Puertito de Adeje

Cuna de Alma ofrece 12.000 euros a la familia Galindo, pero el suelo para el futuro 'beach club' vale 15 veces más

Obras de Cuna del Alma, en el Puertito de Adeje, junto a la nave empaquetadora

Natalia G. Vargas

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Las obras para construir villas de lujo en el Puertito de Adeje (Tenerife) cercan la nave de la familia Galindo. El inmueble, en primera línea de playa, tiene más de 80 años de historia. En el pasado funcionó como empaquetadora de plátanos y desde hace un tiempo era el lugar de encuentro familiar. En el futuro próximo, el proyecto turístico Cuna del Alma transformará esta nave en un beach club. La Junta de Compensación del proyecto ha ofrecido a su propietario, Jesús Galindo, 12.000 euros por la expropiación. Sin embargo, una nueva tasación cifra en más de 180.000 euros el valor real de la nave. 

Cuando el complejo turístico echó a andar en 2021, el justiprecio expropiatorio que la Junta de Compensación ofreció a la familia era de 12.668,31 euros. De esta cifra, 8.847,28 euros se correspondían con el valor del suelo, 3.378,66 euros con “otros bienes o derechos a indemnizar” y 442,36 euros para compensar la afección que la expropiación pudiera generar en los propietarios.

Ahora, una nueva valoración del inmueble solicitada por los propietarios y emitida el 15 de diciembre de 2025 eleva la cifra a 182.724,17 euros: un justiprecio de 174.023,02 euros a los que se suma un 5% por afección (8.701,15 euros). Según ha podido confirmar este periódico, esta tasación se aportará a la denuncia administrativa que la familia prevé interponer contra la promotora si no alcanzan un acuerdo sobre la expropiación.

El informe de valoración, elaborado por el arquitecto Pablo Miguel Fragoso, concluye que, debido al mal estado constructivo de la nave almacén, no se determina ningún valor de construcción. Lo que sí tiene en cuenta es el potencial económico de este terreno de 83,88 metros cuadrados de superficie. Según el documento, se estima que la instalación del club de playa de Cuna del Alma en este enclave costero generará a la empresa unos ingresos de 5.000 euros al mes, ''de acuerdo con los ratios de este tipo de negocio''.

Además, prevé que el beach club podrá usarse durante 15 años sin que la promotora tenga que acometer ninguna rehabilitación importante, por lo que los gastos mensuales para el mantenimiento supondrán apenas un 20% de la renta prevista. 

De la descripción del lugar con la que arranca la tasación se desprende el valor estratégico de la nave, que llegó a ser también un centro de interpretación y regeneración del ecosistema marino en Canarias. El documento subraya la alta presión turística a la que está expuesto el Puertito de Adeje, incidiendo este factor “en la dinámica inmobiliaria y el valor del suelo”. 

La accesibilidad, el entorno costero y la proximidad a los principales núcleos turísticos del sur de Tenerife son factores que, según el informe, ''inciden positivamente en su valoración inmobiliaria''. A estos elementos se suma también el clima estable, que convierte al Puertito en un lugar ''especialmente favorable para el uso resdiencial y turístico''.

Juan Galindo, hijo de Jesús Galindo, lleva ya cinco años luchando por conservar la nave o, en su defecto, lograr una expropiación justa. Su padre tiene 80 años y, además, es diabético, cardiópata y enfermo oncológico. “Mi padre lo lleva como puede. Está muy enfermo y yo intento que le afecte lo menos posible. Él querría estar más en primera línea, pero ni su enfermedad ni yo se lo permitimos”, contó el hijo en una entrevista concedida a este periódico.

Villas millonarias

Las villas de lujo que la empresa Segunda Casa Adeje S.L. construye en el Puertito costarán hasta 2,3 millones de euros. Según los anuncios que la promotora ha publicado en el portal Idealista, el chalet con el precio más bajo tiene 188 metros cuadrados y cuesta 680.400 euros. En su promoción, la empresa presume de ''visión sostenible'', a pesar de que las obras fueron suspendidas hasta en tres ocasiones: por destrozar un yacimiento arqueológico, por empezar los trabajos sin evaluación de impacto ambiental y por suponer una amenaza sobre la viborina triste, una especie de flora con protección especial en Canarias. 

Todos los expedientes caducaron y, hasta ahora, solo se ha vuelto a abrir el relacionado con la destrucción de yacimientos. La Dirección General de Cultura y Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias propuso una sanción de 229.503 euros a la empresa por provocar un daño irreversible sobre el patrimonio. El Ejecutivo autonómico redujo a menos de la mitad la sanción que se había propuesto durante la pasada legislatura, que ascendía a los 600.000 euros. 

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