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El historiador Timothy Garton Ash gana el Princesa de Asturias de Ciencias Sociales

El historiador Timothy Garton Ash durante el festival literario de Oxford el 25 de marzo.

Toño Fraguas

Madrid —
26 de mayo de 2026 12:01 h

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Es, quizá, el intelectual británico más europeísta, o el intelectual europeo más británico. El historiador, escritor y periodista Timothy Garton Ash ha ganado el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2026. Un galardón que premia una trayectoria dedicada a la defensa de los valores liberales y al entendimiento de la complejidad geopolítica contemporánea. La de Garton Ash es la voz de una conciencia europea que se niega a dar por sentada la libertad conquistada.

Liberal en el auténtico sentido del término, Garton Ash es un historiador en tiempo real, que ha convertido la observación directa de la realidad en una disciplina académica rigurosa. Nacido en Londres en 1955 y formado en la Universidad de Oxford, donde ejerció como catedrático de Estudios Europeos, ha cimentado su prestigio combinando la profundidad del análisis histórico con la inmediatez de la crónica periodística. Ha sido un testigo privilegiado de las transformaciones radicales que sufrió el continente europeo durante las últimas décadas del siglo XX.

Como profesor emérito de St. Antony’s —legendario refugio de diplomáticos y espías—, ha ejercido de puente intelectual entre el Reino Unido y el resto de Europa. Su trayectoria como cronista nació de su temprana fascinación por Polonia y se consolidó narrando el fin de la Guerra Fría desde Berlín. Hijo de un veterano de la batalla de Normandía, su propia genealogía refuerza la identidad transnacional. A través de su mujer, de nacionalidad polaca, ha convertido su biografía en un reflejo vivo de la unidad europea que siempre ha defendido.

Un mapa de la lucha por la libertad

Su bibliografía es un mapa detallado de la lucha por la libertad en Europa. En obras fundamentales como La revolución polaca: Solidaridad ,1980-82 (1984) o La linterna mágica (1990) Garton Ash documentó el colapso del bloque soviético desde el corazón mismo de las revoluciones de 1989 en Varsovia, Praga y Berlín. Aquella experiencia, donde el autor no solo narraba los hechos, sino que convivía con sus protagonistas, se tradujo años después en El expediente: una historia personal (1997), una obra para la que el historiador logró acceder a los archivos de la Stasi y descubrió cómo la policía secreta de la Alemania Oriental lo había vigilado durante su estancia como investigador en Berlín Este.

Esta capacidad para entrelazar la memoria personal con los grandes procesos colectivos ha sido una constante en su producción, alcanzando una nueva dimensión en su obra reciente, Homelands: A Personal History of Europe (traducido en español como 'Europa, una historia personal', de 2023) donde reflexiona sobre el auge y la posterior crisis del proyecto europeo. En una entrevista con elDiario.es, llegó a afirmar que “los europeos deberíamos ponernos en el peor caso y actuar como si Estados Unidos no fuera un gran aliado”. Recogerá el galardón, junto con el resto de premiados, el próximo mes de octubre, cuando tiene previsto publicar un nuevo ensayo sobre Europa.

Además, Garton Ash ha centrado su atención en los desafíos de la sociedad global conectada. En su libro Libertad de palabra: Diez principios para un mundo conectado (2017), proponía un marco ético para defender la libertad de expresión en la era digital, advirtiendo que los hechos son, en esencia, subversivos frente a los regímenes autoritarios.

En un contexto marcado por el regreso de la guerra a Europa y la inestabilidad de las alianzas transatlánticas, el historiador se ha mostrado especialmente crítico con la complacencia occidental. Esta visión realista, sumada a su constante análisis sobre el populismo y la erosión democrática, convierte su obra en una herramienta indispensable para navegar las incertidumbres del siglo XXI.

El brexit como trauma

Para Garton Ash, el Brexit supuso un revés traumático que contrapuso al que consideraba el mejor momento de su experiencia política como europeísta: la caída del Muro de Berlín en 1989. En su calidad de “europeo inglés” comprometido, el historiador vivió la salida del Reino Unido de la Unión Europea como una derrota personal y colectiva, advirtiendo de que el país se arriesgaba a convertirse en un “objeto de desprecio o piedad” en la escena internacional al perder su influencia dentro del bloque.

Garton Ash, defendió activamente la permanencia y alertó de que el Brexit ha generado una “dinámica de divergencia” que erosiona los lazos culturales y científicos con el continente. A pesar de este alejamiento institucional, su análisis insiste en que la geografía no es destino y que el Reino Unido no puede abandonar Europa más de lo que “Piccadilly Circus puede abandonar Londres”, pues su destino permanece inevitablemente entrelazado con el de sus vecinos europeos.

Un premio para cambiar el mundo

En el pasado, este galardón ha recaído sobre Premios Nobel como Amartya Sen, cuya labor sobre el bienestar y el desarrollo humano redefinió la ética económica, y Paul Krugman, premiado por sus análisis sobre los patrones del comercio y la geografía económica.

El palmarés incluye también a pensadores fundamentales de la esfera pública contemporánea, como la filósofa Martha Nussbaum, el filósofo político Michael Sandel o la historiadora Mary Beard, quien ha acercado la antigüedad clásica al gran público con una mirada crítica. A estos nombres se suman gigantes de la sociología y la politología como Ralf Dahrendorf, Giovanni Sartori y Anthony Giddens, además de historiadores de la talla de John Elliott y Raymond Carr, quienes han tendido puentes esenciales entre la academia y la comprensión de los grandes retos de la sociedad global.

Los Premios Princesa de Asturias están destinados, según señala su Reglamento, a galardonar “la labor científica, técnica, cultural, social y humanitaria realizada por personas, instituciones, grupos de personas o de instituciones en el ámbito internacional”.

Conforme a estos principios, el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales se concederá a “la labor creadora y/o de investigación de la antropología, la ciencia política, la demografía, el derecho, la economía, la ética, la filosofía, la geografía, la historia, la lingüística, la pedagogía, la psicología y la sociología, así como de las disciplinas correspondientes a cada uno de dichos ámbitos”. Cada Premio Princesa de Asturias está dotado con una escultura de Joan Miró — símbolo representativo del galardón—, un diploma acreditativo, una insignia y la cantidad en metálico de 50.000 euros.

El jurado ha estado integrado por un distinguido grupo de especialistas liderado por Emilio Lamo de Espinosa Michels de Champourcin (sociólogo), quien actúa como presidente, y Jaime Pérez Renovales (abogado del Estado), en calidad de secretario. Junto a ellos, participan como vocales Marta Elvira Rojo (profesora de dirección de empresas), Jorge Freire Gutiérrez (filósofo y escritor), Teresa Freixes Sanjuán (catedrática de Derecho Constitucional), Javier Garciadiego Dantán (historiador), Pablo Hernández de Cos (economista), Silvia Iranzo Gutiérrez (economista y diplomática), Ricardo Martí Fluxá (diplomático y empresario), Manuel Menéndez Menéndez (economista), Sir Robin Niblett (experto en relaciones internacionales), Leandro Prados de la Escosura (catedrático de historia económica), María Dolores Puga González (demógrafa), Valerio Rocco Lozano (filósofo), Fernando Vallespín Oña (catedrático de Ciencia Política) y Astrid Wagner (investigadora en filosofía).

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