La agricultura en La Palma: entre el peso social y la realidad económica

San Andrés y Sauces —
15 de febrero de 2026 10:29 h

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Durante décadas se ha asumido que la agricultura -y en particular el cultivo del plátano- constituye el motor económico de La Palma; incluso  llegué a manifestarlo en varias de mis intervenciones mientras fui diputado autonómico por esta isla.

La economía insular presenta rasgos propios de los territorios ultraperiféricos europeos: predominio del sector servicios, fuerte presencia del empleo público, limitada industrialización y dependencia de transferencias exteriores. En términos de generación de riqueza, el sector servicios representa en torno al 75-80% del valor añadido insular, mientras el sector primario se sitúa generalmente por debajo del 10%, aunque con mayor peso relativo que en otras islas del archipiélago.

El sector servicios -administración pública, comercio, educación, sanidad, transporte y actividad turística- constituye así el principal componente de la economía palmera. A diferencia de otras islas con mayor especialización turística, La Palma mantiene un modelo relativamente diversificado en el que el turismo tiene relevancia, pero no carácter dominante.

La agricultura, y especialmente el sector platanero, conserva un importante peso territorial y social. Genera empleo rural, configura el paisaje, contribuye a la cohesión de amplias zonas de la isla. El esfuerzo de generaciones lo podemos contemplar en amplias zonas de laderas sorribadas para plantar plátanos en el norte, fundamentalmente en San Andrés y Sauces, y en las coladas volcánicas del Valle de Aridane. El plátano continúa siendo la principal exportación agraria y concentra la mayor parte del valor de la producción agrícola, representando aproximadamente el 60-70% del valor del sector primario insular.

No obstante, su dependencia de ayudas públicas y su vulnerabilidad frente a la competencia exterior y la falta de relevo generacional cuestionan su consideración como motor económico en sentido estricto.

A esta situación se suma la incertidumbre derivada de los acuerdos comerciales de la Unión Europea con terceros países, especialmente las negociaciones con MERCOSUR, que pudieran intensificar la competencia de productores con menores costes. En este contexto el programa POSEI -destinado a compensar las desventajas estructurales de las regiones ultraperiféricas -resulta clave para la viabilidad del sector platanero.

Asimismo, debe destacarse la protección jurídica que establece el artículo 349 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, que reconoce las singularidades estructurales de las regiones ultraperiféricas como Canarias y permite a las instituciones europeas adoptar condiciones específicas en la aplicación de políticas y acuerdos comerciales cuando puedan afectar a los sectores estratégicos de estos territorios.

Las ayudas vinculadas al plátano suponen cada año decenas de millones de euros para la isla, estimándose en torno a 140-150 millones de euros anuales para el conjunto de toda Canarias, de los cuales una parte muy significativa corresponde a La Palma por su elevada especialización productiva.

La situación de La Palma refleja así una economía mixta en la que la agricultura mantiene una destacada centralidad social y territorial sin ejercer un liderazgo económico claro.

El debate sobre el desarrollo insular requiere, en consecuencia, una comprensión más precisa de su estructura productiva que reconozca la importancia social de la agricultura sin atribuirle un protagonismo económico que los datos no confirman plenamente.

Fuentes bibliográficas

  • Estadísticas agrarias de Canarias. Consejería de Agricultura, Ganadería y Pesca.
  • ISTAC. Series estadísticas del sector primario en Canarias.
  • Programa POSEI-Regiones ultraperifericas de la Unión Europea.
  • Parlamento Europeo. Informes sobre el acuerdo UE-MERCOSUR y sus efectos en las regiones ultraperiféricas.
  • Estudios sobre economía agraria canaria y RUPs. ULL.