La portada de mañana
Acceder
Zapatero tendrá que declarar ante el juez Calama por siete delitos
“Trump solo está ganando tiempo”: los iraníes afrontan con escepticismo el acuerdo
Opinión - 'El circo Andic y la responsabilidad de los medios', por Neus Tomàs

El Valencia asfixia a un huérfano Canarias y le quita la segunda plaza

Efe

Valencia —

El Valencia Basket asfixió a un Iberostar Tenerife que echó en falta a los lesionados Javier Beirán y Nicolás Richotti y al que arrebató la segunda plaza de la clasificación con una exhibición defensiva que sólo un breve resquicio de esperanza a su rival en el inicio del último cuarto.

Desde el principio, la defensa del Valencia ahogó al Tenerife y eso le permitió dominar casi desde el inicio pese a no estar especialmente inspirado en el tiro. Pero su seriedad defensiva mantuvo intacta su confianza y poco a poco de la mano de Antoine Diot y Guillem Vives y con un inspirado Luke Sikma abrió hueco (21-10, m.10).

El equipo de Txus Vidorreta, huérfano de Nico Richotti y de Javi Beirán, nunca estuvo cómodo, el único camino al aro que le quedó fueron las penetraciones de San Miguel y Bassas pero no les sacó partido. El 1 de 15 que firmó en la primera parte desde la línea de tres le lastró toda la primera parte (38-19, m.20).

En el arranque de la segunda parte, un par de acciones de Fran Vázquez parecieron querer cambiar la cara del Tenerife pero Diot no tardó en devolver al equipo canario a su triste realidad.

El base francés, sin apenas esfuerzo, volvió a llevar la ventaja más allá de los veinte puntos y pareció acabar con cualquier opción visitante pese a la seriedad de Grigonis.

Pero tan claro se lo vio el equipo de Pedro Martínez que en el inicio del último cuarto levantó el pie del acelerador unos minutos y el Tenerife lo aprovechó.

El atrevimiento ofensivo de Bassas y la intimidación defensiva de Niang, inédito hasta entonces, se combinó para hacer pensar al conjunto de Txus Vidorreta que aún tenía una opción (60-49, m.32).

No fue así, Diot volvió del banquillo para ponerse a los mandos del Valencia y con la inestimable ayuda de Fernando San Emeterio activaron al siempre productivo Pierre Oriola, que anotó ocho puntos casi seguidos y acabó de fulminar al Tenerife.