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Pero, ¿qué democracia es esta?

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Una democracia sana es la que establece e impone las mismas reglas de juego para la participación en las campañas de todas las fuerzas políticas con el fin de ejercitar el respeto a las que en principio son minorías (pero que pueden llegar a dejar de serlo). Así lo dice la Ley Electoral en el Artículo 66 sobre Garantía de pluralismo político y social.

Sin embargo, esto hace tiempo que ha dejado de ocurrir. ¿Qué pasa con nuestra democracia?

Hay todo tipo de obstáculos y cortapisas de la mayoría de los medios de comunicación con la connivencia y "apoyo" de los grandes partidos. No aparecen noticias equilibradas ni la menor referencia a las actividades de los diferentes partidos. No se da ninguna información, ni siquiera de los actos desarrollados en los propios medios. En las radios y televisiones públicas no se respetan los tiempos electorales; para conseguirlo hay que librar auténticas batallas para que se respete el hueco, y no digamos en las privadas.

Se cobran, incluso, las entrevistas a candidatas y candidatos.

En Canarias, para los medios sólo existen cuatro partidos, PP, PSOE, CC y NC, que son los que pagan. Hasta tal punto que, en determinada prensa, se prefiere dedicar páginas enteras a los últimos de las listas de esos cuatro que dar información sobre las principales candidaturas de otros.

En cuanto al reparto de papeletas hay grandes dificultades para conseguir los sobres -que son específicos y sólo los tienen unas pocas empresas- por las "reservas" y controles de cantidad de ellos que hacen los grandes partidos para impedir a los pequeños disponer de ellos.

Esto sólo por poner unos pocos ejemplos.

No es nada nuevo que, lentamente, se pretende que sólo haya dos grandes partidos (tres en Canarias) que se repartan el poder y se alternen de forma segura sin que ningún otro "intruso" venga a molestarlos. Eso es, precisamente, lo que pretendemos romper desde Alternativa Ciudadana Sí Se Puede

Para hacer llegar propuestas e ideas nuevas a la población se está empleando mucho dinero, y sin embargo en España no está clara la legislación para saber quién y con qué cantidad se ayuda en las campañas y cómo consiguen el dinero los partidos. La legislación lo que marca es un tope, sin más. El oscurantismo es total. En muchos casos son las empresas quienes "pagan" los gastos de campaña de determinados partidos. En otras democracias es obligatorio publicar los datos de las empresas que ayudan con el fin de que se sepa qué empresa colabora con qué partido y con cuánto dinero, para que el lector sepa qué intereses están detrás.

Esto provoca desconocimiento, sospechas y desconfianzas de la población, lo que hace que se desvalorice la democracia. La reacción intuitiva de la población es "no me fío", "paso de votar", "son todos iguales", "no sirve para nada"... Con esta actitud se hace un favor a quienes desean que todo siga igual, que no se cambien las reglas del juego. Progresivamente estamos perdiendo la esencia de la democracia.

Esto sin entrar en las consecuencias del voto en Canarias, las enormes diferencias de valor del voto según la isla a la que pertenezcas, y la práctica inexistencia de posibilidad de cambios políticos. Para ello, la única salida, ya indispensable, es el cambio de la Ley Electoral en Canarias y el control del cumplimiento de la normativa sobre financiación e igualdad de acceso a la comunicación

Para ello es necesario reaccionar y, por el bien del futuro democrático, es necesario asegurar la equivalencia entre todas las candidaturas, mantener el principio de información y que ésta sea objetiva. Ese es uno de nuestros objetivos básicos.

*Candidata al Cabildo de Gran Canaria por Alternativa Ciudadana Sí Se Puede.

Isabel Suárez Manrique de Lara*

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