Un nuevo mapa rastrea en tiempo real los vertidos y su posible llegada a las playas de Canarias
El problema de los vertidos de aguas residuales en Canarias no es nuevo. Desde hace décadas se lleva arrastrando una crisis estructural que ha terminado por hacer mella en la tolerancia social. El colapso de las infraestructuras por un sistema de saneamiento incompleto ha hecho que más de 60 playas estén cerradas al baño actualmente. Un dato que ahora se podrá saber con precisión gracias a la creación de un mapa en tiempo real de los análisis oficiales del litoral.
Aunque Tenerife sigue saliendo mal parada -con 33 playas clausuradas-, el resto de islas tampoco se libra. Gran Canaria, Lanzarote, Fuerteventura, La Palma, La Gomera y El Hierro concentran otras 29 banderas rojas y 110 amarillas, una cifra que da buena cuenta de la magnitud de un problema que se extiende por todo el Archipiélago.
Ahora, a través de Vertidos Canarias, cualquier persona puede consultar en qué posición del semáforo se encuentra cada playa. La plataforma ha sido creada por el biólogo Romén Herrera, que decidió desarrollar esta herramienta después de comprobar de cerca un problema de salud pública que, asegura a este periódico, “no se está tratando como una prioridad en Canarias”.
El mapa permite conocer, para cada playa, la fecha de la última muestra disponible, recogida del último análisis oficial publicado por Sanidad en NÁYADE, el Sistema de Información Nacional de Aguas de Baño, así como su resultado y los valores registrados de Escherichia coli (E. coli) y enterococos intestinales, dos de los principales indicadores microbiológicos utilizados para controlar la calidad sanitaria de las aguas de baño.
A través de un semáforo de tres colores, la herramienta permite visualizar en qué estado se encuentra cada playa del Archipiélago. El rojo indica que la playa está pegada a un vertido y que, en ese momento, la lluvia, el viento o las corrientes están favoreciendo que llegue hasta ella. El amarillo señala que existe un vertido cerca, aunque las condiciones no estén contribuyendo tanto a su propagación.
El verde, por su parte, indica que no se localiza ningún vertido conocido cerca o que las condiciones no están favoreciendo que llegue hasta la playa. Pero hay una precisión que cabe destacar. Estar en verde no significa necesariamente que sea un “agua analizada y limpia”, resalta Romén. Dicho semáforo refleja la situación de los vertidos conocidos y las condiciones que pueden favorecer que alcancen la costa, pero no sustituye a los análisis sanitarios oficiales.
Qué diferencia hay entre Vertidos Canarias y los análisis de NÁYADE
Y ahí está precisamente una de las diferencias entre ambas herramientas. NÁYADE ofrece una medición sanitaria real, pero no en tiempo real, mientras que Vertidos Canarias trata de anticipar un riesgo que el laboratorio todavía puede no haber detectado. Las analíticas del sistema de información de la Consejería de Sanidad se realizan entre 9 y 21 veces al año, con una frecuencia quincenal o mensual, dependiendo de la temporada, y el cultivo de las muestras tarda uno o dos días. Esto introduce una limitación evidente respecto a la nueva plataforma, y es que puede no reflejar con exactitud las condiciones del agua en ese momento, sino las que presentaba cuando se tomó la muestra.
La plataforma de Herrera funciona de otra manera. Su modelo incorpora distintas variables, entre ellas, corrientes, viento y localización de los puntos de vertido, para calcular hacia dónde puede desplazarse la contaminación. Bajo la herramienta de pluma moderada, se puede observar un mapa de calor que prevé la dirección que está tomando ese vertido y su posible afección sobre la costa. También señala los límites legales establecidos para cada bacteria: 500 UFC por cada 100 mililitros para Escherichia coli (E. coli) y 185 UFC por cada 100 mililitros para los enterococos intestinales.
El mapa también muestra los vertidos y emisarios autorizados
Esa información que no aparece en NÁYADE y ahora sí lo hace en Vertidos Canarias se recoge de Grafcan, el sistema cartográfico del Gobierno de Canarias, que permite identificar qué vertidos y emisarios están registrados en cada momento y muestra también si cada uno de esos puntos cuenta o no con autorización.
A NÁYADE se suma además otra controversia. El sistema recoge las aguas de baño incluidas en el censo oficial, pero no todas las playas, calas o zonas de baño del Archipiélago forman parte de ese registro. La normativa concentra los controles en aquellas zonas en las que se prevé una afluencia importante de bañistas, de manera que existen espacios del litoral que quedan fuera de la vigilancia periódica. Si una zona no está censada, tampoco existe la misma obligación de someterla a controles sanitarios rutinarios. El resultado es un punto ciego en la vigilancia de la calidad del agua que Vertidos Canarias trata precisamente de cubrir.
Es por ello que un vertido puede producirse entre dos muestreos y no aparecer en ninguno de ellos. También puede ocurrir que el punto donde se toma la muestra no coincida con el lugar en el que se está produciendo el vertido.
El objetivo de Herrera es que esa información sirva también para conocer qué ocurre fuera de los controles sanitarios periódicos. No solo en las playas que están cerradas, sino en aquellas que no forman parte del censo, en los periodos entre dos análisis y en las zonas próximas a puntos de vertido.
Los últimos cierres por contaminación evidencian el problema
Los episodios recientes demuestran que no se trata únicamente de un problema heredado. Durante los últimos meses, distintas zonas del litoral canario han vuelto a quedar temporalmente fuera del uso recreativo por problemas de contaminación. Playa Jardín, en Puerto de la Cruz, se ha mantenido entre una apertura y cierre intermitentes desde agosto. Ese mismo mes, la playa de Bajamar, en La Laguna, fue clausurada durante 24 horas tras detectarse un episodio de contaminación por enterococos.
Y el problema ha seguido apareciendo en septiembre. El pasado 8 de septiembre, el Ayuntamiento de Yaiza ordenó el cierre temporal de la playa pequeña de Playa Blanca, en Lanzarote, después de detectar un vertido de aguas residuales provocado por una avería en una estación de bombeo próxima a la costa. Precisamente hoy, 11 de septiembre, otra playa de Tenerife, playa El Cabezo, se ha cerrado por contaminación fecal. Las reaperturas quedan condicionadas a los resultados de las muestras de Salud Pública. Casos como este evidencian que la contaminación del litoral no es un fenómeno puntual ni circunscrito a una isla concreta, sino un problema que continúa aflorando y que obliga a combinar los controles sanitarios con herramientas capaces de anticipar dónde y cuándo puede producirse un episodio de contaminación.