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Las Prospecciones

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Para nada entra Australia, seguramente porque aún no ha recibido la consigna, en que existe el riesgo de accidente, como admite la propia Repsol; y la UE que procura reducirlo arbitrando una serie de medidas para afrontar las consecuencias. Nada dice, tampoco, de las razones de que el Gobierno central, con Soria de vocero, se haya plegado ante la negativa del PP valenciano a que realicen en sus costas prospecciones mientras se atreve a fijar aquí plazos perentorios para el sí o sí, con la advertencia chulesca de que en todo caso será Madrid (y él, faltaría más) quienes tomen la decisión; el sí que les digo.

Resulta curioso que los partidarios de que Repsol haga sus agujeros hablen de ni se sabe cuantos beneficios para las islas. Por los días en que Soria hablaba de los derechos canarios que ahora niega, la propia Repsol advertía que esta penosa Comunidad no se beneficiaría de la piel del oso ni siquiera después de cazado. En diciembre de 2003, Repsol convocó una rueda de Prensa, en Madrid, en la que aclaró que Canarias no cobraría un duro por las extracciones, que la totalidad de las recaudaciones fiscales irían al Estado y que si los canarios quieren mojar, que negocien con el Gobierno central la cesión de un tramo de los impuestos, con lo que ya me contarán. Añadía Repsol que la actividad no tendría apenas incidencia en el terreno laboral. En aquella rueda de Prensa, la petrolera se pronunció en contra de la explotación conjunta del área. Dicen que la bolsa petrolífera se extiende por aguas marroquíes y andaba por entonces Aznar tratando de convencer a Rabat para unificar los trabajos de las compañías para reducir costes, asunto del que tampoco se ha dicho nada aún en esta ocasión; que yo sepa, claro.

Si se fijan, el engaño en esta ocasión consiste en dejar que la gente fantasee con tremendas riquezas subrayando el absurdo de desaprovecharlas y recordando que las prospecciones se harán a 30 kilómetros por lo que no se verían desde la costa; una idea bastante pobre de lo que es el medio ambiente. Sin contar con que al parecer hay remisos a solo trece kilómetros de Puerto del Rosario. Pero, a lo que iba: se evita cuidadosamente dar información veraz de riesgos y de beneficios. Se han limitado acusar a los críticos de profesionales del no a todo, pobre recurso de la derechona, al que recientemente se ha apuntado Bravo de Laguna, para que no se hable de los animalitos y del daño a los fondos marinos, que dicen, no se producirán, qué va, que ellos son muy respetuosos. Fíjense si lo serán que, a pesar de su empeño en borrar cuanto hicieran los psocialistas, dejaron tal cual el reglamento, código o lo que sea que preparara el Gobierno Zapatero para arrancar los almendreros y erradicar el césped del Estadio de Gran Canaria.

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