La borrasca Celia ha provocado en Canarias un centenar de incidencias eléctricas provocadas por fuertes rachas de viento, según la compañía Endesa.
La mayoría de las llamadas han sido de ciudadanos y de los alcaldes y concejales de los distintos ayuntamientos canarios alertando sobre el desprendimiento de cables sobre la vía pública y de postes eléctricos que se precipitaron peligrosamente al suelo afectando en determinados casos al tráfico rodado.
Además, se ha contabilizado la caída puntual de varias torres metálicas, las más aparatosas en los municipios de Moya y Candelaria. Las estructuras eléctricas elevadas fueron literalmente dobladas por la fuerza del viento hasta precipitarse al suelo.
En otros casos se han visto dañados aisladores, contactos entre los conductores de electricidad, así como fusibles fundidos, a causa de objetos que elevan el vuelo movidos por el viento como plásticos, lonas o entoldados.