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Una psicóloga, sobre el poder de la tía en el desarrollo de los niños: “Son una figura importante de apego complementario”

Uno de los pilares de este vínculo es la ausencia de miedo a las consecuencias inmediatas, dice el experto.

Paloma Martínez Varela

10 de julio de 2026 10:09 h

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En un sistema de crianza en el que los padres suelen llevar el peso de las normas y los abuelos son el contrapunto indulgente, la de la tía es una figura con gran peso aunque a menudo subestimada. Para muchos niños y adolescentes la hermana de su mamá o papá puede convertirse en un referente único.

“Las tías tienen un lugar muy cercano y especial dentro de la familia porque, al igual que los abuelos, combinan cercanía afectiva y menor carga educativa y están más cerca de la edad de los padres”, explica la psicóloga Amaya Prado, especialista en infancia, adolescencia y familia, para quien este tipo de relación ocupa un espacio privilegiado en la jerarquía familiar. “Una tía puede tener un rol más relajado de escucha activa y disfrutar compartiendo, además las tías pueden ser ese puente en situaciones de conflicto entre los hermanos y sobrinos equilibrando ambas partes”, añade.

Uno de los pilares de este vínculo, más relajado que el de los padres, es la ausencia de miedo a las consecuencias inmediatas, aclara Prado: “La tía no se va a convertir en una aliada contra los padres, pero sí en una mediación, un equilibrio, una escucha activa cercana que complemente la labor de sus padres, muchas veces diciendo lo mismo, pero aceptado mejor”. Esa forma de apoyo y validación hacia el sobrino o sobrina convierten a la tía en lo que la psicóloga define como “una figura importante de apego complementario”.

Otra forma de escucha

“Pueden generar conversaciones más tranquilas y espontáneas, donde el niño se sienta más escuchado y con una sensación de más disponibilidad”, afirma Prado, que cree que esta accesibilidad permite que el niño o joven perciba una atención más plena, a veces difícil de encontrar en el día a día familiar.

“Algunas investigaciones sobre apego nos muestran cómo una red de adultos significativos es muy beneficiosa en el desarrollo emocional infantil. Antiguamente educaba la tribu y esto indica que los niños cuando cuentan con otros adultos estables además de sus padres, se enriquecen mucho de esa seguridad, afecto y modelos diferentes”, señala la experta. “Tener una tía o algún adulto significativo de referencia que crea en ellos, por ejemplo, aumenta su sensación de pertenencia y autoestima, dotándolos de recursos emocionales adicionales”, destaca.

Esta influencia se vuelve especialmente importante en la adolescencia, cuando el diálogo con los padres se vuelve tenso y, como apunta la psicóloga, “pasa a ser un factor protector frente a problemas de salud mental, aislamiento o conductas de riesgo y sobre todo ante problemas puntuales”. En palabras de Prado es una figura que puede ofrecer coherencia, afecto y disponibilidad cuando el joven lo puede necesitar más.

Para obtener una relación realmente valiosa, la psicóloga identifica varios elementos esenciales: la continuidad, la disponibilidad y, sobre todo, la validación incondicional, “sentirse querido por lo que uno es, sin tener que demostrar continuamente su valía”. Además, apunta que una buena tía ofrece apoyo y afecto desde el respeto absoluto al papel de los padres y sin competir con su autoridad. “Tener una tía en tu vida es un gran regalo y anclaje emocional”, Prado.

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