Pautas para el desahogo

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¿Nunca has tenido la sensación de querer mandarlo todo a la mierda?

-Ya veo que estás llegando al límite de tus posibilidades.

-Pues ciertamente sí. El agotamiento va haciendo mella en los sentidos hasta que llega un momento en que nada te importa. De hecho, si pasa que pase y si no, también.

-Yo creo que, algunas veces, hay que salir del sumidero para poder analizar con perspectiva la posible solución de los problemas. Como quien se sumerge en el agua, de forma que, primero tomas aire y luego vuelves a bucear.

-Puede que tengas razón, pero creo que ya tengo algún síntoma que otro de asfixia de tanto contener la respiración. Esto de la vida está mal planteado. Todos los días trabajas, luchas, intentas parar, evitar o sobrellevar todo lo que te acecha y ¡zas! Siempre aparece una rendija por la que se te cuela algo malo.

-Pero ¿conoces alguna otra manera de hacer las cosas? ¿Tú no eras siempre del pensamiento de meterte en el sistema para cambiarlo? ¿O piensas que es el propio sistema el que termina por narcotizarte y lo que acaba por cambiar es tu propia persona?

-Ya no sé ni lo que pienso. El criterio lo voy adaptando, no sólo según el estado de ánimo, sino las oportunidades que se nos brindan. No pido tener los mismos resultados. Se trata de acceder a las mismas oportunidades. A partir de ahí, que cada cual se las componga.

-¿Y de qué o quién depende que tengas lo que tengas? Porque yo podría decirte las cosas con más determinación. He de decirte que, si crees que te lo mereces, pues cógelo. No estés pidiendo permiso a través de una lastimosa limosna en forma de reconocimiento porque ¿sabes una cosa? que no andamos errando de forma solitaria quedándonos con solo lo bueno, desdeñando lo malo. Nos llevamos el paquete completo.

-Pero entiende que necesito desahogarme.

-¡Por supuesto! Todas las personas mostramos una imperiosa urgencia para ser escuchadas. Necesitamos que se nos preste atención. Esa será tal vez la maniobra adecuada para compensar lo dado con lo recibido porque tienes la sensación de vivir en un déficit permanente.

-Creo que nos vamos entendiendo. De hecho, esa sensación hace que tenga la impresión de estar continuamente en soledad.

-Pues te voy a dar una serie de pautas que creo que te serán de utilidad. A lo mejor no solucionas nada, pero te evades y te oxigenas sin entrar en el consumo de psicotrópicos. Por ello, empieza por dejar de quejarte y relativiza la situación. Seguro que no todo lo que te ocurre es tenebroso. Así que, asume las cosas con perspectiva diferente para adaptar un enfoque más realista. Al final te darás cuenta de que, ni la situación es tan grave, ni los demás son tan terribles y ni tú apuestas siempre por el desastre. Tienes que situarte en el escenario preferido para intentar establecer una profecía autocumplida.

-Vale. Todo esto está muy bien y muy bonito. Practicaré la visualización y pondré unos límites más resistentes. A partir de ahí sonreiré más, haré deporte para oxigenar mi cerebro y todas esas cosas que se nos imponen como hábitos saludables. Pero dime también qué puedo hacer para que del ERTE no me incluyan en el ERE.

-Ummmm…

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Publicado el
28 de abril de 2021 - 14:11 h

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