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El deporte solidario impulsa la unión en Gran Canaria

La San Silvestre de Las Palmas de Gran Canaria se ha consolidado como uno de los grandes acontecimientos deportivos y sociales del calendario insular. Mientras en buena parte de España el frío marca la despedida del año, en la capital grancanaria el reto es otro: correr en manga corta bajo un sol que roza los 25 grados. Una singularidad que la convierte en la única carrera de su categoría en Europa que se celebra en pleno invierno con ambiente veraniego.

El respaldo del Instituto Insular de Deportes (IID) ha sido clave durante la última década para afianzar este evento, que año tras año ha ido creciendo hasta alcanzar los 9.100 inscritos en 2024. Esta apuesta institucional, además de impulsar la participación, también garantiza que la San Silvestre siga siendo un ejemplo de organización, seguridad y, sobre todo, solidaridad.

Una cita que une generaciones

La prueba cuenta con un componente emocional muy especial, al reunir a familias completas, niños y niñas, jóvenes y adultos, personas mayores y colectivos que buscan despedir el año de la mejor manera posible: practicando actividad física en un ambiente festivo. La imagen de padres corriendo junto a sus hijos, grupos de amigos disfrazados o mayores que cruzan la meta con orgullo refleja el espíritu cercano de esta carrera popular.

“La San Silvestre es, en definitiva, un espacio de convivencia intergeneracional donde cada participante aporta su energía y entusiasmo a una causa común”, apunta Aridany Romero, indicando que “en esta prueba no se trata solo de correr, sino de compartir una experiencia colectiva que fortalece los lazos sociales y emocionales de la isla”. 

Solidaridad que se transforma en acción

Uno de los mayores atractivos de la carrera es su dimensión solidaria. La recaudación íntegra se destina a proyectos sociales impulsados por cinco ONG canarias, que trabajan en beneficio de colectivos vulnerables del archipiélago. Cada dorsal representa un gesto de “apoyo tangible, un símbolo de que el esfuerzo individual puede transformarse en ayuda real para quienes más lo necesitan”, puntualizado el consejero de Deportes. 

El IID patrocina La San Silvestre capitalina que cuenta con un compromiso de promover la solidaridad, la actividad física y el deporte los 365 días del año, alineados con los fines y valores del organismo deportivo insular. Romero, indica que “no se trata únicamente de apoyar grandes eventos, sino de construir un calendario anual que combine la práctica deportiva con valores de igualdad, empatía y compromiso”.

Asimismo, de esta manera la institución deportiva cabildicia impulsa así un modelo en el que la ciudadanía encuentra en el deporte una herramienta para mejorar su salud, estrechar vínculos y reforzar el sentido de pertenencia con el municipio. La San Silvestre se convierte en la muestra más visible de esa filosofía: un evento multitudinario donde la energía del deporte se convierte en motor de transformación social.

Una fiesta que va más allá de la meta

Cada edición reúne a miles de corredores y corredoras, voluntariado, entidades colaboradoras y público que se suma con ganas de “aportar su granito de arena con las diferentes asociaciones”. Las calles de la capital se transforman en un circuito festivo en el que se mezclan disfraces, música y mensajes solidarios. La llegada a meta simboliza el final de una carrera, y el inicio de un nuevo año cargado de ilusión y compromiso.