Unos matices
Como no estamos en la obligación de publicar esa versión de Juan Domínguez sin comentarios ni apostillas al no haber utilizado la fórmula legal de la rectificación, nos parece necesario matizar algunas cuestiones que vierte en su emotivo escrito, que ya había desaparecido de Facebook la tarde-noche de este jueves. En primer lugar, lo que publicamos de su trayectoria vital no fue “un titular”, como asegura en el primer párrafo, sino unas piezas periodísticas en las que relatamos hechos que consideramos relevantes dado el carácter de cargo público que ostenta (sin b intercalada) el señor vicepresidente del Cabildo. Una trayectoria tan ecléctica que quizás ayude mucho a comprender su tendencia al tarnsfuguismo. Atribuye Domínguez al director de CANARIAS AHORA la pretensión de que con su voto diera “el Gobierno del Cabildo de Gran Canaria al partido con el que simpatiza”, una afirmación cuanto menos errática porque si de algo le hemos acusado es de traicionar ?por la vía del transfuguismo- a Coalición Canaria, con quien formó parte del gobierno del Cabildo junto al PP hasta que se produjo esa traición. Le dio el gobierno a su socio electoral para luego permitir que el PP lo echara y él acaparar más poder y colocar más asesores. Las edades en las que situamos los comportamientos pro-nazis y violentos del vicepresidente del Cabildo de Gran Canaria no se sitúan entre los 15 y 18 años, como quiere hacer creer, sino entre los 18 y los 20, es decir, con plena mayoría de edad a todos los efectos. Desde luego que puede el señor Domínguez equiparar sus inclinaciones musicales a la movida madrileña y al profesor Tierno Galván, y hasta negar su relación de cabeza rapada con un compañero de andanzas que acabó en prisión. Pero no puede negar la veracidad de informaciones y opiniones para cuya elaboración nos hemos basado en el testimonio de cuatro personas que conocen bien distintos episodios de su vida. Nos hemos abstenido de publicar, eso sí, aspectos más delicados porque solo afectan a su persona, pero consideramos primordial desde el punto de vista informativo y de la obligada transparencia a la que se deben someter los cargos públicos, que los ciudadanos que pagan el salario a este tránsfuga y el partido que lo mantiene administrando dineros públicos sepan quién es.