La guía de viajes estadounidense Fodor’s incluye a Canarias entre los ocho “destinos a reconsiderar” en 2026
La prestigiosa guía de viajes estadounidense Fodor’s Travel ha incluido a las Islas Canarias en su No List 2026, una lista de “destinos a reconsiderar” de cara a este año, por la presión “insostenible” sobre el territorio y las comunidades locales.
Según explica el portal, la lista es una selección anual “que no busca promover un boicot”. En el caso de Canarias, “detrás de las postales perfectas, el archipiélago vive una realidad de tensión creciente, marcada por récords de visitantes que tienen a los residentes cuestionando cuánto más pueden soportar sus islas”, subraya.
La publicación recuerda que solo en la primera mitad de 2025 las Islas recibieron 7,8 millones de visitantes y registró más de 27 millones de pasajeros aeroportuarios, lo que supuso un 5% más que el año anterior.
Según el diagnóstico de datos por parte de Fodor’s, destaca que el turismo aportaría “más de un tercio” del PIB y alrededor del 40% del empleo, aunque advierte del coste en servicios, infraestructuras y calidad de vida.
El portal recuerda que todo el descontento social se tradujo en las manifestaciones bajo el lema Canarias tiene un límite. Las protestas señalaron “tres problemas fundamentales que amenazan los cimientos de la vida isleña: el turismo masivo, los costes de vivienda disparados y la presión medioambiental”.
En su texto recoge declaraciones del fundador de la plataforma CanaryGreen.org, John Dale Beckley, quien destaca que los cambios regulatorios que permitieron el alquiler vacacional en plataformas como Airbnb y Booking.com han disparado tanto los precios de alquiler como el valor de las propiedades.
“Para muchos jóvenes ahora es casi imposible alquilar o comprar una casa”, explica Beckley.
La publicación recoge también declaraciones de la Asociación Tinerfeña de Amigos de la Naturaleza (ATAN) sobre la situación turística de Canarias; que la describe como una “invasión de alquileres vacacionales”.
“El acceso a la vivienda se ha vuelto prácticamente imposible debido a la proliferación de alquileres vacacionales”, declara un portavoz de la asociación a Fodor's .
Por otro lado, la presión demográfica flotante “está llevando al límite los recursos naturales”, y hace alusión a la emergencia hídrica en Tenerife del pasado año, “aunque los turistas rara vez perciben esta escasez, se siguen llenando piscinas y regando jardines ”como si nada ocurriera“.
La infraestructura de saneamiento es otro punto alarmante citado por Fodor's: se estima que 100 millones de litros de aguas residuales sin tratar o apenas tratadas vierten al mar cada día, inundando las playas con contaminación fecal.
Y añade que ATAN presenta un panorama aún “más desolador”: la continua llegada de nuevos residentes, principalmente europeos, “agrava la sobrepoblación, la degradación ambiental y la ocupación del territorio, dado el espacio tan limitado de las islas. Recursos esenciales como el agua también se están viendo forzados a su límite”.
Para muchos canarios, según el portal, el turismo es a la vez “un sustento y una carga”. Las islas dependen en gran medida del gasto de los visitantes, “pero los locales a menudo lo ven poco”. Beckley, quien lleva 25 años afincado en las islas, afirma: “El turismo trajo dinero y oportunidades, pero también concentró la riqueza. Hoy en día, la mayoría de los hoteles pertenecen a grandes grupos inversores, a menudo gestionados por extranjeros. Gran parte de los beneficios se van de las islas”.
A pesar de la mejora de la infraestructura y el aumento del nivel de vida, añade, “existe una creciente conciencia de que los verdaderos beneficios económicos del turismo no llegan a los locales”. Proyectos de base como Canary Green intentan construir alternativas.
Una identidad en riesgo
Más allá de la economía y el medio ambiente, existe una profunda preocupación cultural. ATAN advierte que se está perdiendo la identidad y el derecho a existir como comunidad: “El turismo se ha convertido en un turismo de fiesta ilimitado, de masas y, en gran medida, de bajo coste, que no viene a descubrir realmente las islas, sino a consumir un entorno ficticio”.
“Estamos perdiendo nuestra identidad, nuestra cultura y, en última instancia, nuestro derecho a existir como comunidad”, afirma el grupo. “El turismo se ha convertido en un turismo de fiesta ilimitado, de masas y, en gran medida, de bajo coste, que no viene a descubrir realmente las islas, sino a consumir un entorno ficticio”.
Desde Fodor’s Travel insisten en que el objetivo de la lista es “dar un respiro” a destinos sobreexplotados y una “llamada a la realidad envuelta en pasión por viajar responsablemente”.
La No List 2026 incluye también a la Antártida, Glacier National Park (EEUU), Isola Sacra (Italia), la región de Jungfrau (Suiza), Ciudad de México, Mombasa (Kenia) y Montmartre (París).
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