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Tierras raras en Fuerteventura

La empresa que busca tierras raras en Fuerteventura presenta otro proyecto junto a la montaña protegida de Tindaya

La búsqueda de tierras raras en Fuerteventura se extiende también a La Oliva. El Gobierno de Canarias ha publicado el tercer y último proyecto presentado hasta ahora por la empresa constructora Tenáridos. El grupo Satocan quiere hallar minerales en otras 75 cuadrículas mineras que abarcan un total de 25,07 kilómetros cuadrados del municipio situado más al norte de la isla. La mayor parte del terreno objeto de estudio está en una Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y, además, limita con el Monumento Natural de Tindaya

“En la búsqueda de elementos de tierras raras en la isla de Fuerteventura se han identificado una serie de complejos plutónicos alcalinos con carbonatitas que contienen depósitos de gran interés”, comienza la documentación del proyecto, publicada en el área de Minas de la web de la Dirección General de Industria. El objetivo de Tenáridos-FV-01. Pl. Muley es hallar estos minerales que, según la empresa, son útiles para la metalurgia, los sistemas de memoria en comunicaciones y ordenadores, usos nucleares, cerámicas o vidrios, entre otras aplicaciones. 

Esta tercera investigación, al igual que las planificadas en Puerto del Rosario y en Pájara, prevé prolongarse durante tres años. El primero de ellos cuenta con un presupuesto de 140.650 euros y tiene como fin realizar una evaluación preliminar y una exploración geofísica. Las perforaciones exploratorias y los análisis químicos llegarían el segundo año, con una partida de 448.000 euros. El tercer año incluiría la evaluación económica, el estudio de impacto ambiental y la fase de desarrollo del proyecto, con 170.000 euros. 

De los tres permisos solicitados hasta ahora, la empresa contempla para La Oliva el presupuesto más alto, con un total de 770.000 euros. Para buscar tierras raras en 56 cuadrículas mineras del municipio de Pájara, Tenáridos invertirá 624.700 euros. En el proyecto de Puerto del Rosario, que abarca 1,34 kilómetros cuadrados, gastará 41.800 euros. 

La documentación publicada apunta que la prospección de mineralizaciones de tierras raras es compleja. Las bajas concentraciones en estos elementos son “difíciles o imposibles” de detectar por análisis químicos rutinarios. Por esta razón, son necesarias otras técnicas como la activación neutrónica. Las técnicas de investigación incluyen trabajos de gabinete, de campo y de laboratorio, con el fin de “delimitar en el espacio el potencial recurso de tierras raras”. 

Según incluye Tenáridos en el proyecto, este grupo de minerales es esencial para diversas aplicaciones tecnológicas e industriales y para la transición ecológica. Son “componentes críticos” para la fabricación de dispositivos electrónicos, vehículos eléctricos, turbinas eólicas y “una amplia gama de tecnologías verdes y de alta tecnología”.

Monumento Natural

En una extensa presentación de 131 páginas, la constructora se compromete a “desarrollar de forma sostenible” la actividad de investigación, con el fin de que los trabajos planificados se desarrollen “de forma respetuosa con el medio ambiente”. La empresa asegura que los trabajos “no suponen ningún peligro para la salud de las personas y no se utilizarán procesos o métodos que puedan dañar el medio ambiente y, en particular, suponer riesgos para el agua, el aire, el suelo, la fauna o la flora, sin causar molestias ni afectar negativamente al paisaje ni a lugares que representen un interés especial”. 

En este punto, los mapas y las coordenadas incluidos en el proyecto evidencian que las cuadrículas mineras situadas más al sur limitan con el Monumento Natural de Tindaya, ubicada a poco más de un kilómetro de la parcela número 20. La montaña de Tindaya tiene la categoría de Bien de Interés Cultural por la alta concentración de grabados rupestres que conserva. Situada en La Oliva, tiene una superficie de 182,61 hectáreas y una altura máxima de 400,48 metros sobre el nivel del mar. Forma parte de la Reserva de la Biosfera de Fuerteventura, declarada por la UNESCO en 2009 y ha sido declarada área de sensibilidad ecológica. 

Estos mapas también muestran que la superficie en la que la empresa quiere trabajar se solapa casi en su totalidad con la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) de Lajares, Esquinzo y costa del Jarubio. Son varias las especies que transitan por esta zona. Entre ellas están el alcaraván común, el halcón tagarote (una especie protegida), la pardela cenicienta o la hubara, un emblema de la fauna del Archipiélago que está en riesgo de desaparecer. 

La búsqueda de minerales en la isla ha enfrentado al Ejecutivo autonómico y a las administraciones locales, que se han posicionado en contra de estas prácticas “dañinas para el territorio”. La presidenta del Cabildo de Fuerteventura, Lola García (CC), ha advertido que la solicitud para investigar y perforar en La Oliva afecta a casi el 10% de la superficie del municipio. García ha tildado de “falta de respeto institucional hacia la isla” que el Gobierno canario haya admitido a trámite las tres peticiones. “Se han cursado tres solicitudes para perforar Fuerteventura en busca de las famosas tierras raras y, en los tres casos, nos hemos enterado a través de una publicación en el Boletín Oficial del Estado”.