¡Y lo vuelven a contratar!
El cuñado del tránsfuga que en estos momentos ocupa la vicepresidencia del Cabildo no sólo trabaja para la Fedac desde que Juan Domínguez tocó poder (por primera y última vez, esperemos), sino que también fue convenientemente enchufado en la Institución Ferial de Canarias (Infecar), contratación esta otra que entendemos que también bendecirán los servicios jurídicos de la casa para no hacerle un feo a José Miguel Bravo de Laguna, al que la corrupción empieza a atascarle todos los bajantes de la Casa Palacio. Pendientes de lo que ocurra en Infecar, este martes se produjo en la Fedac un acontecimiento ciertamente decepcionante para los que queremos seguir creyendo en la política y en las rectificaciones en la política. Amparándose en ese penoso informe jurídico, el PP llevó a la Junta Rectora de la Fedac la convalidación del contrato de 18.000 euros al cuñado de Domínguez (es decir, bendecirlo corrigiendo los desafueros) mediante el muy garantista método de que el tránsfuga, allí presente, no votara y guardara las formas. La pantomima resultó fallida porque el resultado de la votación fue de empate, lo que obligó a dejar sobre la mesa semejante atropello y someter a la consideración de los letrados de la institución la situación creada. No contentos con el resbalón, los magníficos gestores que tiene ahora el Cabildo llevaron a votación el nuevo contrato con el cuñado de Domínguez, el que ha de estar ahora en vigor, en esta ocasión por otros 14.000 euros. Y sorprendentemente, el resultado fue positivo porque el consejero de Coalición Canaria, Fernando Bañolas, teóricamente en la oposición, se abstuvo en vez de mantener su voto negativo anterior. Quedamos a la espera de las explicaciones correspondientes y, si fuera o fuese menester, de alguna dimisión. Porque las decisiones políticas abusivas, contrarias al sentido común y hasta delictivas, se pagan normalmente con la marcha a casa del interfecto. Ya sabemos que es mucho pedir, pero también sabemos que hay que seguir pidiéndolo.