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La Palma, la isla que emergió del mar/ 2

Mirador Literario, Barlovento.

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La isla que emergió hace millones de años de las profundidades del tenebroso océano cuenta con un fósil vegetal vivo: la mítica y variada flora de laurisilva. Gigantescos helechos, musgos y líquenes verdosos tapizan los suelos supervivientes de la era terciaria en un paraje, Los Tiles o Los Tilos (San Andrés y Sauces) que, favorecidos por el beso suave de los vientos alisios cargados de fina llovizna sobrecogen en un bosque tupido, misterioso, oscuro y chorreante de humedad, que ha sido declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1983. La Palma se convirtió así en la primera isla del Atlántico en contar con esta protección y reconocimiento internacional.

Deambular por sus resbaladizos caminos es encontrarse con los tiernos cuentos infantiles de hadas y minúsculos enanitos. Cuando una hoja cae ante los pies, se culpa a los personajes del bosque que en la imaginación van saltando por las tiernas ramas de las lauráceas de tilos (Ocotea foetens), barbusanos (Apollonias barbujana), viñátigos (Persea indica), helechos (Woodwardia radicns), laurel o loro (Laurus azorica),  brezo (Erica arborea), faya (Myrica faya), palo blanco (Picconia excelasa), acebiño (Ilex canariensis), acompañados por las notas musicales y arrullo de las palomas turqué y rabiche y los trinos de petirrojos, mirlos, capirotes, pinzones o, al atardecer, por el susurro de la pardela pinocheta.

Un tímido rayo de sol, que las gotas de la fina lluvia convierte en cascada de colores de arco iris, nos devuelve a la realidad. El espacio natural nos llevó amorosamente de la mano al mundo de los sueños.

El correr de los años, con una mayor sensibilidad por el medio ambiente y por los recursos naturales ha propiciado que en este momento la totalidad de La Palma –en realidad San Miguel de La Palma que es su topónimo completo y estrictamente oficial- sea Reserva de la Biosfera La Palma, desde el 2002.

La UNESCO encomienda tres funciones básicas, contribuir a la conservación de los paisajes, los ecosistemas, las especies y la variación genética; fomentar un desarrollo económico y humano sostenible desde el punto de vista sociocultural y ecológico; prestar apoyo a proyectos de demostración, de educación y capacitación sobre el medio ambiente y de investigación y observación permanente en relación con cuestiones locales, regionales, nacionales y mundiales de conservación y desarrollo sostenible.

La primera muestra de literatura canaria surge de un hecho histórico acontecido en tierra palmera, las bellísimas Endechas a la muerte de Guillén Peraza. Los versos anónimos, de mediados del siglo XV, van narrando el fatal destino del joven capitán que murió de una pedrada en la cabeza, arrojada por las gentes del prehispánico Echedey. El relato poético describe la geografía de la isla y especialmente su naturaleza volcánica: Tus campos rompan / tristes volcanes / no vean placeres/ sino pesares, / cubran tus flores / los arenales. A pesar de este maleficio de quien llora desconsoladamente, por “la mala andanza” de Peraza, los volcanes palmeros, -seis en los últimos 500 años-, no han sembrado desolación ni las arenas han cubierto el bello colorido de millones de flores; al contrario, sobre las lavas que se conservan de los dos últimos, San Juan (1949) y Teneguía (1971), la vida ha comenzado a brotar en forma vegetal, sin que mano humana los sembrara.

Las "Endechas a la muerte de Guillén Peraza" figuran en "Mil años de poesía española" (2016) del filólogo y académico (Rae) Francisco Rico. De la Edad Media, Rico, publica sólo 31 poemas y uno de ellos son las endechas canarias. Grato honor para la isla canaria de La Palma.

Recordemos que el hecho histórico bélico tuvo lugar entorno a 1447 en el bando de Tihuya, La Palma, que defendía el aborigen Echedey quien repelió con valentía y con  sólo piedras y palos la incursión del heredero de los Peraza dándole muerte y el pueblo cantó las endechas con un dramático epilogo: "Todo lo acaba la malandanza". El Cabildo de La Palma erigió, a la vista de la playa de Puerto de Naos por dónde empezó la invasión y batalla, un Mirador Literario dedicado a la literatura canaria y su primera manifestación que son las endechas. Queda claro que sin el relato histórico y la victoria del aborigen Echedey no hubiera surgido las valiosas endechas. De ahí surge la ya conocida frase: “La Palma cuna de la literatura Canaria”.

Las gentes de la isla, conocedoras de que el clima cálido de la orilla del mar favorece el cultivo del plátano, sobre las lavas negras y retorcidas de los volcanes han sobrepuesto fértil tierra de monte, distante a kilómetros, y el resultado ha sido espléndidas plantaciones de plataneras, economía fundamental de La Palma.         

En la cordillera dorsal que parte, en proporciones casi gemelas, la isla nacen las seis erupciones volcánicas históricas en el paraje natural de Cumbre Vieja, espacio de arenas negras y rojizas, conos volcánicos, estrechos senderos, añejos pinos que el antojo de los vientos han doblegado, laderas de retamas y codesos, lavas solidificadas derramadas en cascadas, brumas en veloz carrera, y a izquierda y derecha, el siempre presente océano Atlántico.        

El mar, bravío océano Atlántico, no es para el palmero obstáculo ni lo aísla del mundo; para él el contorno insular son inmensos ventanales que miran y esperan la arribada de diferentes culturas de tornaviaje. Punto de llegada y salida, puente entre Europa, América y África.        

Las costas de la parte norte de La Palma son, geológicamente, las tierras más antiguas y se dibujan como imponentes acantilados. El mar ha desgastado las duras rocas basálticas, superpuestas en capas unidas por materiales más frágiles que en algunos casos han propiciado desprendimientos.        

Las borrascas atlánticas, con fuerte oleaje, han excavado el duro basalto costero originando abruptas cuevas, sólo con acceso por mar, como la llamada Cueva Bonita (Tijarafe), con características semejantes a la famosa Gruta Azul de Capri y para algunos, de mayor tamaño y belleza.

Relatos románticos y decimonónicos, recogen leyendas entre piratas musulmanes y pescadores palmeros, donde estos últimos, aprovechando las dos bocas, a modo de puertas, de la Cueva Bonita, escapaban del abordaje de los piratas que los esperaban por la boca por donde habían entrado. El palmero Juan Bautista Lorenzo (1841-1908) describió bellamente esta gruta marina diciendo: “Después de estar dentro de esta cueva no sabe el viajero qué admirar más, si la bóveda que la cubre, jaspeada de azul, blanco y verde como si fuera mármol exquisito y pulimentado por la mano de un hábil artista, o si el fondo claro de la misma, en donde se ven correr de un lado para otro multitud de pececillos que recrean al ánimo y la vista”.        

En la costa, donde las lavas de volcanes recientes, han llegado al mar, la formación rocosa es más baja y han dado lugar a pequeñas calas abrigadas entre las cálidas y negras arenas color azabache, salpicadas de minúsculas arenillas verdes de olivina. Puerto de Naos y Charco Verde, en el término municipal de Los Llanos de Aridane, son las playas de mayor longitud, a las que le siguen otras en Tazacorte y Fuencaliente. Al naciente destaca la de Los Cancajos, en Breña Baja, y algunas de Villa de Mazo. En el norte del naciente, los abismales acantilados han imposibilitado la formación de playas, salvo la de Nogales en Puntallana y el acondicionamiento de abrigadas rocosas en el Charco Azul, en San Andrés y Sauces y La Fajana en Barlovento, en esta última se encuentra un Mirador Literario dedicado a la escritora china San Mao (Echo Chen) y su marido José María Quero quien murió en este lugar cuando practicaba submarinismo, en 1979.        

La pluviosidad de La Palma depende fundamentalmente de la circulación atmosférica que va regando suavemente de lluvia la franja costera para aumentar en las cumbres, desgranando a su paso una isla cargada de una paleta de colores verdes. No toda la geografía palmera recibe la lluvia de igual manera; puede estar lloviendo en los municipios de Santa Cruz de La Palma, Breña Alta, Breña Baja y Villa de Mazo y al contrario, la originalidad climática del Valle de Aridane, abrigado por las montañas que forman el Bejenado y Cumbre Vieja, le proporciona menores lluvias y una temperatura más alta. Pero, incluso, en  los tres municipios que configuran el Valle de Aridane, (El Paso, Los Llanos de Aridane y Tazacorte) la pluviometría y la temperatura son muy diferentes.

Es usual encontrar nieve en el Roque de Los Muchachos, a más de 2.000 metros de altura, y a dos horas de vehículo, temperaturas sobre 20º C en la orilla del mar o, viajar entre un mar de húmedas nubes y, atravesando el túnel de Cumbre Nueva, que une por carretera las dos vertientes de la isla, encontrar una deslumbrante luz y un cielo limpio y azul. Este túnel, construido en los años 50 del siglo pasado, hace de nave transportadora futurista de tiempo y espacio, asemeja otro mundo, nos despierta bruscamente a otra realidad de luz y naturaleza.

En medio de este espectacular patrimonio natural, el hombre ha ejercido de colonizador del sustento para sus hijos. En 1492 el antiguo pueblo prehispánico, con una cultura megalítica, se encuentra con otro pueblo que buscaba el poblamiento de tierras fértiles con abundantes aguas para regadío. Comienza el mestizaje de diferentes pueblos y culturas, no sin librar duras batallas entre una y otra, que supuso muertes, para ambos, y en algunos casos, esclavitud para hombres y mujeres de raza blanca del pueblo aborigen y también esclavos africanos de raza negra.        

La Palma se incorpora a la corona de Castilla como isla de realengo y se rige por las leyes castellanas emanadas directamente de la corte. El Cabildo asume el gobierno insular con ordenanzas aprobadas en Concejo de Regidores que se refrendan o enmiendan por la Corona; esto, en la práctica, no fue siempre así, y esas circunstancias favorecían dada lejanía con la península, a los todos poderosos regidores.        

Tierras y aguas se reparten entre los partícipes de la conquista, quienes a su vez traen colonos europeos que establecen el primer cultivo de exportación programado y alta rentabilidad económica: la caña de azúcar. La producción y exportación de los refinados y apreciados azúcares palmeros trajo a La Palma, a la vuelta de los bajeles, manufacturas y arte religioso, especialmente del próspero Flandes del siglo XVI. 

(Continuará)

María Victoria Hernández, cronista oficial de la ciudad de Los Llanos de Aridane (2002), miembro de la Academia Canaria de la Lengua (2009) y de la Real Academia Canaria de Bellas Artes San Miguel Arcángel (2009) 

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Publicado el
30 de octubre de 2020 - 15:45 h

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