Soria se aleja de Bruselas
Por lo tanto, ante una nueva convocatoria electoral, aunque sea europea, se avecinan nuevos movimientos de caderas a ver quién se sitúa adecuadamente en el plano de visión del líder carismático (otro decir) que ha de elaborar las listas. Soria se ha desgastado mucho en Madrid este tiempo de ministro, quizás porque han aflorado de modo inclemente sus limitaciones como gestor político y sus ambiciones personales. Y cuando esas cosas no se disimulan convenientemente, pasa lo que pasa. Pero el líder conservador canario es hombre de múltiples recursos y desde hace tiempo se le atribuye una cercanía muy rentable a la lideresa Esperanza Aguirre, llamada a suceder a Rajoy a poco que Pedro Jota Ramírez y sus cuidadas filtraciones acaben con el actual presidente del Gobierno asumiendo que Nixon no se equivocó cuando dimitió tras mentir tantas veces seguidas. Mientras llegan los correspondientes desenlaces (la prensa madrileña sitúa la remodelación del Gobierno en la próxima primavera) Soria parece haberse tomado un respiro en sus feroces ataques al Gobierno y a buena parte de los sectores económicos canarios. Sus declaraciones, siendo aún ásperas como corresponden al personaje, empiezan a ser algo más cuidadas, sabedor como es de que si tiene que volver a pedir el voto en su tierra, ha cundido de manera atroz la imagen de que es un destrozón. A menos de dos años de tener que pretender un pacto de gobierno con cualquiera de las fuerzas en presencia, no parece que sea una táctica rentable seguir calentando el ambiente con sus altanerías de manual. Y visto que Paulino Rivero está dispuesto a estas alturas de librar batalla en Coalición Canaria frente a los Clavijos o las Anis para volver a ser presidente, empieza a ser conveniente para el líder del PP limar asperezas. Lo tiene bien difícil porque Rivero es hombre de estrictos sentimientos y el que ahora mismo tiene hacia Soria no es precisamente de cariño y respeto político, sino todo lo contrario. Dentro del PP, mientras tanto, se guarda un mutismo absoluto sobre el futuro. Nadie da por hecho que Soria regrese a disputar la presidencia autonómica, y como él no ha dicho esta boca es mía, el resto de la dirigencia conservadora guarda la suya no vayan a peligrar las lenguas de los atrevidos. El erial que quedará cuando desaparezca será de tal calibre que a estas alturas parece ciencia ficción pensar en un candidato del PP alternativo. Se sabe, eso sí, que ha quedado defenestrado ya sin remisión José Miguel Bravo de Laguna y que Juan José Cardona tendrá que esforzarse algo más si quiere que las encuestas le den mejores resultados. Falta por saber qué será de Lucas Bravo de Laguna, que cuenta con mejores afianzamientos dentro del partido que su propio padre. Y de eso se trataba.