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Análisis

Vox se desangra en Murcia: los abandonos ponen en peligro el Gobierno de Cartagena

Noelia Arroyo, este sábado, en la toma de posesión
1 de abril de 2026 22:16 h

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Hay diferentes tipos de corrimientos de tierras: deslizamientos lentos, en los que el suelo se mueve de forma casi imperceptible, mientras que, en otras ocasiones, se produce la caída de rocas, fragmentos de una ladera que se desprenden a mucha velocidad. Cuando ambas situaciones confluyen, como es el caso de Cartagena, se avista la posibilidad de una moción de censura. La expulsión forzada del antiguo líder de Vox en la Región de Murcia, José Ángel Antelo, primero como presidente provincial del partido y después como portavoz del Parlamento murciano, hace casi un mes se sobrepone a las tensiones internas existentes en la coalición de gobierno de PP y Vox en el Ayuntamiento de esta localidad. De hecho, quien fuera vicealcalde de la ciudad portuaria, Diego Salinas, se solidarizó con la expulsión de Antelo de inmediato y se dio de baja de la formación ultra, mientras que su mano derecha, Beatriz Sánchez del Álamo, lo hizo ayer.

Si al asumir el bastón de mando en 2023, la alcaldesa popular de Cartagena, Noelia Arroyo, quiso gobernar una “legislatura del consenso” y tentó un gobierno minoría, enseguida se coaligó con Vox buscando la tan ansiada “estabilidad”, cuestión que vuelve a quedar en entredicha en estos momentos. Aunque este miércoles, Arroyo quiso circunscribir lo sucedido en Cartagena a una “crisis interna” de Vox, también se vio obligada a reconocer que no era una situación “cómoda”.

No dudó Arroyo en expresar de forma contundente su confianza en los cuatro ediles que sostienen la mayoría necesaria para formar gobierno -los dos que permanecen fieles a Vox y los dos que no, que se suman a los 10 concejales del PP-, pero lo cierto es que los movimientos de tierra también se sintieron en el pleno celebrado en la ciudad portuaria este miércoles y tanto Salinas como Sánchez del Álamo se sentaron al final de la bancada. La confianza tampoco parece tanta cuando la alcaldesa de Cartagena y responsable de la cartera de Turismo le pidió cuentas en mayo del año pasado a la delegada de la consejería, la propia Sánchez del Álamo, por impulsar la celebración de las Fallas en este municipio murciano, tal y como recogió en su momento el diario local La Opinión.

Diego Salinas, concejal no adscrito y antiguo vicealcalde de Cartagena, y Manolo Torres, portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de este mismo municipio

Tras convertirse Salinas en un concejal no adscrito y Gonzalo López Pretel le sustituyera como nuevo primer teniente de alcalde de la localidad portuaria, Sánchez del Álamo vio incrementadas sus responsabilidades y asumió las competencias de Nuevas Tecnologías, Administración Electrónica y Transparencia para poder entrar en Junta de Gobierno. Con ello, también vio un incremento salarial de 12.000 euros.

“Mercado persa”

Manolo Torres, portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Cartagena, cree que Arroyo ha convertido el consistorio en un “mercado persa”, mientras que Vox se vislumbra como un partido “en descomposición”. El PSOE de la localidad se enfrenta a una situación complicada, ya que en 2019 se vio obligado a expulsar a seis concejales por rubricar un pacto de gobierno secreto con el Partido Popular y Ciudadanos.

“Para nosotros hoy [por ayer] no cambia nada”, señaló el líder del partido cartegenerista Movimiento Ciudadano (MC), Jesús Giménez Gallo, a este periódico. MC obtuvo se hizo con ocho concejales, aunque en la Junta de Gobierno cuenta con siete, ya que María Dolores Ruiz decidió apartarse del partido. Gallo reconoce que en enero de 2025 se produjo un conato de moción de censura en Cartagena: “Entonces nos buscó Vox”.

Tanto Giménez Gallo como Torres apuntan al “nerviosismo” que se percibe en el mundo político de la ciudad portuaria en esta semana de “pasión, muerte, y resurrección”. Ambos señalan la doble crisis que afronta la localidad portuaria, ya que apuntan a la subida de 10 de millones de déficit.

Crisis en Torre Pacheco

Estos últimos días también han abandonado Vox tres ediles de Torre Pacheco, entre ellos quien fuera vicepresidente del comité nacional de Garantías y exportavoz de la formación en el municipio, José Garre, tras decidir en el pleno del pasado jueves su entrada en el gobierno local, desoyendo directrices nacionales. Su incorporación en el ejecutivo del Partido Popular abre un nuevo frente de inestabilidad en la formación, evidenciando las dificultades de la dirección nacional para mantener la cohesión interna en uno de los municipios donde más se votó a la formación ultra en las elecciones generales de noviembre de 2019 y donde el pasado julio se produjeron disturbios racistas tras la agresión a un vecino.

La rápida integración de los exediles en el ejecutivo local, con la asignación de áreas de gestión relevantes, apunta a una operación política consolidada. Mientras que Garre tendrá la responsabilidad de Emergencias, Empresa, Empleo y Nuevas Tecnologías; las exconcejalas de Vox Ana Belén Martínez López y Josefa Guillén se harán cargo, respectivamente, de Política Social y Transparencia, y de Sanidad y Medio Ambiente.

Por otra parte, se ha desmoronado el relato oficial de Vox sobre la salida de Garre en Torre Pacheco. Si hace apenas unos días la formación exigía el acta de concejal a Garre bajo la acusación de haber recibido 16.000 euros en transferencias “sin justificar”, una serie de mensajes de WhatsApp revelados por La Opinión de Murcia demuestran que la cúpula nacional de la formación ultraderechista no solo conocía esos pagos, sino que también los habría validado.

La concejala Merche Meroño, que se mantiene fiel a la formación, por su parte ha calificado el pacto con el PP como un “robo de acta” y una “traición al mandato de los votantes”. Meroño elevó el tono al asegurar que el acuerdo responde a intereses económicos, señalando que el sueldo de Garre pasará de 20.500 a 33.000 euros, mientras que el del alcalde popular subirá hasta los 56.000 euros.

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