríguez López, ante 17.131 espectadores (79% del aforo).