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Terrorismo de Estado

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No hace falta recordar en años más recientes la actividad del Ejército de los Estados Unidos en la práctica del terrorismo de Estado. En América Latina la larga lista de apoyo a dictaduras como la del General Batista en Cuba, la de Somoza en Nicaragua, la de Pérez Jiménez en Venezuela, Pinochet en Chile, las dictaduras de Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay Guatemala, Haití, etc, en la pequeña isla de Granada, son un ejemplo terrorífico de lo que han hecho los gobiernos norteamericanos en la historia de los últimos sesenta, ochenta años. Auténtico terrorismo de Estado, y todavía hay ingenuos colaboracionistas y medradores, que siguen pensando que USA es una democracia. Dicen algunos ácidos humoristas que la diferencia de los dos partidos políticos son que el repúblicano es demócrata, y el demócrata repúblicano. Bueno, algo es algo.

El terrorismo de Estado de Estados Unidos ha continuado en los últimos años en las guerras preventivas a Afganistan primero y luego a Irak. Miles de muertos inocentes en estos países han sembrado de escarnio a la pseudodemocracia americana. Pero tras la gran derrota en Cuba, en Playa Girón, en Vietnam, con casi sesenta mil soldados norteamericanos muertos y una gran victoria del pueblo vietnamita sobre el Imperio americano, llegó la gran vergüenza de Irak, con George Busch y sus colaboradores Blair y Aznar, que mintieron al Mundo afirmando que Sadam Hussein tenía armas de destrucción masiva, y todo fue un cúmulo de mentiras de destrucción masiva. Una vergüenza histórica.

Estos terroristas de USA y la OTAN han atacado a Afganistan e Irak, han masacrado a miles de mujeres, niños y ancianos, han ofendido y humillado a la Carta de los Derechos Humanos, al Derecho Internacional, y han practicado el genocidio y los crímenes de guerra con una bajeza moral, una vileza humana que no tiene nombre, no tiene acepción en su más mínima credibilidad de las relaciones entre personas y comunitarias. Ahora Barak Obama, indigno Nobel de la Paz, ha caído como su antecesor George Bush en el terrorismo de Estado, asesinando a sangre fría a Bin Laden, un asesino terrorista que debió tener por lo menos un juicio justo, pero está claro que era un peligro que hablara en el estrado de su audiencia pública. En realidad Barak Obama es un rehén del Pentágono, del complejo industrial militar USA, de la CIA, de Wall Street, del Club Bilderberg, los auténticos gobernantes del Mundo mundial. Y Bin Laden, un peligro para Estados Unidos, porque todos sabemos que fue un agente de la CIA norteamericana antes de ser después un enemigo de USA. Hasta los nazis tras la derrota de la Alemania fascista de Adolfo Hitler tuvieron un juicio, el de Nuremberg. Ahora Bin Laden ha sido asesinado a sangre fria, y tirado al mar. Pero lo peor para Obama es que mucha gente no se cree que sea Bin Laden el asesinado, todo hay que ponerlo en duda, porque no hay que olvidar las mentiras de los americanos, desde los asesinatos de la cárcel de Guantánamo, y otras barbaridades que harían una lista larguísima, hasta el pavo de Navidad que llevó el fantoche de Bush a una Pascua en Irak, y que resultó ser un pavo de cartón. Cuando se utiliza la mentira, hay un espacio para el escepticismo y la duda racional. Esperemos que ahora AL Qaeda no comience con sus franquicias a cometer atentados, con sus ramificaciones, a sembrar el pánico en el mundo en el que nos ha tocado vivir. Pobre Obama, nos ha decepcionado profundamente. Una gran pena.

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