Reformas, incluida (tímidamente) la electoral
Junto a esas medidas de marcado signo económico, absolutamente contracorriente para lo que estamos viendo por ahí, la comparecencia de Paulino Rivero de este jueves sirvió para constatar el sello que en algunos casos, aunque sea tímidamente, está imponiendo el PSOE canario. El anuncio de una reforma del Estatuto de Autonomía de Canarias que incluya al menos abrir la puerta a una nueva Ley Electoral y que, de partida, fije la eliminación de algunas de las rigideces imperantes responde a lo pactado entre ambos socios en 2011 y en gran medida al programa electoral socialista. La reforma incluye más competencias para Canarias, incluidas sus aguas territoriales (tiemble don Pepito), y algunos bloqueos para evitar que aspectos como el REF puedan ser retocados sin contar con las instituciones isleñas. En cuanto al sistema electoral, el texto remitirá su reforma a la correspondiente ley, pero transitoriamente rebajará a 36 diputados el número necesario para aprobarla; abrirá la puerta a una circunscripción regional con un tope de hasta 16 nuevos diputados, y retomará la transitoria de rebaja de las barreras a la mitad actual (15% regional y 3% insular) en lo que se reforma la ley electoral. En un escenario tan complejo políticamente parece arriesgado que Paulino Rivero y José Miguel Pérez se metan en ese berenjenal porque, en primer lugar, no colmará las exigencias de los que reclaman una reforma plena y, por otro, cabreará convenientemente a los socios y/o militantes herreños, tan imprescindibles siempre. Y de remate, contará con el rechazo del PP en las Cortes, por mucho que se incorporen sus enmiendas y aportaciones, que no se sabe si ahora se mantienen, se anulan, se matizan o se amplían. Por último, Rivero anunció una reforma ?cuyo alcance todavía es un arcano- de las leyes de ayuntamientos y de cabildos. De momento se sabe que se transferirán a las corporaciones insulares más competencias, básicamente territoriales, y de éstas a los ayuntamientos. También un brindis contracorriente frente a un Gobierno central que lo que quiere es acabar con algunas instituciones y con la autonomía municipal. Dicen que Francisco Hernández Spínola lo contará todo el día 10 en el Parlamento. No está mal para empezar el curso político.