Ecologistas en Acción rechaza la ampliación de la depuradora de Tías por “riesgo ambiental”

Ecologistas en Acción se ha mostrado en contra de la ampliación de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Tías (Lanzarote) por apostar por la centralización del tratamiento de aguas residuales, ya que considera que genera “riesgo ambiental”.

Por contra, aboga por alternativas “sostenibles y descentralizadas” a base de fitodepuradoras, según ha explicado el colectivo este lunes.

Los ecologistas lamentan “el avance de un modelo insular de depuración de aguas que apuesta por grandes infraestructuras centralizadas, costosas y con riesgo ambiental”.

Y recuerdan que el Ministerio para la Transición Ecológica publicó el pasado 30 de junio en el Boletín oficial de la provincia (BOP) de Las Palmas el anuncio de expropiación forzosa y establecimiento de servidumbres que afectarán a un total de 311 terrenos, en su mayoría dedicados a labores agrícolas o pastos, situados en los municipios de Yaiza y Tías.

“Existe una alternativa real, económica y sostenible: se trata de pequeñas estaciones depuradoras de tipo natural (fitodepuración), que consumen poco territorio, no requieren energía eléctrica, no generan olores ni vertidos al mar, y se integran en el medio natural sin impacto paisajístico”, asegura Ecologistas en acción.

Para la organización, “este tipo de instalaciones ofrece alta eficiencia depurativa, permite reutilizar el agua para usos no agrícolas como el riego de jardines, y requiere un mantenimiento mínimo y bajo coste económico”, con lo que consideran que estos sistemas distribuidos por núcleos de población de entre 2.500 y 5.000 habitantes permitirían “mantener la propiedad pública de los caudales recuperados” sin que suponga “una carga económica”.

Además, explica que el uso de agua regenerada no resuelve el problema de la sequía, debido a su volumen limitado, e introduce nuevos peligros: riesgo de acumulación de metales pesados en la cadena alimentaria y salinización secundaria de los suelos agrícolas, algo especialmente grave en islas áridas como Lanzarote y Fuerteventura.

“El agua desalada sigue siendo, para usos agrícolas y ganaderos, una opción más segura que la regeneración, sin suponer un coste significativamente mayor y sin comprometer la salud del suelo ni de los productos agropecuarios”, concluye.