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Alejandro Fernández, el barón del PP al que Feijóo no logró torcer el brazo

Alberto Núñez Feijóo junto a Cuca Gamarra y Alejandro Fernández, en enero pasado

Arturo Puente

Barcelona —
7 de mayo de 2026 22:03 h

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Las experiencias cercanas a la muerte no tienen de por sí nada de especial. Antes o después, todos pasamos por una. La gracia es que solo algunos viven para contarlo. Alejandro Fernández, el actual presidente del PP catalán, es uno de ellos, aunque su muerte hubiera sido solo política.

No hay muchos políticos que puedan contar que el líder de su partido estuvo decidido a decapitarle y que de ese trance, no solo salió airoso, sino que acabó obligando a su jefe a reconocer que no puede con él. Fernández, nacido hace 49 años en Tarragona, puede decir todo eso y, además, pretende sellarlo públicamente en el próximo congreso de su formación, que debería llegar este verano.

El cónclave, todavía sin fecha, debería celebrarse en junio o julio, pero quizás se posponga a septiembre. El PP catalán se prepara para un congreso esperado desde 2021, pero tranquilo, sin aspavientos, y en el que todos los pasos se pacten con Génova. Tras años de absoluto desencuentro entre Fernández y Alberto Núñez Feijóo, el consenso ahora sí es posible, una vez la continuidad del primero ha quedado garantizada.

Las razones de por qué quiso Feijóo defenestrar a Fernández son casi tan difusas como su resistencia. En su reciente libro A calzón quitao (La Esfera de los Libros), donde Fernández se expresa como anuncia en el título, se describe una mecánica histórica en la que el PP catalán siempre ha acabado subordinado a los intereses del PP nacional como un facilitador de los entendimientos entre Génova y el nacionalismo catalán.

Ocurrió en tiempos de dos líderes tan importantes, pero también tan diferentes como Josep Piqué o Alejo Vidal-Quadras, según las tesis de Fernández. Algo parecido pasó cuando el líder gallego se quedó, en septiembre de 2023, a unos pocos escaños de la Moncloa. Sin digerir su derrota, Feijóo se abrió a explorar una posible relación con Junts, descontando el daño que eso podía hacer a sus siglas en Catalunya.

Fernández se opuso, y se opone, a cualquier intentona por esta vía. Su tesis, que ha acabado imponiendo a expensas de jugarse el cargo, es que el PP catalán debe anteponer sus propios intereses para tener un perfil propio en Catalunya, no subordinado a Convergència y sus herederos.

Esta posición, a su entender, en Catalunya solo puede fraguarse con un PP enfrentado a la vez a la izquierda y al independentismo de Junts. “No puede haber ningún acuerdo con quienes dicen que lo volverán a hacer”, suele repetir el tarraconense.

Una de las paradojas de esta historia es que, si Fernández sobrevivió a la decisión de Feijóo de forzar su relevo fue precisamente gracias a la debilidad del PP catalán. En 2024, el PP nacional tanteó la posibilidad de que una gestora se hiciera con las riendas de la sucursal catalana, pero encontraron un partido mermado, con solo tres diputados en el Parlament y dos alternativas, Ciudadanos y Vox, a las que le hubiera encantado que los conservadores se autoinfligiesen una crisis. Mejor no mover el avispero, pensaron.

Fernández, indultado, logró triplicar sus votos poco después. Y eso le salvó.

Más singular aún es que, en vez de asumir un papel complaciente dada su delicada situación, Fernández ha actuado durante todo el tiempo de choque con Feijóo como una voz dispuesta a contradecirlo.

No solo criticó el intento de acercamiento a Junts, sino también los contados pactos que el líder de la oposición ha suscrito con el Gobierno, por ejemplo para renovar órganos judiciales. En este sentido, Fernández siempre se ha insertado en la línea de Isabel Díaz Ayuso o, más concretamente, en las tesis de Cayetana Álvarez de Toledo, que en varias ocasiones ha sido su gran valedora.

El último choque fue respecto a la llamada “prioridad nacional”, que Fernández había llegado a calificar de “antesala del fascismo” cuando figuraba en el programa de Vox y que el PP acabó haciendo suyo en el acuerdo para gobernar Extremadura. Fuentes de la dirección catalana explican que en este caso el choque no es tal, ya que Fernández se refería a la concepción de la prioridad nacional de la extrema derecha y, en cambio, avala la forma en la que su partido la ha traducido en el acuerdo.

Un congreso que confirmará a Fernández con el plácet de Feijóo

En la dirección del PP catalán aseguran que la relación entre Fernández y Feijóo ha mejorado mucho en los últimos meses. “Antes la comunicación era escasa y ahora es frecuente”, explican, y añaden que todos los temas que tienen que ver con Catalunya intentan decidirse de forma consensuada.

El congreso del PP catalán que se celebrará en los próximos meses seguirá esa dinámica. No será una revolución ni ideológica ni de organización. La decisión más visible es reafirmar a Fernández y hacerlo de la mano de Feijóo, lo cual es un importante cambio de rasante. Los nombres de nueva dirección se consensuarán también con Génova, aunque hay algunas cosas que ya se dan por hechas, como la salida del actual secretario general, Santi Rodríguez, sin sintonía con el presidente.

Tampoco está previsto, al menos en la dirección del PP catalán, que Daniel Sirera asuma nuevos roles. El abogado, considerado el catalán más cercano a Feijóo, es actualmente el jefe del grupo en el Ayuntamiento de Barcelona, un rol importante pero que no tiene oportunidad de rivalizar con el presidente del partido. Fernández, como el gato escaldado, hasta del agua fría huye.

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