‘Con bobos no se puede ir a viajes largos’ (refrán popular)

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Ya llegó el verano y con el calor las fiestas regionales, bailes y pasacalles, comidas en el campo y demás jaranas. Con el verano llegan los campeonatos, las carreras de coches, de caballos y de seres humanos y llegan también las fiestas florales. Y con todo ello, llegan los anuncios, los carteles y banderolas en calles, plazas y jardines con sus correspondientes anuncios. Y empiezan a darme los ataques de xenoglosofobia que según la Real Academia es un caso especial de xenofobia donde se rechazan las lenguas diferentes a la nacional (“un persistente, anormal e injustificado miedo a las lenguas extranjeras”). Es probable que sea eso, no lo dudo, pero me irritan los anuncios en otros idiomas cuando lo que se anuncia tiene que ver con nuestros asuntos. Está bien leer y hablar en distintos idiomas, ¡qué duda cabe!, pero no por ello debemos menospreciar el nuestro. ¿No les gusta el castellano? Pues bien, hablemos el español de Canarias.

La importancia de nuestra lengua se la damos nosotros. ¿No les gusta cajón para señalar los de nuestra cómoda? Digamos gaveta. Y si no les gusta la palabra “gaveta” digamos cajón si es eso lo que quieren decir, pero no lo digamos en inglés. No me vengan con el cuento de que es un idioma universal y todos lo entienden mejor así. Será universal para los ingleses que hacen su imperio con la lengua, pero no nos dejemos pisotear por ridículos individuos que se creen mejores por decirlo casi todo en inglés. Lo que son esos innovadores del lenguaje es una palabra en inglés precisamente: snob que significa “persona que imita con afectación las maneras, opiniones, etcétera, de aquellos a quienes considera distinguidos o de clase social alta para aparentar ser igual que ellos”. Su plural es «esnobs». Y añade la Real Academia: “generalmente un esnob posee la tendencia de querer pertenecer a la élite; los esnobs tienden a reproducir el comportamiento de una clase social o intelectual a la que consideran superior. Muchas veces imitan las características de esta clase ya sea en el lenguaje, los gustos, las modas y estilos de vida. Al mismo tiempo tratan con desprecio a los que consideran inferiores”.

Sí. Son unos esnobs. En palmero son, sencillamente unos bobos. Creen que los que vienen a nuestra tierra y hablan esa lengua son mejores por hablarla, más cultos por expresarse así. Y entonces, se ponen a imitarlos. No saben bien el español ni las palabras necesarias para enunciar determinadas cuestiones y esa carencia la cubren con el dorado matiz de las lenguas que estudiaron en el extranjero o en un instituto o por la radio, si es que las estudiaron alguna vez. He escrito sobre ellos, y sobre este problema tengo discusiones casi a diario. Lucho por hacerlo desaparecer y mis compañeros de distintas batallas lo saben, porque en reuniones y comités me paso el rato meneando la cabeza y corrigiendo de manera impertinente a quienes hacen anotaciones puntuales en esa lengua. En pliegos de carácter oficial me niego a escribir en inglés a pesar de las lágrimas y el crujir de dientes de algún moderno que piensa que así lo exige el ritual a la hora de hacer informes de cualquier género: panfletos políticos, anuncios culturales, carreras de coches, carreras de bicicletas y motos, senderismo, caminatas, bailes, fiestas regionales, comidas en restaurantes, desfiles de moda, cumpleaños del niño y bailes de salón, incorporan el inglés a sus títulos, cartelería, tartas, globos, canciones y mensajes. Una mierda, hablando deprisa y en perfecto castellano.

No entiendo bien ese afán que tienen los representantes de algunos ayuntamientos, comarcas y países por denominar en inglés alguna fiesta o conmemoración que consideran de algún valor restando así importancia a la misma fiesta y al lugar donde va a celebrarse que, precisamente, no es Inglaterra o Nueva Zelanda. ¿Qué tiene que ver Tijarafe (por poner un ejemplo) con el Reino Unido y la antigua Mancomunidad Británica de Naciones? Que yo sepa, nada. Absolutamente nada. Salvo que haya muchos ingleses en sus campos y quieran celebrar con ellos una fiesta popular y así demostrarles que somos tan cultos como ellos, aunque no lo parezcamos. En último extremo, lo único que les mostramos en esos casos tan patéticos, es que continuamos siendo un pueblo acomplejado que sigue pensando que todo lo que llega de fuera es mejor que lo que tenemos en nuestra propia casa.

No ha variado mi discurso en los últimos años y no puedo dejar de repetir algunos textos (algunos publicados en estas mismas páginas) por si alguien no los pudo leer entonces. En él decía cosas tales como que “en la isla de La Palma, han comenzado los eruditos a comunicarse en dos lenguas: el palmero y el inglés, bien mezclados y adobados. Cada día me sorprenden con un nuevo mensaje en esa mezcla de idiomas que, por desgracia, nada aporta a nuestra sabiduría y sí empobrece nuestra forma de comunicarnos. Pero corren nuevos vientos con la obligación de saber para entender y, sobre todo, “atender” a visitantes de otros países y otras formas de expresarse. Nos acomplejamos si no los comprendemos cuando son ellos los que deberían venir a nuestra tierra y hacer el esfuerzo de hablar como nosotros hablamos. Eso, por una parte, y, por otra, y entrando ya en el terreno jocoso del asunto, es de risa leer esos anuncios de fiestas populares que se celebran en Canarias con nombres variopintos que llevan al sonrojo de quienes aún conservan el pudor patrio. En La Palma, por ejemplo, en El Paso pueden ustedes disfrutar del Cook Music Feast, en Barlovento del Barlovento Lagoon Music, en Tazacorte del Love Music Festival, del Mazucator Trail vaya usted a saber dónde, de la Fortius Race en Mazo, de la Nao Race en Puerto Naos, de la Cabra Trail en Puntallana, y de La Palma Fit Games en varios municipios. Un amigo me anota en un mensaje que dentro de unos años leeremos Saint Anthony in the Mountain, fiesta tradicional de Garafía de raíces profundas entre los ganaderos del norte de la isla que, si Dios no lo remedia, celebraremos una vez pasada The Virgin Coming Down”.

Y así hasta el infinito y más allá. O, simplemente, “con bobos no se puede ir a viajes largos” como dice mi amigo Pablito que anda de acá para allá continuamente y sabe de refranes más que nadie.

Elsa López

18 de junio de 2021

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