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Aburto defiende que Bilbao no ofrecerá información sobre el origen de los detenidos frente al criterio de su partido, el PNV

El alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto

Maialen Ferreira

Bilbao —

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El alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, ha aseverado que su Ayuntamiento, en contra del criterio de la Ertzaintza y de la Policía de Donostia, ambas bajo control del PNV, no ofrecerá datos sobre el origen de los detenidos, pese a que el presidente del PNV, Aitor Esteban, haya asegurado no estar “en absoluto” de acuerdo con esta decisión. “Soy del PNV, siempre he sido leal y sigo siendo leal. He hablado con el presidente de mi partido, he hablado con el presidente del partido en Bizkaia [por Iñigo Ansola] y está todo aclarado”, ha expresado Aburto, tras la presentación este miércoles del 'Diagnóstico de la Seguridad en Bilbao' elaborado por el grupo de investigación en Criminología Aplicada y Psicología Ambiental de la Universidad del País Vasco (EHU).

“No puedo olvidar que soy el alcalde de todos los bilbaínos y bilbaínas, ni que hay un pacto de gobierno con el PSE-EE -que se opone a que se hagan públicos estos datos-, que se debe preservar porque es un valor importante. Los socios de Gobierno compartimos en este caso el criterio. Lo compartimos también en el seno del pacto de seguridad que compartimos también con Elkarrekin Bilbao y con EH Bildu”, ha aclarado el alcalde, en la misma línea que la concejala de Seguridad, Amaia Arregi, también del PNV que aseguró en el pleno de finales de enero que “el origen de las personas no justifica la actividad delictual, no aporta nada” y vincular “inmigración a delincuente, es un gravísimo error, que lo único que viene es a generar sensación de inseguridad”.

Según ha explicado Aburto, la representación política de su partido han hecho matizaciones y han asegurado que “hay que tener en cuenta las circunstancias políticas y sociales de cada municipio”. “En este caso, la de Bilbao es que hay un pacto por la seguridad. Por eso, cuál sea o deje de ser la opinión que pueda tener Juan María Aburto sobre un tema concreto, no es relevante. Tenemos que trabajar en política de seguridad desde una perspectiva colaborativa, y creo que es cada vez más necesario y así lo entendemos, que la política de seguridad de Bilbao sea compartida con la Justicia, con otras instituciones, con otras Policías y con la ciudadanía. Y en eso nos vamos a seguir empeñando, vamos a seguir siendo persistentes porque es mucho lo que nos jugamos”, ha concluido.

El informe presentado este miércoles por el criminólogo y profesor de la Universidad del País Vasco (EHU), César San Juan, destaca que “el caso de Bilbao ilustra de manera clara la diferencia entre seguridad real y seguridad percibida: mientras que los niveles de victimización se han mantenido prácticamente estables en los últimos años, la percepción de seguridad ha descendido cerca de un punto”. Es decir, que no coinciden los datos reales con la percepción de la ciudadanía.

En gran parte esto ocurre, según detalla el informe, por culpa de los medios de comunicación. “Los datos confirman que la realidad de la delincuencia y la percepción ciudadana no evolucionan de forma paralela, sino que se influencian mutuamente a través del filtro de la comunicación. Por un lado, un aumento (o evento puntual) de delitos puede atraer la atención de los medios, generando mayor cobertura informativa y, con ello, elevando la preocupación social. Por otro lado, una ciudadanía más preocupada tiende a demandar y consumir más noticias sobre seguridad, incentivando a los medios a intensificar ese tipo de contenidos. Esta retroalimentación circular crea un bucle en el que la sensación de inseguridad puede alimentarse independientemente de cambios objetivos mínimos”, sostiene el documento.

Al plantear la pregunta “¿Es Bilbao una ciudad segura?”, el informe determina que en términos generales sí. En el estudio se compara a Bilbao con las principales metrópolis del país, como Madrid o Barcelona y sostiene que estas ciudades presentan tasas de criminalidad significativamente más elevadas, tanto en términos absolutos como relativos, debido a “factores estructurales que incluyen flujos masivos de población, actividad turística intensa, una mayor presencia de delincuencia organizada y una oferta comercial y de ocio mucho más amplia”. “En este contexto, Bilbao aparece como una ciudad considerablemente más segura: la incidencia de delitos violentos es sustancialmente inferior, la presión delictiva está menos asociada a fenómenos de macro-movilidad y la sensación de seguridad ciudadana es notablemente más elevada. Esta comparación permite situar a Bilbao en una posición destacada dentro del conjunto de las grandes áreas urbanas españolas”, recoge el documento.

Cuando se compara con otras ciudades de menor tamaño, como Zaragoza, A Coruña, Gijón o Valladolid Bilbao presenta una tasa de criminalidad total algo más elevada que la mayoría de estas ciudades, y ello se explica principalmente por su mayor dinamismo urbano y económico dentro del área metropolitana. Sin embargo, en lo que respecta a delitos graves, las diferencias prácticamente desaparecen: Bilbao mantiene niveles muy reducidos de violencia, comparables o incluso inferiores a los de estas ciudades. “Así, la mayor tasa global no refleja un entorno más peligroso en términos de integridad física, sino una mayor exposición a delitos leves propios de los centros urbanos con actividad económica sostenida”, detalla el informe.

En cuanto a las cifras aportadas, la investigación aclara que al finalizar 2024 Euskadi mostraba niveles de delitos algo superiores a los de 2019, pero con menos criminalidad violenta en espacios públicos y mucho más peso de la ciberdelincuencia que en el pasado reciente. En conjunto, el total de Bilbao bajó de 31.392 delitos (2023) a 29.388 en 2024, consolidando la tendencia descendente tras el pico de 2022. “Los delitos sexuales son aún minoría en términos cuantitativos, pero el ritmo de crecimiento y su fuerte impacto social exigen prioridad política y operativa, especialmente en prevención, atención a víctimas y persecución efectiva”, aclara el informe, que concluye que “Bilbao se mantiene en niveles moderados de criminalidad comparada, pero, no obstante, el Ayuntamiento no minimiza el problema y lo aborda como una prioridad en la ciudad”.

Además del diagnóstico, en el informe se incluyen recomendaciones orientadas a reforzar las políticas públicas municipales desde una perspectiva preventiva, comunitaria y transversal, que entiende la seguridad como un elemento clave de la cohesión social y de la calidad de vida, entre las que destacan reforzar la seguridad mediante el entorno físico y la disuasión visible; atacar las raíces sociales de la delincuencia y el incivismo; reducir el miedo y la sensación de inseguridad actuando sobre incivismos y cercanía ciudadana; adoptar una estrategia proactiva, transparente y pedagógica en materia de seguridad y consolidar un modelo de seguridad colaborativo, transversal y evaluable.

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