Las elecciones autonómicas en Andalucía de este domingo han dejado un escenario de difícil gobernabilidad. Aunque el Partido Popular (PP) de Juanma Moreno revalidó su victoria, se ha quedado con 53 escaños, a dos de la mayoría absoluta fijada en 55 diputados.
Con el PSOE-A tocando fondo (28 escaños), Vox erigiéndose como pieza clave con 15 representantes y una izquierda andalucista al alza con los ocho diputados de Adelante Andalucía, el presidente en funciones se enfrenta a una de sus negociaciones más complejas.
A continuación, desgranamos las alternativas del líder popular para retener el Palacio de San Telmo y el calendario legal que se activa
Las tres opciones de Juanma Moreno
La primera opción sería intentar un Gobierno en solitario. Moreno ha apelado a la responsabilidad del PSOE y de Vox para lograr una investidura en minoría mediante una abstención técnica. Sin embargo, esta opción es inviable a día de hoy. Las fuerzas progresistas (PSOE con 28 diputados, Adelante Andalucía con 8 y Por Andalucía con 5) han cerrado la puerta a cualquier abstención o connivencia con el PP. Al sumar el bloque de izquierdas 41 noes, si Vox decide unir sus 15 votos en contra, la candidatura de Moreno fracasará con 56 rechazos frente a sus 53 apoyos.
Otra opción supondría que Moreno renunciase a su pretendida moderación. Algo que en realidad ya hizo en enero de 2019. Fue Juanma Moreno el primer dirigente que abrió la puerta a los pactos con Vox, tras las autonómicas de diciembre de 2018. Ese pacto pionero con la extrema derecha supuso la caída del cordón sanitario y un cambio de paradigma que le permitió a Moreno formar un ejecutivo de coalición con Ciudadanos, contando con el apoyo externo de Vox desde el Parlamento.
Matemáticamente, un nuevo pacto con Vox es la opción más sólida, alcanzando 68 diputados en una alianza muy por encima de la mayoría absoluta. El candidato de Vox, Manuel Gavira, ha dejado claro que su partido no facilitará el gobierno de balde. Vox aspira a replicar acuerdos de gobierno de otras regiones, como Extremadura, Castilla y León o Aragón, y exigirá concesiones programáticas de gran calado como la implantación de la “prioridad nacional” en las ayudas sociales y de vivienda.
La tercera opción, si Moreno es consecuente con el tono y las ideas que ha expuesto en campaña frente a Vox, supondría un bloqueo y una repetición electoral. Si el PP se negase en redondo a las pretensiones de coalición de Vox y el bloque progresista mantiene su rechazo frontal, Andalucía se vería abocada a una nueva cita electoral tras el verano. Este escenario, muy improbable, dejaría al ralentí la capacidad de gestión de la administración andaluza durante meses.
El reloj se pone en marcha
11 de junio. El tiempo ya corre para la constitución del nuevo Parlamento andaluz. Una vez resueltas las posibles alegaciones tras el escrutinio, las Juntas Electorales Provinciales proclamarán de manera definitiva a los diputados electos. Sus nombres se publicarán posteriormente en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA). La decimotercera legislatura andaluza arrancará oficialmente el jueves 11 de junio a las 12:00 horas.
En esta sesión constitutiva, se votará la composición de la Mesa de la Cámara y su presidencia, un primer test de alianzas para medir la fuerza de los bloques. Si en ese momento no hay aún ningún acuerdo político o parlamentario entre PP y Vox, cada partido votará a sus candidatos para presidir el Parlamento, que quedaría en manos de los populares.
15 días hábiles desde el 11 de junio. Constituida la Cámara, el nuevo presidente del Parlamento abrirá una ronda de contactos con los portavoces de todos los grupos para proponer un candidato a la presidencia de la Junta. El reglamento de la Cámara fija un límite de 15 días hábiles para proponer candidato, pero no para la celebración de la sesión de investidura. Para eso no hay un plazo estipulado. Quien controle la Mesa del Parlamento andaluz puede proponer un candidato y convocar el Pleno para su votación la semana siguiente, o dos semanas después o dos meses después.
Es un momento clave, porque lo que activa la cuenta atrás para una repetición electoral es la fecha del Pleno de investidura, a partir de ahí, el Estatuto de Autonomía fija dos meses de plazo, si ningún candidato ha logrado los apoyos necesarios para formar gobierno, se disuelve automáticamente la Cámara y se convocan elecciones.
Pero mientras no se convoque el Pleno de investidura, el reloj no corre, aunque no hay antecedentes de que se haya demorado tanto tiempo [en Extremadura pasaron dos meses desde la constitución de la Asamblea hasta la primera votación fallida de la investidura de María Guardiola]. En Andalucía, estirando muchos los plazos se podría llevar el debate de investidura de Moreno al mes de septiembre, pero sería éste un escenario extremo. Lo razonable es que se convoque, a más tardar, en el mes de julio. Nunca se ha hecho en agosto, el Parlamento podría estudiar esta opción como algo extraordinario, pero es poco probable.
Cómo será la investidura
En el debate de investidura, el candidato propuesto presentará su programa de gobierno. En la primera votación, de carácter nominal, requerirá de manera indispensable el apoyo de la mayoría absoluta de la Cámara (55 síes). Si no lo consigue, se convocará un segundo pleno transcurridas exactamente 48 horas, donde solo necesitará una mayoría simple (más votos a favor que en contra).
El abismo de la repetición electoral. Si se realiza la primera votación de investidura y las negociaciones encallan de forma definitiva, se activa un reloj implacable. El Estatuto andaluz establece que si ningún candidato obtiene la mayoría simple en el plazo de dos meses contados desde ese primer intento, el Parlamento se disolverá automáticamente y los andaluces volverán a las urnas.
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