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Vox vuelve a romperse en la Región de Murcia, su principal caladero de votos: “La marca ha engullido a sus dirigentes”

José Ángel Antelo y Santiago Abascal en junio de 2025

Elisa Reche / Elisa M. Almagro

Murcia —

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La última crisis interna de Vox en la Región de Murcia, su principal granero de votos en el país, refuerza la impronta de un partido fuertemente centralizado bajo el liderazgo de Santiago Abascal, quien pone y quita 'reyes' en las comunidades autónomas sin ni siquiera levantar el teléfono. La dirección nacional contempló una destitución exprés del ya antiguo líder en la Región de Murcia, José Ángel Antelo, con la fórmula menos brusca para evitar “revuelo”. No lo ha conseguido, a pesar de la visita de la secretaria general adjunta de Vox, Montserrat Lluís, a Cartagena. El Comité Ejecutivo Provincial (CEP) dimitió en bloque a última hora de este jueves para que Madrid pudiera manejar una gestora, una maniobra que buscaba forzar su salida sin un cese directo. Este episodio se suma a otros choques recientes entre la cúpula nacional y dirigentes territoriales, y vuelve a evidenciar la tensión recurrente entre el control central del partido y sus estructuras autonómicas.“Siempre es la misma estrategia: forzar dimisiones. Ya ha pasado con Macarena Olona, el juez Serrano, Ortega Smith, ahora también en Valencia”, apunta una fuente cercana a la formación.

Lo acontecido esta semana es una repetición fotograma a fotograma de lo ocurrido en 2019 en la Región. La dirección nacional se hizo con el control de la célula provincial con el mismo método empleado estos días, con la dimisión en bloque de su Comité Provincial. Aseguraron que el entonces líder de la formación, Pascual Salvador, había dimitido por “acumulación de funciones”. Pero, ante todo, incidieron en la necesidad de “reforzar” la estructura interna del partido.

“Lo que pasa es que aquella vez fue pacífico. El partido dijo que dimitiera [el CEP] y la gente dimitió sin problema”, explican fuentes cercanas al partido. En el caso actual, aunque los integrantes del Comité lo han abandonado en bloque, no han conseguido que Antelo accediera a disfrazar su cese de dimisión: “Es una situación extremadamente extraña. Les he dicho que si me querían cesar que lo respetaría, aunque no lo entendería. Pero no me querían cesar por si se generaba revuelo en la Región de Murcia o en el ámbito nacional”, ha explicado el exlíder de Vox a los medios.

El encumbramiento de Antelo en Vox nació, precisamente, del cese de 2019 del anterior CEP, después de que se le pusiera al frente de la gestora en Murcia: “Antelo era el enlace con la Universidad Católica [UCAM]”, ha detallado fuentes cercanas a Vox. Antes de que comenzase su andadura en política, Antelo llegó a la UCAM como jugador de baloncesto. Entonces, era un protegido de José Luis Mendoza, presidente de la Fundación San Antonio, dueña de la Universidad Católica: “[Mendoza] se lo había traído [a Antelo] para jugar con ellos. Luego él tuvo su lesión y entonces [Mendoza] le dio un titulillo de Marketing Deportivo. Mendoza tendría sus defectos, pero todo el mundo sabe que cuidaba de los suyos”, han abundado fuentes cercanas al partido.

En aquella época, el difunto Mendoza estaba muy molesto con el Partido Popular, al que acusaba de “persecución” y “maltrato” después de que se le abriera juicio a la institución educativa por un presunto delito urbanístico: “Luis Gestoso [portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Murcia] trajo a Ortega Smith a reunirse con Mendoza. Entonces [Mendoza] le retiró el apoyo al PP y se lo ofreció a Vox. Uno de los peajes para que la UCAM ofreciese su apoyo a Vox fue tener a Antelo en el partido”, han abundado voces cercanas a Vox.

Vox, “marca nacional”

Todos estos vaivenes y crisis le pasan poca factura a la formación de extrema derecha entre sus votantes. Para José Miguel Rojo, investigador del Centro de Estudios Murciano de Opinión Pública (CEMOP), quienes votan a Vox en el ámbito autonómico lo hacen a una “marca nacional”. “La marca les ha engullido. Lo que moviliza voto en torno a Vox son temas e ideas; liderazgo, también, pero el líder ha de tener credibilidad en esos temas e ideas. Si Abascal, en vez de hablar de inmigración, hablara de transición ecológica, no creo que a la gente le gustara tanto”.

Vox es un partido muy vertical y jerarquizado, con un “hiperliderazgo nacional” tan fuerte que las estructuras autonómicas no son de decisión, sino que sirven para ejecutar lo que Madrid decide. “Da igual el carisma o el carácter, ponen al peón más dócil”, añade Rojo. El propio Antelo había asumido con devoción esa disciplina interna desde que aterrizara en la anterior gestora en 2019 -“alto, jugador de baloncesto, con esa impronta agresiva de su mentor, Javier Ortega Smith”, afirman fuentes próximas, pero ha terminado por asumir el mismo destino que su cicerone: “El partido funciona mucho por asociación. Entonces, si Ortega Smith cae y es sospechoso, toda la gente que hay a su alrededor, también”.

De hecho, Antelo acababa de votar la expulsión de Ortega Smith del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), organismo del que, probablemente, él también será expulsado. “Estoy seguro de que no fue un trago de su gusto, pero es que si hay algo que la gente sabe es que el que se mueve, está fuera al día siguiente”.

La explicación más clara a esta crisis se encuentra, según Rojo, en el hecho de que hay un cambio de guardia en la cúpula de Madrid. Si, en un primer momento, Vox estuvo abanderado por Santiago Abascal, Iván Espinosa de los Monteros, Javier Ortega Smith y Alejo Vidal-Quadras; ahora, el peso lo tienen figuras como Kiko Méndez Monasterio y Jorge Buxadé: “Ellos querrán tener liderazgos y cuadros alineados con lo que es la nueva línea estratégica del partido”.

La cuestión que sobrevuela en este momento es si Bambú tiene un nuevo candidato para las elecciones autonómicas de 2027 en Murcia. “Si dejas la dirección regional, después es más difícil que te resistas a no ser candidato”, apunta Rojo. Para este politólogo la reflexión más importante es que estas crisis no le pasan factura a Vox, frente al “altísimo coste” que tuvieron las diferencias internas en otros partidos de nuevo cuño, como Podemos o Ciudadanos. “Si no le afectan, el incentivo para tomar este tipo de decisiones es mucho mayor porque, al final, este ruido se va a pasar. Además, lo hacen ahora para que en 2027 nadie se acuerde de esto”.

Ni antes ni ahora los buenos resultados de un líder provincial lo han salvado de la picota. Si los últimos barómetros del CEMOP han situado a Vox empatado con el PSOE e, incluso, como segunda fuerza política en la Región con un 25 y 27% de los votos, tan solo unos meses antes de cercenar al CEP al completo en el año 2019, Murcia se convirtió en la única comunidad en la que Vox había quedado como primera fuerza con el 28% de las papeletas en las elecciones generales de ese año. En la celebración de los resultados de aquellos comicios estuvo Gestoso y Joaquín Robles, que brindaron con sidra en vasitos de plástico: se acababan de convertir en diputados por la Región para el Congreso.

Tres legislaturas después, a Gestoso se le perfila como uno de los posibles arquitectos de la caída de Antelo; y a Robles, como su potencial sustituto en la presidencia de Vox en Murcia. Este licenciado en Filosofía por la Universidad de Murcia (UMU), que militó en la izquierda en su juventud, es descrito como un hombre gris con “un perfil cafetero” que le puede “poner una alfombra roja a quien venga de candidato”.

El futuro de Antelo en la Asamblea

Antelo ha adelantado que, por el momento, se niega a abandonar su escaño en la Asamblea Regional y ha recordado que “sigue siendo portavoz” del grupo parlamentario: “Es una decisión del partido [retirarme la portavocía]. Veremos lo que hace”.

A primera vista, el futuro del antiguo líder de Vox en la Región de Murcia puede parecer incierto, pero lo cierto es que puede encontrar su reflejo en el destino de los díscolos de Vox. Tras la remodelación del CEP, la formación politica volvió a sufrir nuevas convulsiones en junio de 2020, cuando Vox expulsó del partido a tres de los cuatro diputados autonómicos de esta formación en la Asamblea Regional de Murcia -Juan José Liarte, Mabel Campuzano y Francisco Carrera- después de que estos quitasen de la titularidad de las cuentas de su grupo parlamentario a dirigentes nacionales como Ortega Smith y despidieran a cuatro trabajadores del grupo parlamentario.

Los tres diputados, que en aquel entonces pasaron a ser conocidos como los 'díscolos de Vox', permanecieron en su escaño hasta las elecciones de 2023, llegando incluso a asumir la cartera de la consejería de Educación en el año 2021 tras la moción de censura fallida presentada por PSOE y Ciudadanos. Antelo no tiene tanto tiempo, puesto que los próximos comicios autonómicos están fechados para 2027. Sobre todo, queda por saber si alguno de los otros ocho diputados de Vox en la Asamblea Regional dará un paso adelante para apoyar a Antelo, lo que podría acercarle a un PP en minoría parlamentaria y con el que ha protagonizado intensas negociaciones.

Si cinco de los nueve diputados de la formación de ultraderecha se ponen de acuerdo, podrían quitarle a Antelo la portavocía del grupo parlamentario: “Si Abascal quiere, el grupo parlamentario votará y, en un día, lo cambian de portavoz. Pero se va a mantener”, aventuran fuentes próximas.

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