Qué es el monte submarino Tropic y por qué Marruecos reclama esas aguas al sur de Canarias
Al sur de Canarias, bajo el mar, se elevan desde el lecho marino varios montes que un día pretendieron ser islas, pero que, finalmente, perdieron su batalla contra el océano y quedaron ocultos, escondiendo sus tesoros bajo toneladas de agua. Son las llamadas abuelas de Canarias, que reciben ese nombre tanto por su antigüedad como por su relación con los mismos procesos volcánicos que formaron el archipiélago español. Desde hace unos años han ido cobrando protagonismo en el tablero geopolítico internacional después de que se descubriera que poseen enormes cantidades de las llamadas tierras raras (minerales como el telurio, cobalto o níquel) muy codiciadas en la industria tecnológica.
Primero se hallaron cinco montes submarinos (Las Hijas, Echo, The Paps, Drago y Tropic), después otros ocho: Drago, Bimbache, Ico, Pelicar, Malpaso, Tortuga, Infinito y Las Abuelas. De todos ellos, un monte en especial atrae todas las miradas: el monte Tropic.
Tropic es un volcán de 119 millones de años (cinco veces más antiguo, por ejemplo, que la isla canaria geológicamente más vieja, Fuerteventura) cuya cima se encuentra a unos 1.000 metros de profundidad, con unos 50 kilómtros de diámetro. Esta montaña submarina de 3.200 metros de altura es una de las más antiguas de cuantas componen la llamada Provincia Volcánica de las Islas Canarias en el océano Atlántico, como la denominan los geólogos en sus artículos científicos, aunque oficialmente está fuera de las 200 millas que delimitan hoy las aguas españolas.
El monte Tropic se levanta sobre unos fondos marinos que distan más de 250 millas náuticas del punto más cercano del Archipiélago, en las coordenadas 20.72 grados Oeste 23.89 grados norte.
De acuerdo con las medidas que facilita Google Maps, el monte Tropic dista exactamente 499 kilómetros (269 millas náuticas) del puerto de La Restinga, en El Hierro, el límite meridional de Canarias, y 677 kilómetros (360 millas) de la punta de Maspalomas (Gran Canaria), el segundo punto más al sur del archipiélago.
En el ámbito geográfico donde se encuentra, Tropic es la segunda montaña submarina más alta, después de Echo (que se levanta 3.400 metros, desde una profundidad de 3.700), y la segunda de mayor superficie, tras The Paps, que es un 44% más grande (1.363 km2).
Su forma es la de un volcán casi circular, lo que denota mucho tiempo de actividad centrada siempre en un mismo punto, pero con laderas en las que parece haber signos de derrumbes antiguos de gran entidad, como los que se aprecian hoy en El Hierro.
Equipos del Instituto Español de Oceanografía (IEO), del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y de la Armada lo han estudiado y, entre otras cuestiones, han averiguado que el monte está coronado por una gran meseta plana con signos de haber estado emergida sobre la superficie del mar hasta un momento no determinado del pasado, cuando acabó por hundirse a 1.000 metros bajo las aguas del Atlántico.
Científicos británicos exponen el tesoro de Tropic
Fue en 2017 cuando Tropic salió del anonimato científico y pasó a la primera plana internacional después de que el Centro Nacional de Oceanografía del Reino Unido junto al IGME e investigadores de varias universidades anunciaran el descubrimiento de grandes concentraciones de telurio, un metal muy apreciado en la alta tecnología, en las costras de ferromanganeso que lo recubren.
Según informó entonces la BBC en su página web, los responsables del descubrimiento calcularon que en Tropic podría haber unas 2.670 toneladas de telurio, o lo que es lo mismo, el equivalente a una duodécima parte de todo el consumo mundial de ese metal. Los científicos explicaron que la meseta que corona el monte Tropic está recubierta por una corteza rocosa de unos cuatro centímetros de espesor con altísimas concentraciones de telurio. De hecho, las muestras que extrajeron con robots submarinos presentaron una concentración de telurio 50.000 veces mayor de lo habitual en los yacimientos de este metal en tierra firme.
El líder de la expedición, Bram Murton, declaró entonces que esa corteza era “asombrosamente rica”, lo que hacía a esas rocas “increíblemente especiales y valiosas desde el punto de vista de los recursos”.
La revista Science le puso cifras al hallazgo: si los cálculos del equipo que exploró Tropic desde el buque James Cook eran correctos, en Tropic hay cobalto suficiente para construir 277 millones de coches eléctricos (54 veces la flota mundial actual de esos vehículos) y telurio bastante para fabricar paneles solares que cubrirían por sí solos la mitad del consumo de electricidad del Reino Unido, la séptima potencia económica del planeta.
Expediciones españolas
Sin embargo, años antes de que se conocieran los datos de la expedición científica británica, España había realizado ya varias campañas oceanográficas en esa misma zona.
Ya en octubre del año anterior, 2016, el IGME, el IEO y la Universidad Complutense publicaron en Ore Geology Reviews un adelanto de la riqueza mineral de Tropic y de los montes vecinos Eco, Drago y The Palps, aunque sin citar expresamente al telurio. Esta es la composición, resumida, de una de las muestras de Tropic, la llamada DR16-13:
“En sus laderas y cima se encuentran extensos depósitos minerales de costras de ferromanganeso formadas durante últimos 30 millones de años. Los depósitos de óxidos de ferromanganeso de los fondos marinos representan la más importante fuente del planeta de elementos para la fabricación de productos de alta tecnología y aún están muy poco explorados”, dijo el IGME en 2016.
Reclamación ante la ONU
Las campañas realizadas por España, que se remontan a 2011, iban no solo dirigidas a conocer las características geológicas de esos montes submarinos y sus ecosistemas, sino también a documentar su petición a la ONU para extender su soberanía sobre la zona marítima que circunda Canarias más allá de las 200 millas, incluyendo a las abuelas de Canarias.
De hecho, el Gobierno español presentó en 2014 (tres años antes de la expedición británica) en Naciones Unidas una solicitud formal para extender hacia el oeste la plataforma continental de Canarias sobre una franja de océano situada entre las 200 y las 350 millas náuticas, con una superficie total de 296.000 kilómetros cuadrados (equivalente a casi toda la superficie de Italia). El monte submarino Tropic se encuentra dentro de ella.
Pero tras conocerse mundialmente la riqueza de Tropic, Marruecos aprobó en julio de 2017 la proposición de dos iniciativas legislativas que tenían como objetivo incluir las aguas del Sáhara Occidental en su propiedad y delimitar su frontera marítima con Canarias. Dos años después, en diciembre de 2019, el parlamento marroquí aprobó de forma unilateral dos leyes para extender sus aguas territoriales hacia las costas del Sáhara Occidental, un territorio pendiente de descolonización, e incluyendo a los codiciados montes submarinos en ellas.
Dio comienzo así una disputa entre ambos países en el seno de la ONU por la soberanía de las aguas y sus recursos submarinos. Sin embargo, hasta el momento, en las relaciones entre ambas naciones el asunto de las aguas territoriales, así como el espacio aéreo del Sáhara Occidental, ha quedado por el momento en un segundo plano. En la reunión mantenida en diciembre de 2025, ambos países firmaron una declaración conjunta para la reapertura de las aduanas en Ceuta y Melilla, pero se obvió el espinoso tema de las aguas y el espacio aéreo.
Mientras tanto, en Canarias, el pleno del Parlamento aprobó en 2021, con el voto en contra del PP y Ciudadanos, solicitar al Gobierno de España una moratoria a la minería submarina en el monte submarino Tropic hasta que se hubieran investigado los efectos sobre el medio ambiente marino. La propuesta, que fue redactada por Ecologistas en Acción Lanzarote, también solicitaba que se declarese la zona como área marina de importancia ecológica o biológica.