Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
Los humanos seguimos jugando a la ruleta rusa con los virus letales
Terror a bordo de un buque atacado por Irán: “El fuego lo cubría todo”
Opinión - 'Feijóo y el arte de callar a tiempo', por Esther Palomera

La silicosis sigue en plena explosión en España con más de 600 nuevos casos en 2025: “Te trunca todo con 27 años”

Francisco Manuel Aragón, enfermo de silicosis y presidente de la asociación de víctimas ANAES.

Laura Olías

11 de mayo de 2026 22:28 h

0

“No puede ser que una encimera te quite la vida y eso es lo que está pasando ahora”. Francisco Manuel Aragón trabajaba en una marmolería haciendo encimeras de piedra artificial, habituales en muchas cocinas. Pero cada vez tenía “más tos”, como varios de sus compañeros, y “pinchacitos en el pecho”. Fue al médico de cabecera, que le detectó una silicosis crónica simple. Tenía 27 años. “Fue un palo. Con 27 años tienes ganas de vivir, un proyecto de vida... se te trunca todo”. Esta enfermedad profesional progresiva e incurable, lejos de reducirse, está en plena explosión en España. El año pasado registró un nuevo récord: 632 nuevos casos.

Francisco Manuel Aragón hoy es presidente de la Asociación Nacional de Afectados y Enfermos de Silicosis (ANAES), con sede en Chiclana (Cádiz). Junto a él, muchos otros trabajadores y sus familiares pelean desde hace años por visibilizar el auge de la silicosis en España, que muchos tildan de “epidemia”. Empezó a aflorar a finales de la pasada década, convirtiendo esta dolencia –de las más antiguas y vinculada en los siglos pasados a la minería– en la principal enfermedad de carácter profesional en Andalucía.

A nivel estatal, en el año 2000 se detectaron 15 casos. Cifra que se ha ido disparando desde finales de los 2000 y que ha llegado más de 600 nuevos partes de silicosis el año pasado, según el Observatorio de Enfermedades Profesionales (CEPROSS) del Ministerio de la Seguridad Social.



Se trata de una patología crónica por la inhalación de polvo de sílice cristalina, que afecta principalmente a la capacidad respiratoria de los afectados, pero que también se está relacionando con “enfermedades reumatológicas autoinmunes sistémicas (esclerosis sistémica, artritis reumatoide, etc.), cuya relación está suficientemente acreditada por la evidencia científica”, destaca Mariano Sanz, responsable de Salud Laboral de CCOO.

Con poco más de 40 años, a Francisco Manuel Aragón “el simple hecho de subir una escalera” ya le supone una dificultad. “Nos cuesta respirar”, explica el presidente de ANAES, que tomó las riendas de la asociación tras la muerte de su primo, después de un trasplante de pulmón. “Es la última oportunidad que tenemos porque no hay tratamiento para que no avance la enfermedad. Vivió unos 15 días tras el trasplante”, lamenta.

El mayor foco: el aglomerado de cuarzo

En 2023, el Gobierno creó un Grupo de trabajo, “Sílice cristalina respirable”, dentro de la Comisión Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo para abordar esta situación, con presencia de los sindicatos y las empresas. El reciente crecimiento de la enfermedad implica a “nuevos sectores de riesgo” que no son la minería, apuntan en el Ministerio de Sanidad, que encargó un informe publicado el año pasado, bajo el título La remergencia de la silicosis en España, con la participación del catedrático de la Universidad de Granada (UGR) Alfredo Menéndez y la investigadora del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) Catherine Cavalin, especialistas en esta enfermedad.

En el Ministerio de Sanidad explican que “el sector con mayor crecimiento ha sido la 'Fabricación de otros productos minerales no metálicos', en particular el 'Corte, tallado y acabado de la piedra', actividad en la que se incluyen las empresas que trabajan con aglomerados de cuarzo y también las que procesan piedra natural”. Le siguen los sectores de extracción de piedra natural o roca ornamental, y a más distancia, la construcción.

Chiclana (Cádiz), así como Montemayor (Córdoba), han concentrado gran parte de las marmolerías que en Andalucía trabajaban el aglomerado de cuarzo, principalmente el Silestone –producido por el gigante almeriense Cosentino– y el Ceasarstone –de Levantina–, y ahora suman gran parte de los afectados.

Como Raúl Herrero, de 50 años, también en ANAES y que trabajó en marmolerías desde 1998 hasta finales de 2016, cuando le detectaron una silicosis crónica complicada. “Me llamó el neumólogo al trabajo y me dijo: 'Deja lo que estés haciendo y vente para la consulta'. No volví a pisar más el taller desde ese día”, explica el trabajador. Tenía entonces 40 años. Tuvo que formarse para ser conductor de autobús porque con la incapacidad total no podía mantener a su familia. Ha estado trabajando hasta el año pasado, cuando inició una baja por el deterioro de su enfermedad.

Raúl Herrero explica que en sus últimos años como marmolista, los servicios de prevención de la mutua les hacían radiografías y exámenes anuales para vigilar su salud. “Ya empezaban a sonar más los casos de silicosis”, recuerda, pero nunca le advirtieron de nada. “Pongo mucho en duda que alguien mirara esas radiografías. O por lo menos, un experto”, lamenta. Fue su médico de cabecera el que le apremió a hacerse pruebas, que revelaron que tenía silicosis, con la enfermedad ya en grado avanzado.

Raúl Herrero, enfermo de silicosis de 50 años y antiguo marmolista de encimeras de piedra artificial.

Aunque hasta el momento los casos de silicosis se ubicaban más en los trabajos con piedra artificial, y no en su fabricación, en los últimos años han aflorado diagnósticos de extrabajadores y trabajadores de la fábrica de Cosentino en Cantoria (Almería) con la enfermedad, organizados en torno a la asociación ASAC (de Afectados por Silicosis de Aglomerado de Cuarzo), presidida por Fernando Arévalo. “Cosentino decía que en la fábrica no había casos y no era cierto, en la asociación tenemos solo 50 personas y hay muchas más”, afirma Arévalo.

Fuentes de la multinacional almeriense responden que pueden afirmar “con claridad que los casos confirmados durante el periodo de alta en Cosentino son aislados en relación con el volumen total de personas que han trabajado y trabajan en nuestros centros productivos”, aunque no concretan su número. Sostienen además que “la rotación de profesionales entre distintas empresas del sector hace especialmente complejo determinar con precisión en qué periodo laboral se origina cada enfermedad profesional”.

Hace unos meses, el Instituto de Medicina Legal (IML) constató que los médicos subcontratados por las mutuas de prevención para detectar cuanto antes indicios de silicosis entre los trabajadores de Cosentino no diagnosticaron la enfermedad cuando ya podían hacerlo. Esto les provocó el “agravamiento evitable” de sus condiciones de salud, según el informe forense incorporado en una causa judicial sobre estas demoras.

Falta de prevención y de información

El Ministerio de Sanidad explica que el incremento observado en las últimas dos décadas en el sector del corte, tallado y acabado de la piedra artificial se ha relacionado con el periodo del boom inmobiliario, “en la mayoría de las ocasiones acompañado por déficits en la prevención”. “Dado el largo periodo de latencia de la silicosis, de 10-15 años, o más, consideramos que los casos actuales de silicosis son, en su gran mayoría, la consecuencia de estas exposiciones masivas a sílice en estos sectores de actividad”, indica el departamento de Mónica García.

La duda es cuándo se llegará al pico de nuevos casos de silicosis fruto de estos años de uso intensivo del aglomerado de cuarzo y de la escasa prevención, y también cuál será la situación de la enfermedad a partir de entonces. Fuentes de Cosentino señalan que, “gracias al refuerzo continuo de las medidas de prevención y seguridad en los centros de trabajo que manipulan materiales con sílice cristalina, cabe esperar que la evolución natural de estos casos sea progresivamente descendente en los próximos años”.

La patronal de marmolistas Fedesmar señala al propio material como el punto de inflexión de la escalada de afectados. “Obviamente, la manipulación masiva de materiales con alto contenido de sílice cristalina (más del 93%) como los denominados aglomerados de cuarzo han sido el elemento detonante de esta enfermedad en el sector”, sostienen. “Antes de su incorporación, cuando se trabajan exclusivamente materiales naturales, la silicosis no se conocía como enfermedad profesional vinculada a nuestro sector”, indican en la organización patronal.

Desde Fedesmar recuerdan que en muchos casos los enfermos son “los propios empresarios”, que tenían talleres familiares, y que adolecieron de “desinformación” o información “sesgada” o “confusa”. Cosentino reconoció hace años en los tribunales que no facilitó la información necesaria a marmolistas que enfermaron de silicosis.

Fue el caso de D. A. C., que trabajaba con su padre y dos hermanos en un taller de marmolería. “Hacíamos encimeras de aglomerado de cuarzo. Enfermamos todos”, explica el afectado, al que detectaron la silicosis con 36 años. Uno de sus hermanos ha fallecido por la enfermedad y también un primo, dedicado al mismo sector. “Es horroroso. Siempre estamos asustados”, reconoce D. A. C., que destaca que en el taller aplicaban medidas preventivas, “pero eran insuficientes para ese material nuevo” del que asegura que desconocían el riesgo.

“Los servicios de prevención tampoco fueron alertados de los riesgos que la manipulación de estos materiales provocaba para el trabajador”, añaden en Fedesmar, que denuncian también que “la propia administración tampoco actúa con la eficiencia y rigor esperado cuando se manifestaron los primeros casos en el sector”. En Andalucía, se creó un plan específico, el Programa Integral de Silicosis de Andalucía en el manipulado de aglomerados de cuarzo, conocido como PISA, que el Gobierno del PP de Juanma Moreno dejó caducar y al que no ha dado continuidad pese al continuo auge de la enfermedad.

Cosentino lanzó por su parte hace un año una fundación (Premin) “para la prevención, mitigación e investigación de la silicosis”, de la que recelan la mayoría de asociaciones de afectados, sindicatos y varios investigadores contactados, por el conflicto de intereses que enfrenta la multinacional ante este problema de salud pública.

Raúl Herrero, en la sala de ejercicios de la Asociación ANAES (Asociación Nacional de Afectados y Enfermos de Silicosis), en Chiclana, Cádiz.

Asociaciones de víctimas piden la prohibición como en Australia

Las asociaciones de víctimas ANAES y ASAC, y cada vez más expertos de la comunidad científica –como ha ocurrido en California ante el aumento de casos en el Estado–, exigen actuar para frenar esta escalada de la silicosis.

En el sindicato UGT consideran que hay que acabar con “incumplimiento generalizado” de la normativa de prevención de riesgos laborales, afirma su responsable de Salud Laboral, Patricia Ruiz. Además, reclaman hacer un seguimiento exhaustivo de los trabajadores de los sectores expuestos al polvo de sílice cristalina. En CCOO exigen también “reducir el valor límite ambiental para adecuarlo al carácter cancerígeno de la sustancia” al 0,025 miligramos por metro cúbico, “la mitad del actualmente vigente”.

Este lunes, la Agencia de Salud y Seguridad en el trabajo británica (HSE) ha anunciado nuevas obligaciones para el sector del corte de piedra artificial, con medidas como la prohibición de corte en seco, una vigilancia periódica de la salud de los empleados y la sustitución a piedra artificial con un bajo contenido en sílice. “Existe piedra artificial con menor contenido en sílice y de la misma calidad, lo que elimina cualquier motivo para que las empresas no cambien a productos menos peligrosos”, ha sostenido la agencia, que ha llevado un trabajo de investigación de dos años, en colaboración con el sector.

En Cosentino afirman que su compromiso “con la seguridad sigue siendo firme e inequívoco”. “Desde 2022, toda nuestra producción contiene menos del 40% de sílice cristalina, y una parte muy relevante de nuestro portafolio, se sitúa por debajo del 10%. Además, recientemente hemos lanzado al mercado ECLOS, un nuevo producto que, entre otras prestaciones, destaca por no incorporar sílice cristalina en su formulación”, explican en la multinacional, donde consideran que “esta reducción del contenido de sílice cristalina representa un avance tangible que ayuda a los talleres de elaboración y corte a gestionar de forma más eficaz la exposición de sus empleados al polvo de sílice”.

Desde la patronal de marmolistas Fedesmar apuestan por estos materiales de bajo o nulo contenido en sílice cristalina, pero piden “transparencia en la información” así como estudios sobre sus posibles efectos en la salud. Algunas investigaciones, como esta publicada en la revista Nature, advierten de que no hay evidencia de los posibles riesgos para la salud de estos nuevos materiales, por lo que recomiendan una “evaluación toxicológica continua”.

Las asociaciones de víctimas ANAES y ASAC piden la prohibición de esta piedra artificial en España, como hizo en diciembre de 2023 Australia, al considerar que no había prevención posible para paliar los riesgos derivados de los aglomerados de cuarzo. La investigadora francesa Catherine Cavalin subraya el carácter participativo y el alto nivel científico del peritaje que realizó ese país antes de prohibir la importación y el uso de encimeras de piedra artificial. “Es muy específico y único en la historia de la salud laboral”. Reunió a expertos de distintas especialidades que estudiaron en profundidad el material entre 2019 y 2023, así como otro estudio paralelo de su Agencia de Salud en el Trabajo (Safe Work Australia).

Sanidad, en su informe de La remergencia de la silicosis en España, también emplazó a este debate, que “CCOO ya ha propuesto abrir” en el seno del Grupo de Trabajo de la Comisión Nacional, indica Mariano Sanz. Sin embargo, por el momento este Grupo de Trabajo no está en este punto. Acaba de finalizar un mapa de exposición a sílice cristalina respirable por actividades prioritarias, “que nos permita tener información sobre la caracterización de la exposición en las diferentes actividades”, indican en el Ministerio de Sanidad, y ahora se dirige a cumplir los otros dos objetivos marcados: un análisis del seguimiento del cumplimiento de la normativa y la elaboración de propuestas de mejora, así como la recomendación de buenas prácticas.

El catedrático Alfredo Menéndez advierte de que la magnitud del problema en nuestro país “genera estupor” entre los investigadores australianos o californianos, “que son los que están abordando este asunto en sus respectivos territorios”. España es uno de los países con más casos del mundo. “Hay más casos en Andalucía que en California, cuando la población de California triplica la de Andalucía. E incluso más casos en Andalucía que en toda Australia”, subraya el investigador. 

“Es incomprensible que un año después estemos donde estamos”, sostiene Alfredo Menéndez, ante la ausencia de un Plan de acción por parte del Grupo de trabajo de sílice cristina del Gobierno. Desde principios de 2000, “son 6.500 partes de una enfermedad crónica, incurable y tremendamente complicada de gestionar en el día a día. ¿A qué seguimos esperando?”, alerta. 

Etiquetas
stats