Rufián y Emilio Delgado reclaman un “bloque histórico” para enfrentarse a la derecha: “Hay que ganar provincia a provincia a Vox”
Un bloque histórico para ganar a la extrema derecha. Una alianza de todas las izquierdas para ganar “provincia a provincia” en escaños a Vox. Y una nueva forma de interpelar a la sociedad para recuperar a las clases trabajadoras que ha perdido la izquierda. Es la propuesta que han tratado de plantear este miércoles entre Gabriel Rufián y Emilio Delgado en la sala Galileo Galilei de Madrid, el acto que ha centrado la conversación sobre la izquierda desde su anuncio.
“Yo no quiero ilusionar, yo quiero ganar. Eso exige ciencia, de método, y exige de orden. Porque si no, repetiremos la historia. Decía un sabio que si la historia si se repite, se repite como farsa. Intentamos hacer algo diferente”, ha planteado el portavoz de ERC en una de sus primeras intervenciones de la charla entre ambos dirigentes, moderada por la periodista Sarah Santaolalla.
“Yo no planteo esto en términos de ilusión pero tiene que haber una chispa inicial que active algo. Ese algo es igual de importante que la unidad. Podemos incluir siete partidos en la misma caja pero si esos partidos no alcanzan el 15% no hacemos nada”, ha opuesto Delgado, el dirigente de Más Madrid.
Ambos han coincido en el diagnóstico, en que hay una extrema derecha en auge que acapara el discurso y que empieza a penetrar incluso en las clases trabajadoras. Aunque las fórmulas que han puesto sobre la mesa no son siempre las mismas. Mientras Rufián ha centrado el debate en los mecanismos electorales, en el acuerdo entre las izquierdas estatales, nacionalistas, independentistas y soberanistas, Delgado ha pedido hablar de otra forma de asuntos clave como la inmigración.
“Yo quiero ganar provincia a provincia en escaños a Vox. ¿Qué sentido tiene que 14 izquierdas representando lo mismo si nos presentemos en el mismo sitio? ¿Qué sentido tiene? Esto es antiaparato”, ha dicho Rufián en la charla en la que no ha estado la dirección de su partido, Esquerra Republicana, aunque sí de Más Madrid, el partido de Delgado.
“Ciencia, método y orden. Si no nos van a fusilar políticamente por separado. La pregunta es: ¿quién se presenta en Girona? ¿Quién en Sevilla? ¿Quién en Coruña? ¿Quién en Madrid? ¿Vale la pena que sigamos compitiendo entre nosotros par ver quien es más puro? ¿Para ver quien hace mejores tuits? Me da igual. Vienen ilegalizaciones, encarcelamientos. Un sufrimiento social terrible”, ha insistido Rufián.
El dirigente de ERC ha dejado claro que no está pidiendo a nadie que renuncie a sus siglas o a sus ideas. Tampoco a la autodeterminación de Catalunya en pos de una lista conjunta de la izquierda. “Lo único que pido es que por primera vez en nuestra historia, orden, ciencia y método. Provincia a provincia. ¿Cómo se gana a Vox? Lo demás son tuits”, ha dicho.
Rufián sigue sin ser claro en su ambición para la izquierda, pero ha dado algunas pistas más sobre lo que quiere: un acuerdo por territorios para no dejar ni un solo voto a la extrema derecha. “Requiere un acto de generosidad inédita por parte de todos los partidos de la izquierda”, ha advertido. Y ha apostillado una idea que repite en los últimos días, que a los partidos independentistas como EH Bildu y el BNG puede que les vaya mejor solos en las próximas elecciones. Pero de qué sirve eso, se ha preguntado, si Santiago Abascal termina siendo vicepresidente.
“Lo que pido es que se entienda que tenemos que competir con esta gente. Ganar escaños provincia a provincia. Que hay gente más arraigada al territorio que otras y que quizás nosotros también podemos ayudar pidiendo el voto por ejemplo para esta gente”, ha explicado.
Incluso ha propuesto un grupo parlamentario compartido, al que ha puesto nombre: “Grupo interparlamentario coordinado común”. “Propongo tres o cuatro puntos programáticos en común de las izquierdas que después de un debate intenso y muy interesante de las cúpulas de los partidos se presenten con ciencia y orden provincia a provincia”, ha dicho. “Cada uno en su casa y antifascismo, derecho a la autodeterminación y dignificación de las condiciones de vida en la de todos”, ha propuesto.
Delgado se ha centrado mucho más en el contenido, en la línea de lo que expone desde hace días en diferentes entrevistas y platós. Que la izquierda ha regalado determinadas banderas a la derecha que debe recuperar, como la libertad o la seguridad.
“Me preocupa mucho separar lo que es un nazi violento, una amenaza, del chaval que empieza a recibir señales de la derecha y se las come”, ha ejemplificado Delgado. “Hay que acercarse para decirles que uno no tiene que renunciar a su masculinidad para ser feminista” y que la libertad de las mujeres “también es libertad para los hombres”, ha añadido después.
El dirigente de Más Madrid ha recuperado una anécdota del dirigente británico Owen Jones en uno de sus libros en la que cuenta cómo en algunas reuniones políticas gente muy progresista no hacía ninguna broma sobre minorías pero sí se reían de los 'chavs', los jóvenes depauperados y desclasados por las políticas neoliberales de Margaret Thatcher.
“Hay muchas cosas que hacen que muchos jóvenes cuando llegan a esos espacios sienten que no son suyos. La izquierda ha dejado de ser tan permeable para los chavales de la periferia como lo era antes. La gente de la periferia no viene a la política a hacer de telonero de nadie. Y que estén estos chavales dentro es fundamental para ampliar el alcance de la izquierda, tanto como la unidad”, ha defendido.
Ambos han coincidido en este punto. Han reprochado a cierta izquierda que no sea capaz de hablar de la inmigración reconociendo, en su análisis, que hay ciertos problemas, que la gente “tiene miedo”, según ha dicho Rufián.
“En nuestras sociedades tiene que haber derechos y obligaciones, te llames Adolfo o te llames Brahim. El burka es una salvajada, porque si somos izquierda laica de verdad no podemos permitir que se invisibilice a las mujeres de esa manera. No puede ser. El velo y el hábito de una monja española forma parte de cierta libertad religiosa que yo respeto. El burka es una animalada. Y esto nosotros creo que tenemos que defenderlo. Sin manías. Sin que nadie nos diga que no, que entonces eres un racista”, ha lanzado.
Delgado ha insistido en esa línea. “Cuando alguien no puede vivir en un barrio porque hay problemas, necesita que la gente hable de eso. Hay barrios en los que los niños no pueden bajar a la calle porque hay movidas y quien diga que eso no es así es porque no ha vivido nunca en un barrio así”, ha dicho el dirigente de Más Madrid.
El acto organizado por los dos dirigentes ha superado las expectativas iniciales. Las entradas que pusieron a disposición de la gente volaron en apenas minutos y este miércoles había una larga cola a la entrada de la sala Galileo.
No solo ha despertado mucho movimiento entre la sociedad, también entre los partidos políticos que inicialmente recibieron con suspicacia la noticia. Han acudido finalmente dirigentes de todos los partidos de Sumar, incluidos miembros de la dirección de Más Madrid, con quien Delgado ha mostrado divergencias públicas. Finalmente el partido ha enviado a varias personas de la dirección, entre ellas el concejal del Ayuntamiento de Madrid, Eduardo Rubiño, o la diputada estatal Alda Recas.
También ha acudido Lara Hernández y Lander Martínez por parte de Movimiento Sumar, mientras que los Comuns han delegado en Gerardo Pisarello. IU, que inicialmente no tenía previsto asistir, ha decidido mandar al final a gente de la dirección de Madrid, como la secretaria general Carolina Cordero.
Entre las figuras políticas más destacadas hay diputadas de Esquerra Republicana como Etna Estrems o Inés Granollers, el diputado de Compromís Alberto Ibañez o el candidato de CHA a las Cortes de Aragón, Jorge Pueyo.
Además de diferentes cuadros de Más Madrid que apoyan la iniciativa de Delgado, como el diputado autonómico Jorge Moruno o Nacho Murgui, también se han acercado algunas figuras alejadas de la política institucional como la exvicepresidenta de la Mesa del Congreso con Unidas Podemos Gloria Elizo, la exdiputada de Podemos en la Asamblea de Madrid Carolina Alonso o Roberto Sotomayor, el último candidato del partido de Ione Belarra al Ayuntamiento de Madrid, que intentó acercarse a Sumar en los últimos años y ahora apoya a Delgado.
Quienes no han estado precisamente han sido los dirigentes de Podemos, a quienes Rufián ha enviado un guiño. “Quiero hablar de una izquierda que respeto muchísimo”, ha dicho. “Hablo de Podemos”, una formación “imprescindible para la izquierda”. “Pablo Iglesias para mí es el mejor de nuestra generación”, ha llegado a asegurar, provocando un murmullo entre el público de Madrid que ha asistido al evento. “Irene Montero es una fuerza de la naturaleza”, ha añadido, para concluir: “Yo les quiero en todo esto. Quien crea que esta gente sobra se equivoca”.
La charla entre ambos se configuró por fuera de las direcciones de sus partidos. Ambos representan un perfil parecido en sus respectivas organizaciones, con discursos que apelan más allá de sus electorados tradicionales. Y eso, entre otras cosas, les ha convertido en personajes díscolos. El portavoz de ERC, de hecho, ha jugado con la idea de una posible expulsión de su partido. “Aunque me vaya a mi casa esta tarde, aunque me hicieran dimitir, me da igual. Creo que compartimos esta responsabilidad”, ha dicho.
Delgado ha recogido ese mensaje y ha pedido a los partidos ir más allá. “Esto no se para solo con una coalición de partidos, que también. Pero creo que esto va mucho más allá. Necesitamos levantar un bloque histórico a la altura de lo que tenemos delante. Eso implica movilizarnos a todos los niveles, implica abrir la conversación fuera de las direcciones de los partidos y que los partidos abran una discusión en la que los militantes se sientan interpelados, que no están solo para pegar carteles”, ha dicho.
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