Francisco de Paula, el artista esclavizado que pintó una obra cumbre del barroco canario
Un pintor esclavizado del siglo XVIII de Las Palmas de Gran Canaria es el autor de una de las obras clave del barroco canario. La pieza es una imagen de la Virgen del Pino, patrona de la Diócesis de Canarias y una de las principales figuras de veneración católica de Gran Canaria. Francisco de Paula nació esclavo y perteneció a otro artista, Alonso de Ortega, de quien aprendió el oficio y quien tras su muerte le concedió la libertad. “La historia del cuadro es todavía mucho más importante. Porque aparte de ser la Virgen del Pino, está retratando un tema de la sociedad de entonces”, reconoce Javier Pueyo, conservador del servicio de Museos del Cabildo de Gran Canaria.
Francisco de Paula nació en 1688 en la capital grancanaria. Era propiedad de un pintor, dorador y carpintero muy conocido en la isla en aquella época, Alonso de Ortega, que poseía cuatro esclavizados más. Tal y como comenta Juan Concepción, doctor en Historia del Arte por la Universidad de La Laguna (ULL) que ha estudiado la pieza, nada se sabe sobre cómo llegó Francisco de Paula a la casa de la familia de Ortega: o su madre al ser esclava tuvo que entregarlo para que sirviera como esclavizado o fue adquirido en compra por el artista. Durante su vida al servicio de Ortega aprendió sobre pintura y restauración de la mano de su maestro y amo.
Como prosigue el especialista en arte, Ortega muere en 1721 y deja instrucciones relevantes en su testamento. “Hay una cuestión curiosa. Alonso de Ortega le concede carta de libertad a sus esclavos, pero con la condición de que uno de ellos, Francisco de Paula, atienda a la hija de Alonso de Ortega, y que, cada cierto tiempo, le aporte un real de plata”, detalla Concepción. Después de 33 años como esclavizado, De Paula se vio obligado a entregar una parte de sus ganancias obtenidas gracias a su trabajo a la misma familia que lo había esclavizado. Además, el historiador revela que el testamento especifica que le concede la mitad de sus herramientas de trabajo y la madera, siempre con la misma condición de que entregue la moneda de plata. De lo contrario volvería a ser un esclavizado de la familia. Una vez que consigue su libertad, se casa y se marcha a vivir a la actual calle Fernando Galván, en el casco histórico de Las Palmas de Gran Canaria.
Aparte del cuadro de la Virgen del Pino, Pueyo enumera que también elaboró otras piezas, como la peana de la Virgen de las Nieves en El Palmar de Teror y un retablo para la Virgen del Pino en la Ermita de San Roque, en la capital.
Concepción añade que también trabajó, junto a su maestro, en el adorno de la capilla mayor de la iglesia de Teror, aunque recalca que es difícil conocer con exactitud sus obras, ya que muchas están perdidas o se hallan en colección particular. En cualquier caso, su obra más destacada fue la pieza dedicada a la patrona de la Diócesis de Canarias, la cual pintó en torno a 1720-1730. Este cuadro, que reúne las características del barroco canario, de dimensiones 200 por 142 centímetros, es una vera efigie -una representación fiel-, colocada en su nicho, con un cortinaje rojo que se abre y rodeada de querubines. La obra, tal y como detalla Concepción, fue un encargo de un músico de la catedral de Santa Ana, Diego Durón, hermano del conocido compositor Sebastián Durón.
En sus primeros años, estuvo alojada en la ermita de los Remedios de la capital de la isla hasta el fallecimiento del músico. Después fue entregada en herencia a una sobrina. Más tarde, la familia Batlló se hizo con el cuadro y con los años lo vendieron al Cabildo de Gran Canaria, según Pueyo. Ha sido expuesto en varias ocasiones, la última en 2023 en la exposición Isla de Arte organizada por el Cabildo de Gran Canaria.
Una ciudad de esclavizados de origen africano
La llegada de los castellanos y de otros europeos, como los genoveses, a las Islas Canarias, supuso la instauración del sistema esclavista. Desde el siglo XVI hasta el siglo XIX miles de personas secuestradas del continente africano y sus descendientes formaron parte de la población de prácticamente todas las islas del Archipiélago. “En el siglo XVII, los esclavos de Guinea eran unas 2.000 personas que se habían bautizado en la iglesia del Sagrario, en Las Palmas de Gran Canaria”, subraya Pueyo. Así que no era de extrañar que personas como Alonso Ortega, de clase social acomodada, tuvieran a personas esclavizadas en sus casas y en sus trabajos. Un fenómeno que se dio no solo en Canarias, sino en el resto de España. Concepción apunta que el caso de Francisco de Paula resuena al de Juan de Pareja, pintor esclavizado y mano derecha de Velázquez, y cuyo famoso retrato, pintado por el propio artista sevillano, se encuentra en el Museo Metropolitano de Nueva York.
Francisco de Paula murió en 1768 y fue enterrado junto a su maestro en la iglesia de Santo Domingo. Además, fue el precedente de una estirpe de artistas en Las Palmas de Gran Canaria. Su cuadro más famoso, ahora en los fondos artísticos de la Casa de Colón, podrá ser disfrutado por el público en poco tiempo. El futuro Museo de Bellas Artes de Gran Canaria (MUBEA), que prevé su apertura para finales de este año, albergará la pieza, tal y como señala Pueyo. “En el MUBEA habrá una sala, que ya hemos diseñado, en la cual estará esta pieza de la Virgen del Pino junto al conocido grabado de Manuel Salvador Carmona y José Rodríguez de la Oliva, del cual el Museo del Prado tiene un ejemplar que recientemente ha expuesto. Ambas, compartirán espacio con otros artistas canarios de la talla de Juan de Miranda o Luján Pérez. Esto ayudará a comprender mejor la pieza y a que brille con luz propia”, recalca.
Con su exposición pública, se contribuirá a revelar un episodio de la historia de la ciudad. “Hay muchos temas que a lo largo de la historia han quedado un poco apagados. Y el tema de la esclavitud es uno de ellos. Y yo creo que ya es el momento de contar las cosas como tienen que ser”, remata.