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El síndrome de los manolos

La irrupción de Manuel Fumero en la pugna final por la secretaría general del PSOE tinerfeño no ha sido acogida precisamente con euforia democrática por toda la militancia socialista, particularmente por los militantes que participarán en el congreso insular. Piénsese que ha aparecido cuando ya están elegidos esos delegados, lo que ha impedido a los militantes tomar una decisión en base a las ofertas presentadas. Pero si hay que interpretar la candidatura de Manuel Fumero como sumatoria de la de Manuel González, viceconsejero de Relaciones con el Parlamento y primer ariete de Spínola contra Abreu, muchos de los que originariamente le manifestaron su apoyo pudieran ahora sentirse liberados ante esta estrategia silvestre. El sur es el sur y el norte es el norte, y, como dice un veterano socialista que mira los toros de la barerra, “a veces seis más tres no suman nueve sino solamente seis”. O menos, añadimos nosotros sin más ánimo que el mortificandi.