Joan Tardà: “Si no logramos el frente que propone Rufián y gana la derecha, se nos caerá la cara de vergüenza”
De entre todas las reacciones que ha despertado la propuesta de Gabriel Rufián para las próximas elecciones generales, ninguna puede ser tan entusiasta como la de Joan Tardà. El histórico independentista no solo es el hombre que más ha defendido el frente de izquierdas desde ERC, sino también un padre político para el actual portavoz de la formación en el Congreso, donde ambos hicieron un tándem bien avenido entre 2016 y 2019.
Ahora, los dos están de acuerdo en que es el momento de formar listas conjuntas entre los partidos de izquierdas y están convencidos de que eso maximizaría los escaños ante una derecha crecida y extremada. Mientras Rufián estira en público y gracias a su presencia mediática, Tardà lo hace orgánicamente, a través de propuestas dentro del partido, y en conversaciones con militantes de base de todo el espectro de izquierdas.
¿Qué opina de la iniciativa que ha emprendido Gabriel Rufián? ¿Cómo cree que debería materializarse?
El mensaje troncal de Gabriel Rufián fue que en cada circunscripción solo debería haber una candidatura que ideológicamente se sitúe a la izquierda del PSOE. Esto obliga a hacer procesos de convergencia y a que las formaciones políticas intenten conformar una lista de unidad popular, que no necesariamente implique renunciar a sus siglas. Es la única posibilidad para que la izquierda ganara algún escaño en un buen número de circunscripciones. Si no es así y hay varias candidaturas situadas ideológicamente a la izquierda del PSOE, muy posiblemente no saldrá ninguna.
En 2023 ya hubo una candidatura única a la izquierda del PSOE, que fue Sumar junto a Podemos. ¿Cuál sería la diferencia ahora? ¿Que Esquerra, Bildu y BNG se integren en esta suma?
No, yo no estoy hablando ni de Galicia ni de Euskadi. Hablo de los territorios en los que las izquierdas tienen mayor presencia a través de Izquierda Unida, Sumar y Podemos. El único factor positivo que ha cambiado es que ha crecido la conciencia de los peligros que comportaría la victoria de PP y Vox. La alarma se ha socializado y estos peligros que están latentes deben transformarse en acción. Como en estos momentos buena parte de la ciudadanía se siente poco estimulada para la participación, hace falta despertarla.
¿Y cómo se hace?
¿Cómo podemos hacernos merecedores, las izquierdas, de esa confianza algo frustrada por parte del electorado de izquierdas o por parte del electorado de cultura izquierdista? Pues haciendo lo que, tal vez, no espera de las izquierdas: ser capaces de unirnos. El gran valor de Rufián ha sido poner dentro de una habitación muy pequeña un gran elefante, que es el grito a la unidad, y merece que todo el mundo le esté agradecido por tener esa voluntad. El debate sobre la unidad de las izquierdas irá creciendo.
"Un frente de izquierdas podría ganar las elecciones catalanas en 2028"
Yo le preguntaba por la candidatura resultante, la candidatura de la unidad de las izquierdas, ya fue la que salió el 2023, si dejamos aparte Catalunya, Euskadi, Navarra y Galicia. Por tanto, la diferencia con lo que proponen ahora, ¿cuál sería?
La diferencia de la candidatura sería, de entrada, mantener la unidad y no dar ningún paso atrás. Si no das ningún paso atrás, estás en condiciones de poder hacer frente. Si plantas cara, tienes alguna posibilidad de ganar. Repito, lo que ha cambiado es que, básicamente, en estos momentos, potencialmente se está en condiciones de transformar el miedo en acción. Eso es lo que ha supuesto el paso adelante de Rufián.
Si no somos capaces de hacer una sola candidatura, si no somos capaces de conformar ahora un frente popular y gana la derecha, se nos caerá la cara de vergüenza. Porque la derecha históricamente siempre que ha llegado a la Moncloa ha estado al menos ocho años. Si eso se repite, dentro de dos, tres, cuatro años, cuando estemos sufriendo las consecuencias de la victoria del PP y de Vox, de un Gobierno de Feijóo y Abascal, entonces, inevitablemente, se llamará a la movilización. Y entonces alguien dirá: “Hombre, ¿y por qué no pusisteis toda la carne en el asador, al menos para intentarlo, en el 2027?”.
Habla usted de la parte del Estado donde esta unidad ya se dio en 2023. Pero, ¿y en la otra? ¿Cree usted que Esquerra y los Comuns deberían formar una candidatura única en Girona, Tarragona, Lleida y Barcelona?
No solo ERC y Comuns. ERC, Comuns, CUP, Comunistes... Es decir, el criterio debería ser el mismo. En 1936, en España se presentó el Frente Popular.
Con un sistema electoral muy diferente.
Sí, sí. Pero, en España, el Frente Popular. Y, en cambio, en Catalunya, el Frente Popular se llamó Front d'Esquerres. Pero era lo mismo. En Catalunya, en las elecciones del 2027 y las del 2028, las catalanas, tendría que haber una sola candidatura también conformada por un frente de izquierdas de Catalunya que agrupara a los partidos independentistas y soberanistas de izquierdas. El objetivo sería que hubiera una papeleta también del frente de izquierdas de Catalunya donde figuraran los logos de Esquerra Republicana, de los Comuns, de la CUP, de los Comunistes... y, a poder ser, personas de movimientos sociales. Si en Catalunya hacemos un frente de izquierdas, puede ser un ejemplo en el resto del Estado.
Pero una candidatura conjunta entre ERC y Comuns corre el riesgo de perder votantes que la vean demasiado independentista y de perder votantes independentistas que consideren que no es suficiente.
Creo que esto es una leyenda urbana. Primero, porque la sociología catalana está cambiando a velocidad vertiginosa. Segundo, porque Esquerra ya no tiene votante nacionalista. Y, entre otras cosas, porque estamos hablando justamente de una unidad popular. En los años 60 y 70, el PSUC, que era un partido leninista con representación en la tercera internacional, estaba no solo a favor, sino que impulsaba la autodeterminación. Y, en cambio, durante décadas, lo que postuló era restaurar el Estatut del año 32. ¿Por qué? Porque se trataba justamente de construir pasarelas para que las clases populares de los 60 y 70, muy conformadas por la migración española, se fueran incorporando a la lucha de clase y nacional.
¿Ha dicho que querría que esta candidatura de frente de izquierdas se repitiese en 2028, en las elecciones catalanas?
Sí, para ganar las elecciones. Un frente de izquierdas estaría en condiciones de hacerlo. Y si no pudiera ganarlas, sí al menos sacar un resultado tan bueno que pudiera conformar un gobierno con el PSC en el que las fuerzas autodeterministas tuvieran una relación casi de igual a igual. Es lo del darwinismo: no gana el más fuerte, sino el que mejor se adapta. Pues el autodeterminismo, el soberanismo, el independentismo… lo que debe hacer es adaptarse a la nueva configuración de las clases populares.
¿Entonces el objetivo es, sobre todo, 2028?
Para que haya una lista de unidad popular en 2028, tiene que intentarse en las generales de 2027. Sin derrotar a los conformismos, los atrincheramientos y los sectarismos del 2027, no habrá éxito en 2028. Además, si ganan PP y Vox, y empiezan a aplicar solo el 30% de su programa electoral, sufriremos mucho. Comenzarán por la inmersión lingüística, dejando a cientos de miles de hijos de nuevos catalanes sin la posibilidad de convertirse en bilingües. Y probablemente veamos un pacto sociovergente.
¿De PSC y Junts?
Naturalmente. Si PP y Vox ganan en Madrid en 2027 y el Gobierno empieza a atacar a Catalunya, como seguro que la atacarán, PSC y Junts tendrán muchas razones para hacer una gran coalición de defensa de Catalunya. Y si les falta algún voto, harán una presión enorme a ERC para que les blanquee la sociovergencia. Esto significa que tendremos un gobierno de derechas en Catalunya que estará legitimado, o se legitimará, porque plantará cara a las bestias de Madrid.
En las elecciones del 2023, los comunes lograron 30.000 votos más que Esquerra Republicana. ¿Cree que le toca a los Comuns liderar la candidatura de unidad popular con ERC?
Esto a mí me parece, entre comillas, anecdótico. Es decir, si realmente los partidos políticos, en 2027, vieran la necesidad de conformar un frente de izquierdas de Catalunya, querría decir que empiezan a hablar de todo.
Quien lidera las listas y el orden de los puestos suele ser muy relevante.
No tengo ni la más remota idea. Yo trabajo para que en Catalunya en el 2027 haya un frente de izquierdas que integre los tres o cuatro partidos que hay en Catalunya. Un frente de izquierdas.
"El paso adelante de Rufián supone transformar el miedo en acción"
¿Entiende que la dirección de Esquerra lo haya rechazado, como también lo ha hecho Bildu y BNG?
Por parte de Bildu y BNG no tengo ni idea, no lo conozco. Por parte de Esquerra, en el Consejo Nacional en el que se aprobó el reconocimiento de Àgora Republicana [la corriente interna que lidera Tardà], ya salió la demanda de que se hiciera un debate profundo, mantenido durante unos meses, territorializado en las bases para que puedan pronunciarse sobre si vale la pena o no romperse la cara para que exista esta candidatura de unidad. La idea es que el independentismo y el soberanismo de izquierdas vayan juntos. No entiendo por qué David Fernàndez, Gerardo Pisarello, Oriol Junqueras o Joan Tardà o cualquier persona de izquierdas, en el contexto actual, tenemos que votar candidaturas diferentes.
¿Cuál cree que es la razón del rechazo de la dirección de Esquerra? Junqueras ha sido muy claro al respecto.
Oriol Junqueras dijo que Esquerra se presentaría. Sí. Y, efectivamente, yo quiero que en el 2027 Esquerra se presente.
Junqueras dijo que con sus propias siglas.
Y yo lo mismo, tan solo añado que dentro de una candidatura de frente de izquierdas en Catalunya. Y ese debate, la dirección de Esquerra no lo rechaza, se hará e irá creciendo. Me gustaría oír que los compañeros del grupo digan que este debate también lo harán. Y que los Comuns digan que también debatirán sobre esta cuestión. Y es posible que se concluya que la mayoría de militantes de Esquerra o de los Comuns crean que esto no toca ahora. Lo que está claro es que lo que quizás hoy no es mayoritario, tal vez lo sea dentro de unos meses.
Ustedes ya habían llevado al Congreso Nacional de ERC una enmienda que iba en esta misma línea hace un año, pero se rechazó por mayoría.
Sí, pero, de igual modo, hay otros textos sobre los que podía colgarse esto [la coalición de izquierdas]. Hay un texto donde se habla de la colaboración de ERC con las fuerzas independentistas y, también, con otras izquierdas del Estado a favor del referéndum. Los textos de los congresos son muy interpretativos; después está el trabajo político de determinar cómo se concretan. Lo que es evidente es que, ante un debate de esta importancia, la militancia tiene derecho a volver a hablar.
¿Por qué ese frente popular que defiende no incluye al PSC, que también es un partido que se define como de izquierdas y catalanista?
Porque si lo que queremos hacer ya es difícil, con el PSC sería imposible. Y debemos asumir el principio de realidad. Yo lo que quisiera es recuperar la voluntad de compromiso histórico que ya fue incipiente con el tripartito. Una alianza de las formaciones que consideran que decidir la articulación de Catalunya con España mediante una solución democrática hace imprescindible implicarnos en la necesidad de que en España gobiernen las izquierdas; y cuanto más izquierdas, mejor. Bajo la idea de que salvaguardar la cohesión social, garantizar la integración en una sola Catalunya de todos los ciudadanos, es decir, derechos, deberes y vidas dignos para todos, exige que al menos la socialdemocracia no caiga, ni en Madrid ni aquí.
Usted defendió el pacto de investidura con Illa. ¿Cómo cree que ha resultado, un año y medio después?
La idea era que la relación con el PSC fuese de confrontación y colaboración. Venimos de dónde venimos. Hay personas que en 2018 ya dijimos que era necesario ir hacia la construcción de una solución que interpelara al PSC y que el PSC interpelara el independentismo. De lo que se trataba era de iniciar una nueva fase en la que el PSC participase de la construcción de la izquierda soberanista y el independentismo participara de la construcción de la solución del PSC y, al final, hubiera una síntesis donde las clases populares construyeran una solución democrática donde el consenso fuera mayor autogobierno.
¿Cree que es verdad que Sánchez ahora mismo va, como le dice su socio, con el freno de mano?
Yo lo que sé es que el PSOE de ahora no tiene nada que ver con el PSOE que quería pactar con Albert Rivera. Solo me preocupa saber la profundidad de este cambio y si va a existir el efecto péndulo el día que desaparezca el Sánchez. Siempre me ha estremecido los que dicen que el PSC y el PP son lo mismo, me estremece pensar que algunos frivolizan las consecuencias de la victoria del PP y de Vox, como si aquí en Catalunya no tuviera consecuencias.
Una de las lecturas del acto entre Delgado y Rufián, más allá de toda la parte de la unidad de la izquierda, fue una especie de enmienda a eso que la extrema derecha llama “la izquierda woke”. Hablaron de inseguridad o del burka. ¿A usted le gustó lo que escuchó?
No solo me gustó, sino que respiré cuando oí de lo que hablaban. Hay que asumir todos los debates, incluso los incómodos, porque si no los remata Vox. A medida que hablas con personas de ideología de izquierdas más ligada a la realidad y a los movimientos sociales, menos acomplejadas son sus afirmaciones.
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