Misa en mi bemol a modo de berceuse, que se celebra a la entrada de la Virgen de Las Nieves al templo de El Salvador

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Esta misa se compuso en La Dehesa (septiembre 1984) para celebrar la Bajada de la Virgen de 1985. Está concebida desde y para la ternura de los niños. La ternura de los niños se manifiesta en el corazón de los mayores.

Dormir un niño: es difícil superar esa ternura; acunar un hijo: es difícil mejorar esa imagen de la maternidad. Acunar un hijo muerto es la estallante compatibilidad de la ternura y el dolor.

La piedra ha respondido en tales casos al borbotón de ternuras y dolores en forma de Pietá. También es posible responder con música; y a veces, con música niña (para Gabriel Fauré su madre muerta era una niña dormida).

Un amigo muerto puede ser un niño dormido. Nada impide que, por su Bajada, la Virgen acune los niños dormidos, las memorias dormidas.

Esta misa apenas abandona la plaga] expresión acunante:

La misa está dedicada a la muerte (entonces reciente) de Juan Fierro Pérez, cuya ausencia acuno con tristeza; no sé si es correcta la expresión latina que escribí en la cabeza de la partitura: Johanni Fierro, pueri mortuo, in memoriam. Poco después, acuné la ausencia de mi compañero del alma, Elías Santos Pinto. La memoria de Juan y Elías surge del coro de niños. Y la memoria de la Bajada de la Virgen surge en “Cordero”, donde suenan los compases de la Loa oída pocos minutos antes.