Cita a ciegas

2 de julio de 2026 10:22 h

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A veces como un erudito borgiano, cuando no tengo nada que decir busco en mi polvorienta biblioteca citas de autores de esos que no tienen reparos en decir lo que piensan, autores autistas perdidos en sí mismos, es decir, ensimismados pero muy despiertos. Leo en Lisistrato de Alejandría “los seres humanos están condenados a entenderse, el problema son los hombres y las mujeres” y me pregunto por qué el pesimismo da tanto gustito. Parmenio de Siracusa en su magna obra inédita ‘De porcus maximus’ en la misma línea pesimista señala que “algún día reinará una paz profunda sobre la tierra, pero para entonces nos habremos extinguido”, pensamiento crepuscular donde los haya, digo yo por decir algo. Herminio de Corsa fue más lejos que nadie en su nihilismo al decir “la única palabra verdadera es no” y si alguien le preguntaba si esa era la única verdad él contestaba “no”. Ya el gran Parménides decía que “el no” era el único camino posible a un mundo nuevo. Yo creo que no, lo cual tampoco habla muy bien de mí. Pero no. ¿Es radioactiva la lava de La Palma como señalan los sabios de la Universidad de la Laguna? No. ¿Se sufre en Las Mimbreras una alucinación espaciotemporal? No. ¿La flora de La Palma produce visiones sicodélicas? No te diré que no. Ahora me cuentan que puede que con los ordenadores cuánticos nadie nos podrá asegurar nada y que vamos hacia un apocalipsis cuántico, como si ya no tuviéramos bastante con el nuclear, el químico, el medioambiental y el más plausible, el de un eclipse total del sentido común. Yo elevo al cielo mis plegarias, pero ninguna me parece bastante contundente para la situación actual y los santos ya no son lo que eran, aunque mi muy querido amigo Joseito me dice que a la hora de pedir cosas de cierta importancia el mejor es San Expedito, y en esas estoy, vamos a ver. “Lo último que se pierde es lo primero que deberíamos haber perdido, la vanidad”. (Lisergio de Sidón). Por no citar al gran Will ‘Chespir’ en uno de sus con razón menos conocidos textos: “La cuestión no es ser o no ser sino quién es más imbécil, el que presume de lo que tiene o el que sufre por lo que quisiera tener…”.