El palacio escondido entre campos manchegos que guarda más de 8.000 metros cuadrados de frescos renacentistas
En la región central de Castilla-La Mancha, en Ciudad Real, la localidad de Viso del Marqués conserva un edificio histórico que se ha mantenido prácticamente intacto en su entorno rural, el Palacio de los Marqueses de Santa Cruz. Durante el siglo XVI, la presencia de familias vinculadas a la nobleza, la administración y la marina impulsó la construcción de residencias que servían tanto a fines habitacionales como representativos. Estas edificaciones se caracterizaban por integrar elementos arquitectónicos importados de Italia y por desarrollar programas artísticos que reflejaban la posición social y las actividades de sus propietarios.
A lo largo de los siglos, estos edificios han experimentado distintos usos y adaptaciones, conservando gran parte de su estructura original. La planificación de patios, galerías y escaleras muestra cómo se combinaban la funcionalidad diaria con la representación social, y cómo la arquitectura contribuía a organizar la vida familiar y profesional de quienes residían en ellos. Y a su alrededor, la zona combina campos agrícolas abiertos con carreteras secundarias, ofreciendo un paisaje que refleja la organización territorial y las actividades productivas de la comarca a lo largo de los siglos.
Palacio de los Marqueses de Santa Cruz
El palacio se construyó entre 1564 y 1586 como residencia de Álvaro de Bazán, marino que sirvió a Carlos V y Felipe II y que ostentó cargos como almirante de la Marina Española, caballero de la Orden de Santiago y capitán del Mar Océano. Su trayectoria incluyó participación en batallas como Lepanto en 1571 y la campaña de Portugal en 1581. La elección del emplazamiento respondía a la conveniencia de situar la residencia a medio camino entre Madrid y las principales bases navales en Cádiz, Cartagena y Lisboa.
La planta cuadrada y el diseño renacentista del edificio se deben al arquitecto italiano Giovanni Battista Castello. La estructura incluye patios centrales, escaleras monumentales y galerías en dos niveles, organizadas de manera que facilitan la circulación y permiten la combinación de funciones residenciales, representativas y administrativas.
Uno de los elementos más destacados del palacio es su conjunto pictórico, que supera los 8.000 metros cuadrados de frescos. Las pinturas, encargadas a los italianos Giovanni Battista Peroli, Esteban Peroli y César de Bellis, combinan escenas mitológicas con representaciones de batallas navales y ciudades vinculadas a la carrera militar del marqués y su familia. Además, se incluyen trampantojos que reproducen puertas, columnas y otros elementos arquitectónicos, integrando decoración y estructura de manera conjunta.
A lo largo de su historia, el palacio ha tenido diversos usos. En 1948, la familia Bazán lo arrendó a la Marina Española, que realizó trabajos de restauración y lo adaptó primero como museo y posteriormente como archivo destinado a la conservación de documentación histórica relacionada con la institución. La combinación de arquitectura y pintura convierte al edificio en un ejemplo completo del manierismo español, en el que la organización de los espacios y la extensión del programa pictórico reflejan tanto la trayectoria militar como la importancia familiar del propietario original.
El palacio de los Marqueses de Santa Cruz sigue siendo un referente del patrimonio histórico español, combinando siglos de historia, arte y documentación conservada. Su apertura al público permite comprender la importancia del edificio en la época renacentista y su papel actual como centro de conservación cultural y archivo histórico, ofreciendo una experiencia que conecta pasado y presente.
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